Guion: Katie Hicks.
Dibujo: Katie Hicks.
Páginas: 192.
Precio: 23,50 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Septiembre 2026.
Cuánto que ver y analizar en Astral Panic, y qué gran sorpresa es que la obra de Katie Hicks sea mucho más que el cómic de apariencia amable y simpática que apuntaba a ser. Lo que a priori podríamos pensar que no es más que una locura colorida y colorista, en realidad se convierte con el paso de las páginas es un meticuloso análisis de la ansiedad personal y social en un mundo en el que resulta imposible encerrarse en sí mismo. Es un viaje muy loco, y el hecho de que la base sea el consumo de una bebida de pera (un elemento brillante para hablar también de las adicciones), hace que podamos quedarnos en esa locura, porque esta es la historia de un tipo al que le hablan unas peras imaginarias. O, más bien, de todo lo que le sucede mientras empieza a ser consciente del enganche que tiene y de cómo intenta y le ayudan a que se abra socialmente. Astral Panic puede parecer una historia juguetona, divertida, incluso trivial, dicho esto desde la interpretación más simpática, pero es que va introduciendo ideas que son bastante revolucionarias y a la vez analíticas de los tiempos que nos han tocado vivir. Hicks tiene un plan y lo ejecuta desde un tebeo visualmente amable que contiene ideas mucho más profundas. Y con la sensación de haber leído una ida de olla notable… hasta que la pensamos. Entonces vemos que hay mucho más.
Astral Panic es un viaje, con principio y final, uno que entretiene, que es divertido, que tiene su gracia, que juega con el gag con una concatenación de escenas que a veces pueden dar la sensación de no llevar a ninguna parte, pero que en realidad nos están guiando con inteligencia. Hicks juega al despiste, de la misma manera que las dichosas peras hablan con el protagonista para enseñarle una realidad que no existe y en la que este está sometido a su dictado, que es el de la misma sociedad. Y así, Astral Panic se convierte en eso, en una critica social que, cuando se vislumbra, es incluso dura y contundente, creando un contraste delicioso con el aspecto que elige la autora para darle forma. El aspecto y, también, muchos de sus diálogos, que casi parecen sacados de una comedia juvenil, aunque en realidad estén escondiendo mucho más. Astral Panic se puede leer, desde luego, desde la cubierta más amable, es un delirio ingenioso desde esa perspectiva, pero su gracia y su verdadero objetivo están un poco más abajo y se ven cuando la lectura es más pausada y menos sensorial, por mucho que la obra de Hicks pida a gritos esa interpretación. La de Astral Panic es una forma sobresaliente de explicar la ansiedad en viñetas, eludiendo explicaciones farragosas y creando ejemplos que, siendo fantasiosos, se pueden entender sin problema.
Y llegamos a su aspecto. Lo hemos dicho, juvenil como poco. Cálido, con colores agradables y llamativos, sin la agresividad que se plantea con el tema de fondo, el de la ansiedad, como si este fuera un tebeo pensado para ser mono y poco más. Pero es una trampa que nos tiende Hicks, dicho esto también con el mayor cariño posible, para ofrecernos mucho más que eso. Y ojo, esa idea visual está ejecutada con brillantez, hasta el punto de que uno puede imaginar como real el condenado producto de pera y los efectos que genera en una persona, incluso el mundo de colores que se plasmas en las páginas de Astral Panic. Pero cuando las ideas de fondo afloran, este mismo estilo de dibujo cobra un significado distinto, de contraste, casi de metáfora para plasmar un mundo en el que el mensaje comercial y la agenda oculta priman casi siempre sobre el interés del individuo. Astral Panic abre así ventanales gigantescos a que veamos en sus páginas problemas reales y actuales, situaciones que se pueden acercar a nuestra propia experiencia vital, y van dando forma a un viaje de lo más sugerente a todos los niveles. Es una rareza, de eso no hay duda, pero es una que se gesta con astucia y ganas paralelas de entretener y hacernos pensar. No es tan fácil esa conjunción, por lo que Hicks se merece el aplauso y la lectura detenida.
Flying Eye Books publicó originalmente Astral Panic en 2025.