Director: Rick Bennett.
Reparto: Nathaniel Moreau, Margot Finley, Bradley Machry, Jacelyn Holmes, Jonathan Whittaker, Cheryl Wilson, Daniel DeSanto, Christian Masten, Rachel Wilson, Charlene DiPardo, Greg Swanson, Rudy Webb, Lana Goldstein, Michael Gencher.
Guion: Jason Brett.
Duración: 26 minutos.
El superhéroe vive una era de esplendor audiovisual innegable. No hablamos tanto de calidad, sino de atención. Una serie o una película de personajes de Marvel o DC cuenta con la atención inmediata de medio mundo y generará debates de todo tipo en redes sociales y medios de comunicación. Importa recordar este aspecto porque no siempre fue así y a comienzos de los años 90, a pesar de haber arrastrado el éxito (y declive) de la franquicia de Superman y tener la vigencia de Batman, los proyectos que se ponían sobre la mesa no tenían una etiqueta ganadora precisamente. Así, también gracias a la gigantesca fragmentación de los derechos audiovisuales de los personajes Marvel, nacieron ideas como la de Power Pack, de la que solo se produjo un episodio piloto que, bendito Internet, se puede encontrar con facilidad a pesar de su fracaso. Fracaso a todos los niveles porque es una de las adaptaciones más olvidables que se han hecho de personajes de cómic y además no convenció a nadie para su puesta en marcha, a pesar de buscar descaradamente un público infantil y contar con un reparto de esa edad, el único aspecto fiel al material original que podemos encontrar en esa media hora. El grupo creado por Louise Simonson poco tenía que ver en realidad con lo que aparece en este piloto.
No hay más que ver el aspecto del piloto para confirmar que no estamos ante algo rescatable. Sus efectos especiales son muy escasos, incluso para una ficción televisiva de su época y eliminan toda posibilidad de que lo visual sea el enganche para el espectador. ¿La historia? Rutinaria, una simple presentación de los personajes con una trama fantástica de fondo que está desarrollada y concluida de una manera bastante deficiente y cómoda. ¿Y los personajes? Pues este episodio piloto ofrece lo justo de cada uno de ellos como para que podamos cogerles algo de cariño. Power Pack está formado por cuatro hermanos de entre cinco y doce años, cuyos padres en esta versión son plenamente conscientes de los poderes que tienen. El piloto no se detiene en explicar de dónde surgen, más allá de un prólogo cósmico que ya nos pone en alerta sobre la calidad visual del episodio. No hay trajes y la manifestación de los poderes es tan escasa que casi parecen puestos ahí de manera forzada para que alguien pudiera pensar en Marvel, cuando Marvel de hecho no era una categoría precisamente triunfal en la pequeña pantalla, muchos años después de que sí tocara el éxito con la serie de The Incredible Hulk como gran exponente. La ingenuidad setentera y ochentera que hizo funcionar aquello, en todo caso, está completamente ausente en Power Pack.
El piloto no encuentra carisma tampoco en sus protagonistas, ni en los niños, que desarrollaron modestas carreras en la televisión, ni tampoco jugando la baza de contar con algún actor adulto siquiera levemente reconocido para darle algo de lustre a la historia. Tampoco es que Power Pack termine de encontrar un tono en el que esté a gusto, prescinde de los temas adultos que el cómic sí se atrevía a tocar a pesar de la edad de sus protagonistas, no tiene tampoco la aventura que se veía en las páginas impresas, y se queda en una simple trama infantil, pequeñas travesuras de los chicos, que por supuesto resuelven sin problemas. Tiene cierta gracia que, con esa idea tan ingenua, el piloto se montase con música de Danny Elfman, sobre todo de Eduardo Manostijeras, que tiene una base emocional totalmente alejada de lo que vemos aquí. Los años, además, no han sido benévolos con Power Pack. Si el piloto ya era regular para la época, lo que ha venido después es un tsunami que devora sus escasas ambiciones hasta dejarlo en una pequeña rareza que no supo entender su material de referencia ni tampoco encontrar un camino propio, aunque dejara de lado la adaptación más literal del cómic. Ni siquiera visto con los ojos de la nostalgia que despiertan otros productos que mostraban superhéroes de una manera modesta sirve para rescatar esto.
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