Título original: The Ghost in the Shell.
Reparto: Maaya Sakamoto, Kazuhiro Yamaji, Hiroki Yasumoto, Yuichi Nakamura, Kousuke Goto, Tomoko Kaneda, Marie Ôi, Tôru Nara, Kosuke Echigoya, Chafûrin, Atsushi Miyauchi, Chikahiro Kobayashi, Kikuko Inoue, Mai Nakahara, Yugo Sekiguchi, Akihiro Tajima, Kôji Seki, Shigeru Chiba.
Guion: En Joe Toh.
Música: Taisei Iwasaki, Ryo Konishi y Yuki Kanesaka.
Episodios: 10.
Duración: 23 minutos cada episodio.
Estreno: 7 de julio de 2026 – 8 de septiembre de 2026 (Japón / España).
Al final de la rompedora década de los 80, Ghost in the Shell (aquí, su reseña) fue una obra potente, influyente y decisiva, de esas que había que leer y que junto con Akira (aquí, reseña de su primer volumen) abanderó el masivo desembarco del manga de ciencia ficción en la cultura occidental. Que haya tenido un exitoso anime (aquí, su crítica) y una adaptación de Hollywood (aquí, su crítica) habla muy bien de su alcance. Y aquí tenemos una nueva versión, apadrinada por Science Saru para demostrar que el cyberpunk sigue teniendo su sitio en la narrativa contemporánea. Lo tiene, entre otras cosas, porque la serie no se ha limitado a ser una copia. Adapta y adapta bien, pero lo hace desde una marcada personalidad, sin miedo a sorprender las creencias que tenga el espectador que llegue de cualquiera de los referentes mencionados. Puede dar la sensación de que es el humor lo que marca una diferencia, pero los capítulos finales son espléndidos para el aficionado al sci-fi, además de encontrar un punto y aparte que sirve para dar un buen cierre a una tanda breve de diez episodios y aun así sentir que no hemos explorado más que una pequeña parte de este irrealizable futuro cercano que nos muestra la historia desde que el manga de Masamune Shirow, que al final se reivindica también en esta nueva adaptación como su necesaria piedra fundacional.
Lo mejor que se puede decir de esta serie es que sabe encontrar su sitio. La pereza en las nuevas adaptaciones está en la necesidad de no arriesgar, de quedarse donde sabe ganado al espectador. Ghost in the Shell no va por esa vía. No tiene un aspecto visual tan marcadamente cyberpunk como versiones anteriores, ni siquiera es un Blade Runner que apueste claramente por el género. Está ahí, por supuesto, no se puede hacer Ghost in the Shell sin dar a las creaciones artificiales la importancia que merecen, pero no apabulla a los otros géneros que se tocan. Y es que la serie no deja de ser nunca un satisfactorio policiaco y una buena buddy movie… solo que con un equipo un tanto más grande. Nada se descontrola, ni los gags ni tampoco la propia ciencia ficción, aunque hay algún episodio que sí amenaza la atención del espectador por buscar una complejidad que choca bastante con otros momentos más divertidos y picantes, que abundan en esta revisión de Ghost in the Shell. Quizá sea por la brevedad, ese nuevo estándar de diez episodios, quizá por el tono, pero lo cierto es que la serie no cansa, ni siquiera cuando vemos que, en el fondo, no hay tanto tiempo como para desarrollar todo lo que apunta y promete, algo que tendrá que quedar para una futura segunda temporada.
En lo visual, hay momentos apabullantes como poco. Es cierto que están contados, porque en el fondo una producción televisiva no puede estar haciendo secuencias únicas en cada escena de acción, pero los que hay justifican con creces la decisión de hacer un remake. Y eso que Motoko Kusanagi es un personaje pensado aquí para generar debate, precisamente por ser lo que más se aleja de las versiones precedentes. Es locuaz, es divertida, mantiene por supuesto una agilidad física incomparable y el atractivo femenino de su recubierta orgánica, pero es más humana que nunca… cuando corresponde, porque Ghost in the Shell le reserva distintos papeles a pesar, insistimos, de la brevedad de la serie. Eso tiene mérito porque, en el fondo, invita a pensar que hemos visto más tiempo en pantalla del que realmente nos han ofrecido. Y si visualmente todo encaja, aunque con más color y luminosidad de los que el cyberpunk normalmente se permite, y si además se despide cada episodio con una maravillosa ilustración de Ghost in the Shell a cargo de distintos ilustradores ya no hay razón para no sumergirse con la mente abierta en una historia fantástica contada desde un filtro nuevo que no desmerece lo anterior. Sí, es posible hacer eso incluso en un mundo como el actual, en el que alejarse una coma del material de referencia puede levantar furibundas críticas en redes.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.