Guion: Alan Grant.
Dibujo: Kev Walker, Dave Taylor, David Roach, Jake Lynch.
Páginas: 152.
Precio: 26,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2026.
Cuando hay un personaje tan potente como Juez Dredd, que marca de una manera tan decisiva el escenario que se muestra en sus historias, parece difícil que haya otra creación enmarcada en ese universo que tenga la suficiente personalidad como para despuntar, más aún si sus características parecen diametralmente opuestas a las del protagonista central. Dredd es un juez en estado puro, pero Anderson no. Por eso Juez Anderson tiene tanto tirón, porque con ella es más fácil encarar otros aspectos de este universo que con Dredd parecen más complejos. Y no porque Dredd falle, ni mucho menos, sino porque Anderson enriquece. El fin de la infancia, las dos historias largas y las tres cortas que forman parte de un libro que coge su título de la primera y más trascendente, son un reflejo perfecto de la sociedad postapocalíptica que en su momento crearon John Wagner y Carlos Ezquerra, pero desde el prisma de la mencionada Juez y, por consiguiente, de quien escribe estas historias, Alan Grant. Y son menos fuerza bruta y más trascendencia emocional, más ciencia ficción compleja, profunda incluso en algunos momentos, protagonizada además por una mujer, lo que evidencia que eso que el cine lamenta de la ausencia de personajes femeninos fuertes en el centro de la acción es un problema solo cinematográfico.
El fin de la infancia es una historia interesante. Grant nos lleva a Marte, y nos habla, en realidad, de la humanidad. Anderson encaja bien ahí porque ella tiene dudas. Explora mentes, no puede ser de otra manera. Imaginemos por un momento a Dredd en esta tesitura. Complicado, ¿verdad? No es que Dredd sea un bruto sin cabeza, pero su forma de ver el mundo es otra. Con Anderson, Grant puede trazar una historia distinta, reflexionar desde otro prisma, incluso entablar sinergias entre los protagonistas de este tour de supervivencia que plantea que se antojan imposibles con otro protagonismo. Y eso que sigue siendo un 2000 AD de manual, que tiene que ir al grano, responder a una estructura episódica y generar un disfrute continuo y en cada capítulo. Kev Walker, además, le da una enorme personalidad en el dibujo. No es el más realista, ni el más claro en algunos momentos, pero en la estela de un Simon Bisley algo más controlado sabe encontrar espectáculo de una manera acertada y, por qué no decirlo, algo atrevida, sin necesidad de explotar sexualmente a un personaje femenino que tiene fuerza y atractivo a partes iguales. Y la parte más inclinada a la ciencia ficción la plasma con efectos fantásticos, que de verdad nos trasladan al género, al escenario y a lo que pretende mostrar la historia.
El segundo relato largo, Big Robots, es un cambio bastante radical, no solo en el tono de la historia, quizá más cercano al cotidiano en Juez Dredd, sino sobre todo por la situación del personaje protagonista. Es importante recordar que la publicación de Juez Anderson no está siguiendo en estas ediciones un orden cronológico, por lo que la agente de dudosa pertenencia al cuerpo de jueces que vemos en El fin de la infancia no está en el mismo momento que la de Big Robots, de nuevo plenamente integrada en esa fuerza. Eso hace que la ciencia ficción sea más urbana, más cercana a la tierra y menos filosófica, pero no por ello menos interesante, como siempre suele ser Grant. El dibujo de Dave Taylor es singular, porque tiene un detalle que llama la atención, pero a la vez una forma de dibujar a Anderson, especialmente la cara, que obliga a mirar en más de una ocasión, marcando un estilo más extravagante de lo que pudiera parecer en un primer vistazo. De las historias cortas que completan el libro, destaca Un sueño de Muerte, porque, en un potente blanco y negro, define muy bien al personaje, sus capacidades psíquicas, el entorno en el que se mueve y una de las mayores amenazas de este mundo, completando un libro que merece la pena porque Grant siempre merece la pena. Y Anderson también, para qué negarlo.
El volumen incluye material de los números 2.000, 2.100 y 2.510 de 2000 AD y de los números 227 a 234 y 257 a 264 de Judge Dredd Magazine, publicados originalmente entre 1993 y 2019. El contenido extra lo forman una introducción de Barsen Sánchez y una galería de portadas.
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