Guion: Kenny Ruiz.
Dibujo: Kenny Ruiz.
Páginas: 208.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Septiembre 2026.
Con la profunda admiración que siempre hemos manifestado por Kenny Ruiz, parece obvio que en este rincón consideramos un auténtico sueño que haya entrada en el universo de Star Wars. Llevamos mucho tiempo esperando que La senda del sable de luz llegue a España, y ahora que hemos tenido la oportunidad de leerlo, el resultado es sencillamente maravilloso. Es Kenny Ruiz. Y es Star Wars. Puro en ambos casos, y eso es mucho decir. El autor recoge el espíritu de la franquicia, y también sus hechos, y nos coloca en una posición deliciosa, en la que asimilamos la historia de los Jedi como el cuento que siempre fue y nos ponemos en la piel (¡él mismo antes que nadie!) de una protagonista que cumple el sueño de tener un sable de luz en la mano para sentirse como una Jedi. No es fácil hacer justicia a aquello que uno admira, y si hablamos de Star Wars el ejemplo perfecto es el confeso adorador J. J. Abrams, que no supo entender lo que necesitaba la serie, pero La senda del sable de luz arranca de una manera extraordinaria en su primer volumen como una muy seria apuesta por el pasado, el presente y el futuro de un universo que, pese a algún desliz que pueda sufrir cada cierto tiempo, está terriblemente vivo. Mucho más cuando autores tan sólidos, fascinantes e imaginativos como Kenny Ruiz se ponen a los mandos.
Es inevitable ver en “¡Soy una Jedi!” que suelta en un momento dado Nioka la culminación del sueño que supone La senda del sable de luz a una enorme cantidad de niveles. La serie, solo en sus primeras páginas, sabe conectar la trilogía clásica con la más reciente de la manera más natural que uno pueda imaginar. Y su historia cumple con los mismos objetivos que la primera película de la franquicia, Una nueva esperanza (aquí, su reseña), siendo el perfecto camino del héroe, solo que con esas pinceladas que Kenny Ruiz siempre ha introducido de maravilla en sus tebeos para trastocar las fronteras entre el bien y el mal. Esa es la gran aportación que hace La senda del sable de luz en una historia que siempre ha sabido diferenciar bandos. Esa y, por supuesto, la forma en la que se adentra en el mito más importante que tiene Star Wars: la personalidad del sable de luz. Star Wars gira en torno a los Jedi y los Sith, y el arma de ambos es la misma. Años después de Dos Espadas (aquí, su reseña), Ruiz vuelve a demostrar el dominio que tiene sobre la técnica, muy superior al de productos, digamos, más oficiales por estar centrados en los personajes conocidos y que, en el fondo, no daban importancia a algo tan básico como el estilo de lucha y al propio significado del arma propia de tiempos más civilizados que supone. Y con un color nuevo, el amarillo, que aporta frescura.
La referencia a Dos Espadas no es casual. En las páginas de su serie de fantasía aventurera, Kenny Ruiz dio una clase magistral de esgrima. Aquí, en La senda del sable de luz, hace lo mismo pero volcándose en todo lo que es importante en Star Wars. Y manteniendo su estilo de dibujo, que funciona a la perfección en este entorno de ciencia ficción, asimilando una comedia que no había, por ejemplo, en Infinity. Ourage (aquí, su reseña), mostrando un movimiento formidable en cada uno de los personajes y especialmente en el antagonismo que plasma la historia en este inicio, no hay nada que chirríe. Ni siquiera una comedia que es divertida y fresca, que no se come nada de la épica que hay en el viaje de Nioka, del que apenas hemos visto los primeros pasos. Las historias de origen no son fáciles, pero cuando se plasman con esta espectacularidad no hay margen para no disfrutar. Star Wars es muy difícil cuando se plantean novedades, y en La senda del sable de luz hay unas cuantes. Y siempre se puede debatir si un autor sabe imprimir su sello personal a una franquicia que, ojo, está a punto de cumplir 50 años de vida, pero lo que vemos en estas páginas es apabullante. Kenny nos cuenta al final que la Fuerza le ha acompañado siempre, pero menuda lección nos da en este manga para que veamos cuánta razón tiene al afirmarlo.