CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Star Wars. The Mandalorian and Grogu’, de Jon Favreau

Título original: Star Wars: The Mandalorian and Grogu.

Director: Jon Favreau.

Reparto: Pedro Pascal, Jeremy Allen, Jonny Coyne, Martin Scorsese, Sigourney Weaver, Steve Blum, Shirley Henderson, Stephen McKinley Henderson, Hemky Madera, Matthew Willig.

Guion: Jon Favreau, Dave Filoni, Noah Kloor.

Música: Ludwig Göransson.

Duración: 132 minutos.

Distribuidora: Disney.

Estreno: 22 de mayo de 2026 (Estados Unidos y España).

Puede que haya pocos ejemplos mejores de cómo funcionan las expectativas que The Mandalorian and Grogu. Antaño, cuando una serie daba el salto al cine, se esperaba un salto, algo trascendente y un aumento de medios considerable. En cambio, con el soplo de aire fresco que supuso esta serie auspiciada por Jon Favreau y Dave Filoni para Star Wars, la película que además se anunció como el final del viaje, rezuma intrascendencia. Está todo lo que funciona en The Mandalorian, cierto, pero la expectativa la de algo mayor, la de un desenlace para sus personajes que no llega, la de un avance en sus viajes semejante a la formidable aparición de Luke Skywalker al final de la primera temporada. Favreau, que dirige la película coescribiéndola con Filoni, con su cameo reservado, y con Noah Kloor, se conforma con una aventura más de los personajes. ¿Era lo que esperábamos? ¿Era lo que se pedía para poner punto final a una parte de la franquicia que tanto había sorprendido? La expectativa se lleva por delante el invento, a pesar de que en la película están casi todos los elementos que hicieron de la serie lo que es. Si la miramos con la mente libre de prejuicios o de expectativas, es difícil decir que no entretiene, que al final es lo que busca, pero es inevitable verla como una oportunidad perdida de hacer algo grande de verdad.

Lo cierto es que, vista la historia, da la sensación de que lo que estamos viendo es una última temporada televisiva a la que se le recortan las tramas secundarias para que quepa en el formato de un largometraje que llevar a las salas. Dicho de otro modo, lo que llega al espectador es que hay más decisiones comerciales que artísticas. El relato juega, como siempre han hecho Favreau y Filoni, con conceptos clásicos de la franquicia (¡vemos pelear en vivo a las figuras del mítico remedo de ajedrez que conocimos en el Halcón Milenario!), y los combina con novedades que van introduciendo para enriquecer visualmente este mundo. Pero se les olvida algo. Grogu fue la mayor sorpresa que el fan de Star Wars se llevó en décadas y durante la primera mitad de la película no es más que un muñeco sin utilidad alguna en la historia. Cuando el filme se da cuenta de que tenía un tema muy potente en el paso del tiempo y en qué puede ser del pequeño Grogu cuando Mando no esté, solo le queda espacio para plantearlo… y dejarlo ahí sin más por la decisión, hay que asumir que económica, de no ofrecer un final a los personajes. Cuando The Mandalorian and Grogu juega a hacerlo, la película parece crecer. Pero en último término, hay cierta comodidad en el cierre, la de no querer molestar, la de no querer limitar posibilidades futuras.

The Mandalorian siempre pareció, aunque no tenga necesariamente que serlo, una apuesta barata dentro de Star Wars. Eso, que en televisión parece como un valor a tener en cuenta, cuando hablamos de cine supone una cierta rémora. Hay momentos de CGI que no terminan de convencer, aunque se olvida cuando la acción se traslada a las naves y al cielo y cuando se recupera el noble y casi muerto arte de las marionetas y los efectos en cámara, y se nota sobre todo por el hecho de que la película parece una apuesta de noche de cervezas para tener que incluir peleando a un Hutt. Ese es uno de los pequeños clímax que la película va introduciendo, residuos de la estructura episódica que parece haberse transformado, pero la película brilla más precisamente cuando ofrece pausa y reflexión sobre la dinámica entre Grogu y Mando. Es lo daba sentido a The Mandalorian y es lo que hace crecer el filme, por mucho que no se aproveche en su justa medida. Y dicho todo esto, el debate es el mismo de siempre: ¿era esta una película necesaria? No es una mala película, es, simplemente, que no es lo que tocaba, más aún en un momento en el que Star Wars parece vivir un cierto momento de indefinición por el torpe desenlace de su última trilogía y con la expectativa de que Starfighter nos devuelve en 2027 y en los cines la grandeza de la franquicia. Otra vez la expectativa.

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Esta entrada fue publicada en 11 septiembre, 2026 por en Cine, Disney, Star Wars y etiquetada con , , .

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