CÓMIC PARA TODOS

‘Saturnia’, de Alberto Martín Curto

Editorial: Andana.

Guion: Alberto Martín Curto.

Dibujo: Alberto Martín Curto.

Páginas: 152.

Precio: 21,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2025.

Hay en Saturnia una elegancia palpable a la hora de ir transformando su historia. Desde lo llamativo de un sueño perturbador como arranque y el costumbrismo de una familia distinta como base, Alberto Martín Curto va haciendo una metamorfosis intrigante que sirve para mostrar la España de los años 30. Todo se muestra con la neblina de la indefinición, mezclando una realidad reconocible con un mundo bien distinto, con elementos que van teniendo un peso notable según avanza la historia, sin pisarse los unos a los otros. Lo que llama la atención, precisamente por el escenario escogido, son los protagonistas. La esencial, la que vemos de hecho en la contracubierta, es una madre soltera. ¿Pero es ella el personaje central o lo son sus hijos? ¿O incluso el travesti que se cruza en sus vidas y que acaba siendo definitorio de esa España oculta que nos muestra Saturnia? Solo con su presencia, solo mostrando este mosaico a través de ellos, la obra de Martín Curto tiene algo de subversivo, mucho de reivindicativo, porque la sociedad entonces no estaba preparada para asimilar ninguna de esas dos situaciones, y eso es algo que se aprecia en la obra. Eso y la inocencia, la de dos niñas que, al final solo quieren vivir la vida. Puede faltar un foco más preciso, pero el retrato es muy atractivo y nos conduce bien hasta un desenlace que juega con una cierta fantasía.

Si hay algo que destaca en Saturnia, es lo interesante que es ver el mundo desde la mirada de los desplazados. No hay otra forma de entender la familia que retrata Martín Curto, con dos niñas que no saben lo que es jugar en la calle y una madre que hace de la calle su razón de ser, con la entrada en sus vidas de situaciones que se adaptan a sus necesidades, la fantasía de las pequeñas a través de una misteriosa nota y la de los encuentros de la madre y las emociones que provoca tenerlos. Es curioso que, con un planteamiento que roza tanto los extremos, sea lo cotidiano lo que ayuda a dar forma al relato, el mantón, las historias que una madre cuenta a sus hijas, incluso los mismos sueños que por momentos ayudan a ser el hilo conductor de buena parte de lo que vemos. Si lo miramos con detenimiento, de hecho hay bastante ambición a la hora de interconectar todos estos elementos, protagonistas, escenario y sensaciones, y quizá eso pueda provocar que por momentos tengamos que dejarnos llevar, sin entender completamente lo que estamos viendo, esperando que esa misma elegancia de la que hablamos termine de hacer efecto y darnos las respuestas que buscamos. Saturnia fluye bien en ese sentido, por lo que al final compensa cualquier carencia que podamos estar notando en su desarrollo.

Lo hace, además, porque visualmente tiene mucha fuerza. Se pueden intuir influencias diversas y el gran acierto de Martín Curto pasa por no dejarse dominar por el influjo del mantón que tiene que servir de gancho para el lector, el de la portada, una presencia hipnótica que tiene su sentido en la historia, pero que no devora otros referentes que tienen un peso importante. Saturnia es muy pictórica en muchos sentidos, y eso enriquece la propuesta más allá de ese costumbrismo que podamos ver al comienzo. De hecho, sirve como una suerte de velo que nos coloca en la frontera entra la realidad y lo onírico, conducidos por la imaginación de las niñas y la belleza de la propia prenda. Saturnia no es sencilla, y pensar lo contrario sería minimizar sus propuestas primero y sus logros en último término.  Martín Curto ofrece una obra distinta y cargada de simbolismo, en la que el lector se va sumergiendo sin pensarlo demasiado y que va mostrando una realidad quizá más cercana a lo contemporáneo que a la realidad de hace cien años, por mucho que entones ya existiera, pero mostrada con mucho acierto y una sensibilidad sobresaliente. Se trata de eso al final, de encontrar rebeldes que no sabían que lo eran y darles una existencia que nos podamos creer de una manera natural con puntos de vista emocionales que nos puedan tocar la fibra.

Sarbacane publicó originalmente Saturnia en abril de 2025.

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Esta entrada fue publicada en 15 septiembre, 2026 por en Alberto Martín Curto, Andana Gráfica, Sarbacane y etiquetada con .

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