Guion: R. Kikuo Johnson.
Dibujo: R. Kikuo Johnson.
Páginas: 104.
Precio: 20 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2026.
Es fascinante que un autor publique un cómic cada diez años aproximadamente. Es el caso de R. Kikuo Johnson. Tras Pescador nocturno en 2006 y El rey escualo en 2016, ahora nos llega Nadie más, firmado por este reconocido ilustrador, habitual de las portadas de The New Yorker. Y la tentación, precisamente por la rareza de su obra, que tanto tiempo tarda en encontrar su camino, o al menos su espacio en el trabajo de Johnson, es la de tratarla de esa manera especial y única. Sucumbimos, sí, porque el autor encuentra una forma muy elegante de hablar de la vida moderna, de lo compleja que es la vida cuando el trabajo y los cuidados de una persona se convierten en cargas imposibles de conciliar con la familia o el cuidado de los hijos, cuando nos vemos obligados a elegir, aunque sea inconscientemente, a qué o a quiénes tenemos que dedicar nuestro tiempo, cuando hacer la compra o limpiar la casa dejan de ser prioridades y cuando la vida, de repente, nos obliga de nuevo a cambiar el paso para encontrarnos en un punto en el que no queríamos estar. Nadie más habla mucho con muy poco, explica muchas situaciones incómodas usando muy pocas palabras, dejando que todo fluya de una manera muy natural, sin artificios, sin estridencias. Puede parecer poca cosa, que es una de esas historias pequeñas, pero tiene muchas capas y brilla a conciencia.
Ese es el reto, encontrarlas más allá de la acción que plantea Johnson, muy limitada tanto en el espacio como en el tiempo, e incluso en el número de personajes que necesita dentro de un microuniverso muy bien planteado para que todo obedezca al propósito marcado. Es verdad que esa misma idea deja huecos por rellenar, historia por conocer, un pasado del que en realidad sabemos bien poco. La clave está en cómo ese bagaje de cada personajes nos va saltando en el momento preciso, y eso es algo que Johnson maneja muy bien a lo largo de Nadie más. Podemos pensar que se queda en la exposición, y que puede no haber conclusiones demasiado claras, un mensaje cristalino por parte del autor, pero en realidad eso es algo que no parece necesario. Exponer la vida y sus obstáculos es razón suficiente para entenderlos, para generar una empatía muy natural con los distintos personajes, incluso aunque nos falte información para saber si sus posiciones con respecto a la familia o la vida están justificadas. Nadie más es, en realidad, un grito de auxilio ante la vida moderna, la constatación de que no hay decisiones sencillas cuando la realidad nos aprieta desde puntos que hemos asumido ya como cotidianos y de lo imposible que resulta acertar con quienes más nos importan.
El hecho de que Johnson prescinda con tanta facilidad de la palabra, dejando que sea la propia acción la que hable, hace de Nadie más una historia de un marcado tono documental. El autor nos coloca como lectores en una posición de voyeurs que se adentran en la vida de una familia, pero no para ver nada que no encontraríamos en nuestras propias realidades. Por eso es tan adecuado que el estilo del autor sea claro y realista, muy limpio, en un bitono en el que mandan los colores claros, pero en el que las notas de color tienen una misión muy certera en lo narrativo. Con esas armas, tiene mucho mérito que no dejemos de escuchar los pensamientos de los personajes de Nadie más con más fuerza incluso que si los estuviéramos leyendo en bocadillos de texto, el acting de los protagonistas de esta historia es magnífico en los lápices de Johnson. Y como esto va de la vida, habla de escenarios más reales de lo que seguramente nos gustaría admitir a muchos, es muy difícil no entrar en su juego y aceptar que no estamos ante algo imaginado, aunque lo sea. Los personajes de Nadie más son tan reales que asusta pensar en ellos de esa manera. Y trazar paralelismos con nuestras propias vidas… o con lo que podría sucedernos en ellas en un futuro, que es lo que al final está exponiendo este cómic en su contenido escenario.
Fantagraphics publicó originalmente No One Else en noviembre de 2021.