Guion: Matt Kindt.
Dibujo: David Rubín.
Páginas: 144.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2026.
Estamos tan acostumbrados a leer historias de héroes, que algo como Space Scouts puede sorprendernos con relativa facilidad. Y vivimos en un mundo de relatos tan concretos que cogen un punto de lo que siempre aspira a ser un universo tan grande, que puede resultar hasta chocante que se conciban viajes tan completos como el que plantean Matt Kindt y David Rubín en este cómic. ¿Se puede continuar más adelante? Por supuesto, pero no es su objetivo, no es esa la intención de Space Scouts, aunque en su lectura podamos imaginar qué habría pasado de ser esta idea propiedad de alguna de las grandes editoriales para estirarla como un chicle y convertir así cada fase de este viaje en una larga andadura editorial. Kindt y Rubín, por eso, nos sirven una aventura épica, de enorme escala, que juega con ideas clásicas como la del elegido o la del un cuerpo espacial de élite para resolver conflictos interestelares, si se quiere creando una suerte de Legión de Super-Héroes por el aspecto de sus protagonistas y las habilidades que tienen, pero siempre dejando que sea la propia estructura del relato la que hable con una poderosa voz en off que nos va guiando en todo momento dentro de una propuesta que, visualmente, es poderosa de principio a fin y que habla con una voz firme dentro de la muy explotada ciencia ficción.
Lo bueno es que todo esto, esa idea tan precisa de lo que está contando, viene de un escritor al que hemos visto en andaduras mucho más largas con personajes de franquicia. Es decir, que se nota que la forma en la que está estructurada Space Scouts es buscada, y seguramente por eso mucho más disfrutable. No es un intento de innovar, sino uno de condensar. No se trata de apostar por una franquicia, sino por un personaje escrito francamente bien para abarcar, siquiera de manera breve, etapas muy distintas de su vida en el marco de un universo que funciona con precisión en todos sus episodios, haciendo que las elipsis sean necesarias, aprovechadas y sensatas. No necesitamos que Kindt nos explique cada suceso porque su acierto está en explicar las sensaciones que va teniendo el personaje principal según se van sucediendo los acontecimientos. La habilidad que tiene el escritor, en ese sentido, es que se maneja con elementos que son conocidos, algunos de ellos base indivisible de historias que han marcado una época en el género o que han tenido éxito por encima de lo esperado, y las usa para crear algo que tiene un ritmo propio, que habla de un camino más que de un descubrimiento, y que sirve para generar una historia más concreta de lo que puede parecer al principio con todo el sentido del mundo.
Rubín hace tiempo que se ha erigido como uno de esos dibujantes que, sin necesidad de tener que estar en los personajes más conocidos, ha trabajado con los autores más destacados, y eso sin contar sus cómics como autor completo. De esa manera, se ha ido convirtiendo en un narrador con unas características muy especiales y reconocibles, pero uno que siempre ha sabido dar personalidad a sus obras. En Space Scouts hay una clara apuesta por la space opera, no podría ser de otra manera, combinada con el cómic de superhéroes galácticos. Pero eso es para Rubín un vehículo, no un fin. Para él, se trata de contar historias y de hacerlo sorprendiendo con herramientas narrativas que puedan resultar atractivas. La forma en la que adopta el lenguaje televisivo en el primer episodio, con rótulos que explican el desarrollo de la competición o la siempre imaginativa composición de página que aplica a cada momento de la historia son demostraciones de que el genio creativo de Rubín no se agota ni depende del acierto de una historia concreta. En Space Scouts se da la circunstancia, además, de que relato y dibujo van de la mano con una elegancia notable, lo que hace que la lectura sea fluida de una manera que va más allá de la comprensión inmediata por las elipsis de las que hablábamos porque no se siente que falte nada.
El volumen contiene los tres números de Space Scouts, publicados originalmente por Dark Horse entre noviembre de 2025 y febrero de 2026. El contenido extra lo forman las portadas originales de David Rubín, fichas de los personajes y un portafolio de bocetos.
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