Reparto: Nicolas Cage, Lamorne Morris, Li Jun Li, Karen Rodriguez, Abraham Popoola, Jack Huston, Brendan Gleeson, Amanda Schull, Lukas Haas, Cary Christopher,
Jack Mikesell, Cameron Britton, Michael Kostroff, Scott MacArthur, Joe Massingill, Richard Robichaux, Whitney Rice, Andrew Lewis Caldwell, Amy Aquino, Andrew Robinson.
Plataforma: Prime Video.
Episodios: 8.
Duración: 45 minutos.
Estreno: 25 de mayo de 2026 (Estados Unidos, España).
Sabida es la obsesión de Nicolas Cage por calzarse las botas de cualquier superhéroe que se le ponga por delante, a pocos les puede extrañar que encabece el reparto de Spider-Noir, y más habiendo prestado voz a un personaje similar, que no el mismo, en Spider-Man. Un nuevo universo (aquí, su crítica). En el filme animado era una presencia refrescante, pero en Spider-Noir no lo es tanto, por desgracia. Lo cierto es que la serie tiene bazas ganadoras, una ambientación de época, un claro y gamberro sentido del multiverso para ofrecer versiones tan alternativas como quiera de los personajes, pero acaba siendo un batiburrillo algo vacío y artificial que encaja en el mundo de Spider-Man de refilón y sin que tenga la identidad que podría haber tenido. Hay varios errores de base que la serie, más o menos intenta camuflar. El primero y más evidente es estrenar una versión a color de la serie, algo absurdo, porque juega a ser Dick Tracy (aquí, su crítica) sin tener la maestría visual y técnica del filme de Warren Beatty y sus propios créditos, en blanco y negro desmienten la veracidad de esa versión, que parece pensada únicamente para aquellos espectadores que asocian el blanco y negro con algo pasado de moda y de lo que ellos mismos pasarían. O lo que es lo mismo, una apuesta comercial, que no estética ni artística.
El otro gran error está en que la serie no parece creerse a sí misma. Y eso va, en buena medida, por un histrionismo en Nicolas Cage que traslada la serie de género: no es una serie de superhéroes, es una serie de Nicolas Cage. De hecho, de la Araña, que no Spider-Man por cuestión de derechos, como pasa con otros tantos nombres, hay menos de lo que nos gustaría, y cuando vemos a la Araña no da la sensación de que sea Cage quien está dentro del traje. ¿Por qué? Fácil viendo la locura gestual en la que Cage transforma su actuación, que casi parece más cercana a Jim Carrey que a cualquiera de los actores que han interpretado al héroe arácnido. Cierto es que este no es Peter Parker, y que no deja de agradecerse que toque las fronteras incluso del terror cuando los poderes sobrehumanos se transforman en la base de toda una pesadilla, pero cuesta mucho meterse en lo que Cage quiere hacer, aunque sobre el papel pueda tener una lógica que la serie intenta explicar una y otra vez. El hecho de buscar homenajes continuos hace que incluso la frase final de un personaje esté sacada de otra adaptación de cómic, en este caso a la gran pantalla, aunque no se capta tan fácilmente el cariño de ese homenaje. Ocho episodios de 45 minutos, por mucho que sea el estándar actual, no parece la mejor medida para lo que realmente nos cuenta Spider-Noir.
Por mucho que el escenario temporal escogido sea más que interesante, la serie no consigue escaparse de la factura de estudio y, por tanto, de una cierta irrealidad, que además en color se acentúa. Lo que sucede es que no da la sensación de que nadie se crea demasiado la historia, que cae en un humor light un tanto desacertado. Cuando los superpoderes arrecian, la serie coge velocidad, pero pasa demasiado poco y, especialmente en la segunda mitad de la serie, cuando se ha pasado la primera parte jugando a repasar todas las normas del género negro, clichés que podrían haber encajado de haberse encarado de otra forma. Al menos sí se le puede agradecer a la serie que ponga en pantalla absolutamente todo lo que tiene, sin necesidad de colarnos un final abierto, incontables cabos sueltos o una escena postcréditos que nos lleve a una segunda temporada. Spider-Noir es una historia cerrada, una que tiene elementos divertidos, pero que, por desgracia, no termina de alcanzar todas las posibilidades que tenía el proyecto. Cage seguirá intentando sumar superhéroes a su filmografía, de eso caben pocas dudas. Lo que seguramente nadie esperaba es que incorporara uno a su faceta más exagerada y con 62 años ya cumplidos. El Spiderverso sigue esperando versiones de acción real que se acerquen siquiera a lo que se ha conseguido en animación.
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