Guion: Igor.
Dibujo: Ivanper.
Páginas: 24.
Precio: 4 euros.
Presentación: Grapa.
Publicación: Mayo 2026.
La mejor arma que tiene el tebeo para defenderse es, precisamente, el tebeo. No es que el mundillo no pueda recurrir a otras armas, por supuesto, tiene a mano la Justicia, las redes sociales y el apoyo público que pueda suscitar, pero nada como las propias viñetas para repeler los ataques que recibe. Cuando El niño Jesús no odia a los mariquitas (aquí, su reseña), de Don Julio, fue objeto de una reclamación judicial por parte de Abogados Cristinos, quienes amamos el cómic, quienes entendemos el arte como una forma perfectamente lícita de hablar de la realidad que nos rodea en un tono satírico y quienes creemos en la libertad de expresión, nos posicionamos junto a Don Julio y su editorial, Fandogamia. La justicia les dio la razón y lo celebramos. Pero también nos alegra que haya una respuesta con viñetas que, en todo caso, proclama que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Por si acaso. Beata & Calisto. Abogados de Cristo, de Igor e Ivanper, trata justamente de eso, de dos abogados del propio Cristo, no de letrados de una asociación con ese nombre, que van librando las batallas morales y judiciales que Cristo, por su entidad, no puede librar, las más terrenales, las que sirven para desentrañarse en un par de páginas, las suficientes para que el gag funcione, para que la parodia pinche y para que la realidad, en el fondo, nos duela.
La sátira es justo eso, un recordatorio de cómo es la realidad que nos rodea, pero invitándonos a reír primero, por no llorar, y a reflexionar después, para que no haya que llorar más tarde. Igor tiene ese punto de acidez en su comedia que se agradece y la caricatura de Ivanper complementa a la perfección los relatos, como ya lo hizo en Robocracia (aquí, su reseña) y su continuación (aquí, su reseña). Juntos encuentran excusas realistas, por no decir reales, para que sigamos los pasos de estos dos impresentables abogados de Cristo con muy pocos escrúpulos y menos luces todavía. Hacer de ellos el centro de todo, siendo cualquier cosa menos figuras admirables, es todo un acierto para que la comedia funcione, para que el sarcasmo cumpla con su función y para que terminemos Beata & Calisto. Abogados de Cristo con el único pesar de que el viaje sea tan corto, una modesta grapa cuando, en el fondo, todos sabemos que podríamos haber sido iluminados con una obra mucho más larga y ambiciosa. Quién sabe lo que nos deparará el futuro, pero por ahora ya podemos tener que el cómic puede cumplir con una labor reivindicativa y de respuesta a agresiones como las que recibió Don Julio. Viva la libertad del cómic y enhorabuena a quienes no permanecen callados ante los atropellos de todo tipo.
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