CÓMIC PARA TODOS

‘La ilusión de Overlain’, de Luis Durán

Editorial: Dolmen.

Guion: Luis Durán.

Dibujo: Luis Durán.

Páginas: 144.

Precio: 24,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2026.

La mirada de Luis Durán es una de las más personales del cómic español contemporáneo. Sus historias, intrincadas y complejas, y su dibujo, artístico y casi vanguardista, hacen de sus tebeos unos de lo más impredecibles. Es muy complicado saber qué nos vamos a encontrar una vez abrimos su cubierta y nos adentramos en cualquiera de los siempre sugerentes mundos que plantea. Sucede algo así, también, en La ilusión de Overlain, una obra que, hay que avisarlo, no es nueva. Tiene ya más de veinte años, pero sigue siendo pertinente explorarla. Durán se mueve aquí a medio camino entre el drama familiar y la aventura crepuscular, entre el descubrimiento humano y la fascinación por lo onírico. Quizá estos vaivenes sean porque Durán siempre tiene el propósito de escaparse de las etiquetas, algo que consigue sin demasiada dificultad por la propia idiosincrasia de su trabajo, tan personal y reconocible como excéntrico desde cierto punto de vista. En cualquier caso, estimulante, ese es el adjetivo que mejor suena cuando hablamos del trabajo de su autor, el que más resuena cuando estamos pasando por La ilusión de Overlain y mientras vamos descubriendo las bases de lo que orquesta Durán, sorpresas que, a pesar de que algunas se cuelan incluso en la sinopsis, es mejor dejar para el lugar que le corresponde, el de la lectura.

Puede que muchos conocieran de lo que es capaz Durán con la más larga, intrincada y ambiciosa obra del autor, Orlando y el juego (aquí, reseña de su primer volumen), pero hablamos de un escritor que también sabe manejarse en relatos más cortos y cerrados en sí mismo. La ilusión de Overlain lo es, tiene un claro comienzo, un misterio que plantea, un tema que se ajusta bien a esa propuesta y un desarrollo sugerente y dinámico para conducirnos al mejor final posible, sea o no anticipable para el lector. Es verdad que esa misma extensión de la que hablamos puede cortar un tanto las ambiciosas alas de algunos de los temas que toca, pero también hay que saber insinuar, dejar abiertas cuestiones que el lector resuelva en su cabeza sin necesidad de que un escritor tenga que ser paternalista y dar todas las explicaciones que uno pueda imaginar. Durán, desde luego, no es así, y quizá por eso permita con tanta facilidad una segunda lectura de su obra. La ilusión de Overlain tiene bastantes capas, más de las que pueda parecer en un primer repaso, aunque sepa encontrar la mejor puerta de salida del relato para no dejar al lector una posición de indefensión. Incluso se permite abrazar una cierta épica al final que deja un sabor de boca espléndido cuando cerramos por fin el libro.

En lo visual, Durán tiene un sello tan identificable que exige un compromiso inicial por parte del lector para asimilar todo lo que nos lanza sin rechistar. No es el suyo un dibujo anatómicamente perfecto, y de hecho sus historias parecen pedir a gritos que no lo sea, porque de alguna manera eso es lo que nos lleva al plano en el que Durán se encuentra más cómodo, a medio camino entre una realidad inusual y la sensación de estar viviendo dentro de una suerte de fantasía onírica. Por eso se adapta tan bien a géneros distintos, por eso es tan llamativo cuente lo que cuente. La ilusión de Overlain es, en ese sentido, un tebeo distinto, como todos los de su autor en realidad, en los que cada personaje tiene una personalidad palpable. No es la suya una narrativa sencilla, de hecho, se adentra en el terreno de lo tribal en el arranque y en la conclusión casi diciendo lo mucho que le divierte jugar con conceptos que saquen el relato de un único estilo, aunque sea uno tan personal como el de Durán. Y puede que eso haga que el autor no sea uno de esos que convence a la primera, que deslumbran con el descubrimiento, pero precisamente por eso se degustan mejor con pausa, con tiempo, incluso con la segunda lectura. Esa es la mejor explicación a que sea esta una historia que se reedite dos décadas después de su publicación original.

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Esta entrada fue publicada en 24 julio, 2026 por en Diábolo, Luis Durán y etiquetada con , .

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