CÓMIC PARA TODOS

‘El vuelo del cuervo’, de Jean-Pierre Gibrat

Editorial: Norma.

Guion: Jean-Pierre Gibrat.

Dibujo: Jean-Pierre Gibrat.

Páginas: 144.

Precio: 29,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2026.

Primero fue La prórroga, y después El vuelo del cuervo. Podemos leer una u otra sin depende de lo que suceda en la que no tengamos en las manos, pero es bueno advertir que esta, El vuelo del cuervo, es un complemento de la anterior, un regreso a este mundo de su creador, Jean-Pierre Gribrat, y una historia de amor que, incluso con sus casualidades más o menos tópicas, funciona muy bien en el marco de la Francia ocupada de la Segunda Guerra Mundial. Gibrat domina el escenario y a sus personajes para que la evolución de esos dos personajes que se encuentran por causalidad, que se llevan a matar cuando se conocen y que acaban como acaban. Y sobre todo se maneja muy bien en los diálogos, que al final es lo que más y mejor construye toda la obra para que sea creíble a ojos del lector, parezca o no que se asemeja a otros relatos de cine, literatura o incluso cómics. Gibrat, eso sí, brilla por encima de todo en lo visual, creando un preciosa retrato de la época, de sus protagonistas y de la atmósfera que necesita para contar su historia. En el fondo, no deja de ser un relato de amor, pero también una demostración de que la guerra es un marco espléndido para construirlo, sin necesidad de perderse en intrigas políticas y sabiendo aprovechar el entorno de espías con el que se desarrolla todo.

No es que el autor se esconda, de hecho el primer encuentro fortuito entre los dos protagonistas principales es una invitación a pensar en El vuelo del cuervo como una historia sobre todo romántica, pero Gibrat no se queda ahí. Ya demostró lo bien que se le da mostrar esta época, estos últimos coletazos de la Segunda Guerra Mundial, pero es que además juega con un concepto clásico de una manera admirable. Así, su dama en apuros, que innegablemente lo es por un impedimento físico que se ve al poco de empezar la obra, actúa siempre de una manera realista, y mostrando una evolución que se entiende y se disfruta como algo incluso natural. No hay nada especialmente nuevo o rompedor, pero la estructura en sí misma tiene una frescura que es casi difícil de asimilar, porque por un lado pensamos en lo inverosímil que es en realidad la historia de amor y por otro lo bien que encaja en el marco escogido. Es una buena historia que habla de la clandestinidad, de lo que se hacía en Francia para acabar con la ocupación, de las traiciones, a veces incluso de personas cercanas, y de un deseo de libertad que se palpaba en las calles. Y sin embargo, lo que importa aquí es que dos personas aparentemente opuestas se enamoran mientras el mundo se mueve a su alrededor, a veces incluso con mucha virulencia.

Gibrat, lo hemos dicho, brilla en todo caso más por su dibujo, porque al final ese es el elemento que hace que todo lo demás suene creíble. Su trazo es tan bello como su color, casi parece que estemos ante una obra pictórica más que ante una secuencial, y sin embargo el dinamismo es constante, imposible no verlo cuando uno de los primeros puntos álgidos de la historia que vemos en la historia es una huida por los tejados de París. Hay un notable amor por el detalle en la construcción de fondos, en el vestuario, en los escenarios, en los vehículos, en la propia París, pero eso no merma en nada la presencia de los personajes, que se integran con naturalidad, que forman parte de un hermoso conjunto que hace de El vuelo del cuervo una obra bellísima de contemplar. Luego podemos creernos más o menos la historia, sobre todo si tenemos en cuenta que está ambientada en el, seguramente, periodo más sobreexplotado de la narración popular, pero lo cierto es que hay elegancia en el conjunto, y eso hace que la lectura siga vigente con una atemporalidad que Gibrat domina como pocos. Notable cómic histórico con doble sello, el de la experiencia de los franco-belgas a la hora de retratar esa época y el del propio Gibrat, que le da un sabor indiscutible, inconfundible y muy, muy disfrutable.

El volumen incluye los dos álbumes de Le vol du corbeau, publicados originalmente por Dupuis en septiembre de 2002 y abirl de 2005. El único contenido extra es un dosier gráfico con las portadas originales, bocetos e ilustraciones de Jean-Pierre Gibrat.

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Esta entrada fue publicada en 20 julio, 2026 por en Dupuis, Jean-Pierre Gibrat, Norma y etiquetada con , .

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