Guion: Julie Billeaut.
Dibujo: Seb Piquet.
Páginas: 176.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2026.
El partido del siglo, en realidad, no habla de 90 minutos concretos, sino de una lucha mucho más continuada en el tiempo. Julie Billault y Seb Piquet hablan, o eso es lo que da la impresión de un equipo de fútbol pionero. Un equipo femenino. Pero en realidad, hablan de emancipación. Hablan de ese duro y largo proceso a lo largo de tantas décadas para que las mujeres puedan entrar en los espacios que los hombres han monopolizado durante tanto tiempo. Y sí, el fútbol es uno de ellos, pero es que El partido del siglo no va (solo) de fútbol, sino que es un viaje mucho más intenso para entender la sociedad británica durante la Segunda Guerra Mundial y después de la misma. Luego sí, entronca fácilmente con la situación del fútbol femenino en el mundo, con el hito que supuso celebrar el primer mundial en 1970, sin el reconocimiento de la FIFA, y con la necesidad de que este deporte siga creciendo entre las mujeres, pero en el fondo la historia va, más que de fútbol, de mujeres. Y esas nunca sobran, nos guste o no el deporte de la pelotita. El gancho es espléndido, trepidante por momento, pero lo que importa es la realidad social, familiar y laboral de estas mujeres que encuentran en el deporte no solo una vía de escape, sino también de prosperidad. La lucha de géneros también se puede librar en un terreno deportivo, claro está.
Si hay algo que parece extraño en El partido del siglo es, precisamente, el tiempo. Hay un salto salvaje antes de finalizar la obra, pero es que antes también resulta complicado entender cuántas semanas, meses o incluso años han pasado desde que entramos en la historia hasta que llegamos a su clímax más emocional. En otras palabras, hay que dar por sentado que la historia de Billault fluye, sin darle demasiada importancia a cuándo o como. Si se hace así, lo demás es bastante acertado. El fútbol emociona e interesa, se entiende cómo encaja en las vidas de las mujeres a las que sigue el relato, y da sentido a las reivindicaciones laborales primero, sociales después, que se van esgrimiendo para poder seguir jugando. Porque El partido del siglo va exactamente de eso, de unas mujeres que quieren jugar al fútbol a pesar de que se lo prohíben en cuanto los hombres se sientan amenazados. Suena a otras muchas cosas, y es que hay demasiados ámbitos en la vida que han vivido conflictos parecidos. No siempre se llega a los momentos más trascendentes con el equilibrio necesario, y la crónica gana terreno al grito social en algunas secuencias, pero el mensaje cala. Es uno reivindicativo, pero en positivo. El fútbol nunca es un arma, es una ilusión. La mezcla entre deporte y política, esa que tanto parece repeler a algunos, es así como puede triunfar.
Si atípico es el guion de Billault en algunos sentidos, lo mismo se puede decir del dibujo de Piquet. Exagera la calidad futbolística que hay en las secuencias deportivas, lo hace claramente, pero con un fin evidente: lograr que el lector conecte por la emoción del balón en juego. Y lo consigue con una eficacia tremenda. Bien también la manera en la que retrata a las protagonistas, de tal manera que las reconocemos en el campo y en la fábrica, y nos sentimos dentro de la historia en sus dos escenarios, o la forma en la que las figuras se integran en una narración en la que también caben los titulares de prensa o incluso las exclamaciones de júbilo del público que asiste a un estadio. Y curioso, porque es verdad que el realismo es lo que menos le importa a Piquet. Su manera de encarar las escenas es la de encontrar en qué forma puede transmitir mejor un personaje, un escenario o una acción, y que se acerque a las sensaciones de una fotografía le importa más bien poco, logrando aciertos continuos para que El partido del siglo tenga la personalidad que necesita una obra de estas características, más aún si tenemos en cuenta que habla de fútbol femenino, por mucho que esa sea una excusa para asomarse a otros frentes. El rigor histórico seguramente se comba un tanto para encajar en el relato, pero entretiene, forma y reivindica.
Dupuis publicó originalmente Le match du siècle en febrero de 2026. El único contenido extra es un dosier sobre la historia.
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