Guion: Giulio Macaione.
Dibujo: Giulio Macaione.
Páginas: 240.
Precio: 21 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Mayo 2026.
Con Todas las veces que me hice mayor, lo normal sería que tuviéramos la sensación de haber leído ya su historia o, al menos, alguna parecida. Giulio Macaione cuenta esos momentos en los que un niño comienza a hacerse adulto, a decidir qué quiere ser en la vida. Y sí, eso lo hemos visto en muchas historias, ya sea en películas, libros o cómics. Por eso es notable que se cuente aquí con una sensación notable de frescura. Quizá sea por su mezclar, porque su apuesta es la de retratar a un muchacho muy maduro para su edad porque la vida le ha ido obligando a serlo, pero también con la suficiente ilusión como para soñar con ser dibujantes de cómics, y a la vez con la confusión que hay en el despertar sexual, sobre todo cuando este llega saliéndose de lo que todo el mundo parece esperar de él. Lucio, que así se llama el personaje, es un chaval al que se adora desde el principio por lo bien perfilado que está en la obra y Macaione consigue así lo más difícil de un trabajo de estas características: que los problemas del personaje principal pasen a ser también los del lector. Y puede que el mundo no esté en juego, pero Todas las veces que me hice mayor trata de temas tan universales que consigue atraparnos en los dilemas que afronta y en las decisiones que va tomando el protagonista. Es de esos tebeos en los que uno va sintiendo un deseo de que las cosas le salgan bien.
Lo intrigante de la fórmula está en el delicado y complejo equilibrio que consigue Macaione. Es la historia de un niño, y como tal tiene muchos elementos de ilusión, juego y hasta ingenuidad. Pero a la vez es una historia muy madura, porque se trata de hablar de cuestiones que tienen que ver con los afectos y con el despertar sexual, además del conflicto que se produce, inevitablemente por desgracia, cuando un chico descubre que le gustan otros chicos, mucho más en el seno de una familia que tiene mucho de tradicional y en el que la fe y la religión juegan también un papel determinante. Todos estos elementos, que casi podríamos considerar una tormenta perfecta, aparecen en la historia con naturalidad y fluidez, sin forzar, sin que parezca que son herramientas narrativas necesarias en un momento dado, y por esa vía consigue el autor la naturalidad que hace maravillas en este viaje. Por eso dejamos de sentir Todas las veces que me hice mayor como algo ficticio y casi parece que estamos ante un trabajo autobiográfico. Da igual que lo sea o no, o que contenga elementos reales en una historia construida, lo que importa es que emociona y conmueve, nos hace partícipes de los pensamientos de Lucio y es muy sencillo encontrar paralelismos con nosotros mismos o con algún conocido que tengamos en nuestras vidas.
La cercanía que impera en la obra se construye con un dibujo tan claro como agradable, una mezcla de influencias en la que tiene cabida el parecido fotográfico de personajes de ficción (ojo, no es nada fácil encajar a la niña de El exorcista en una historia de esta naturaleza), pero que pide un análisis mucho más desarrollado. Y es que la puesta en escena de Macaione es brillante y variada, lo que hace que en cada página podamos encontrar muchas sorpresas. A veces usa el terror, otras la comedia exagerada, juega con la música y con las sombras, va incorporando tantos elementos distintos para construir el escenario, y sobre todo el escenario emocional que tiene la obra, que es imposible no deleitarse con la narración gráfica del autor. Enfatiza con las sombras, pero le gusta una iluminación clara. Disfruta con la caricatura, pero donde de verdad brilla es en el retrato que nos permite sondear lo que piensa y lo que siente cada personaje. Es muy difícil encontrar una sola pega al dibujo de Todas las veces que me hice mayor, y por extensión al propio cómic en su conjunto. Poco se ha visto hasta ahora del autor en España, pero muchas son las esperanzas que podemos poner en él porque Macaione es un autor que sabe expresarse a través de sus personajes, que juega con la realidad sin torcerla como para convertirse en algo artificial y que sabe emocionar con facilidad.
BAO Publishing publicó originalmente Tutte le volte che sono diventato grande en mayo de 2025.
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