CÓMIC PARA TODOS

‘Soy un ángel perdido’, de Jordi Lafebre

Editorial: Norma.

Guion: Jordi Lafebre.

Dibujo: Jordi Lafebre.

Páginas: 128.

Precio: 26 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2026.

En Soy su silencio (aquí, su reseña).Jordi Lafebre ponía las bases para que su protagonista fuera el centro de una serie de historia. No lo avisaba, no anteponía la creación de una serie a la ejecución del relato, no nos ofrecía un final abierto que tuviera que desembocar necesariamente en un nuevo viaje, pero aquí estamos, disfrutando con Soy un ángel perdido casi más de lo que lo hicimos con Soy su silencio. Es inevitable encontrar en la historia de Lafebre dos elementos de enorme disfrute. Por un lado, su protagonista, una mujer que se mueve a medio camino entre la psicología (y la suya propia es un elemento maravilloso) y la investigación. Por otro lado, el tema en el que se centra, que no vamos a desvelar, pero que habla del mundo más turbio de un mundo que todo el mundo conoce en mayor o menor medida en este país llamado España. Y mientras hablamos del opio del pueblo, Lafebre orquesta un delicioso e intrincado whoddunit en el que el lector se siente como si fuera uno de esos personajes que no para de interpelar a Eva, la psiquiatra, para tratar de conocer lo que sabe de un caso de asesinato. El thriller tiene tantas posibilidades que, como género, no parece agotarse nunca. Y sin embargo, cada vez que vemos un punto de vista fresco nos vemos en la obligación de celebrarlo, como sucede aquí.

Eva Rojas, lo dijimos en Soy su silencio, es un personaje más que interesante. Puede parecer una suerte de Frankenstein, con detalles cogidos de aquí y de allí, y seguramente es cierto, pocos autores pueden decir que se escapan a las influencias que reciben como lectores y como creadores, y seguramente Lafebre las reconocerá si se le preguntara por ello. Pero da igual, Eva Rojas es algo singular. Es un personaje que genera unas dinámicas entretenidísimas, a la que podemos tomar por una chiflada que escucha las voces de las mujeres de su pasado o a alguien sumamente inteligente que dosifica la información de su relato a su antojo para tener bailando a todos los personajes que están a su alrededor… personajes que parecen secundarios, pero que tienen vida y voces propias que los hacen casi tan fascinantes como esta Eva Roja. Y luego está el doble tema de fondo, que es en lo que no vamos a profundizar para no reventar sorpresas. Sí podemos decir que Lafebre retoca algo real para que sea ficticio, pero de alguna manera sentimos que no se aleja tanto de lo que realmente tiene que haber tras los focos, aunque sea uno de estos temas que sigue siendo tabú, y seguramente lo seguirá siendo por mucho tiempo que pase. Su retrato es certero, inteligente, incluso desde una cierta ingenuidad, y perfectamente creíble en todos sus detalles. Y divertido, claro.

Al final Soy un ángel perdido es, sobre todo, una lectura muy entretenida y juguetona y eso se ve también en el dibujo. Por encima de cualquier otro aspecto que podamos analizar del arte de Lafebre, destaca el carisma que sabe dar a sus personajes. Con pocos detalles destacados y con una caricatura muy acertada, cada uno de ellos brilla con luz propia. Manda Eva, claro, y por eso es tan interesante ver lo que es capaz de hacer con un personaje de moral ambigua y de psicología completa. El movimiento del que dota a cada personaje es tan propio que es complicado abstraerse del contraste que hay entre unos y otros. Y es que esa es otra de las claves que tiene Soy un ángel perdido, la interacción. Los personajes no están en las viñetas, sino que se relacionan unos con otros de manera deliciosa, con personalidad, con sentido detrás de cada postura o de cada movimiento, y eso provoca sensaciones muy interesantes que hacen que el relato crezca en todo momento. Es la segunda vez que vemos a Eva Rojas. En la primera ya hablamos de que volver a verla era una opción de lo más atractiva. Ahora, sencillamente, queremos más. Una vez que Lafebre nos ha demostrado que puede continuar con ella y hacerlo además subiendo las apuestas sin que la segunda historia parezca una secuela oportunista, ¿cómo no pedir más?

Dargaud publicó originalmente Je suis un ange perdu en octubre de 2025. El contenido extra lo forman unas notas finales de Jordi Lafebre y un portafolio de bocetos e ilustraciones del autor.

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Esta entrada fue publicada en 2 junio, 2026 por en Dargaud, Jordi Lafebre, Norma y etiquetada con .

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