Guion: Gene Luen Yang.
Dibujo: Gurihiru.
Páginas: 232.
Precio: 22,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2026.
Con Avatar. La leyenda de Aang tenemos una sensación de enorme tranquilidad. Humo y sombra es el cuarto volumen de esta expansión en cómic de la serie animada y todas las entregas, también en esta, tenemos la agradable certeza de que hay un respeto importante por la franquicia, una buena aventura en ciernes y una expansión de su mitología hacia terrenos inexplorados o que hasta ahora han quedado en un segundo plano. Eso tiene una pega en los tebeos de Gene Luen Yang y Gurihiru, algo que se ve quizá con más claridad en este volumen, y es que el Avatar pasa a un claro segundo plano y estas, al final, dejan de ser sus propias aventuras para pasar a ser las de otros protagonistas de su mundo, en este caso del Señor del Fuego y de su entorno. Eso, no obstante, no resta nada del entretenimiento que busca y encuentra esta serie con tanta facilidad. Es, simplemente, un aviso necesario para que el lector de esta serie no se sienta decepcionado por la pérdida de protagonismo de un personaje que, en todo caso, aparece siempre con acierto en las páginas de esta serie, una que aquí deja un tanto de lado el lado más cómico de la franquicia para apostar por un drama familiar y político en el que, obviamente, la fantasía de este universo tiene un papel muy importante que jugar.
Lo que Yang consigue con estos libros, y Humo y sombra podría incluso ser el más claro en ese sentido, es dar a otros personajes un carácter protagonista que no merma el potencial de su mundo. Y es que, si lo pensamos, esta historia en concreto elude por completo el reclamo más obvio. El Avatar está, pero ni siquiera es definitivo en el desarrollo o en la resolución de la historia. Aún así, el disfrute es pleno, para empezar, con los elementos folclóricos de los que parte. Es también, por supuesto, continuación natural de las anteriores entregas, al igual que una buena definición del papel mediador que tiene el propio Avatar en un mundo relativamente en paz como el que muestra y en el que un clima de cierto guerracivilismo se abre camino con mucha naturalidad. Con sutileza, lo político tiene mucha trascendencia en La leyenda de Aang y da gusto que Yang lo entienda como un magnífico y seguramente necesario complemento al lado más fantástico de la historia. Por supuesto, las dosis de acción son adecuadas y sirven, además, para definir a los personajes, tanto a los héroes como a los villanos, en una interesante gama de grises que invita al lector a pensar qué haría en su posición. Nunca se pierde de vista la aventura, excusa esencial de la serie, pero siempre con toques que van haciendo pensar en medio de la vorágine.
Nunca es fácil llevar al cómic una serie de animación porque los propios diseños de los personajes y de su mundo suponen un evidente corsé creativo. Gurihiru, en cambio, los abraza con facilidad y hace que todo sea cercano, cómodo y muy dinámico. El dibujo de Humo y sombra, como en de las tres entregas anteriores, es sobresaliente por ese encaje tan natural que hay entre el estilo propio de un mundo ya construido con el de un ilustrador que aterriza en él para expandirlo. Todo es Avatar, pero a la vez hay margen para la sorpresa y la personalidad de un cómic que quiere ser algo más que un mero acompañamiento de una serie de animación de éxito. Lo mejor del dibujo de Gurihiru está en que busca desarrollarse a través de los personajes, de sus miradas, de sus relaciones, con un acting más que notable, cuando eso es precisamente lo más complicado de un trabajo de estas características. No descuida la acción y la fantasía que hay en el relato, pero si estos cómics destacan visualmente por algo es precisamente por su capacidad de transportarnos a su mundo sin necesidad de apelar directamente al recuerdo de la serie de la que surge. Con ese planteamiento, Avatar. La leyenda de Aang podría extenderse todo lo que quisieran sus autores y al lector no le llega ninguna sensación de sobreexplotación o cansancio.
Dark Horse publicó originalmente Avatar: The Last Airbender – Smoke and Shadow entre octubre de 2015 y abril de 2016. El contenido extra lo forman las portadas originales y un dosier de bocetos y diseños.