CÓMIC PARA TODOS

‘Subsuelo’, de Bianca Pinheiro y Greg Stella

Editorial: Dibbuks.

Guion: Bianca Pinheiro.

Dibujo: Greg Stella.

Páginas: 108.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2026.

Al ver por primera vez Subsuelo, el libro de Bianca Pinheiro y Greg Stella, es inevitable que nos venga a la cabeza lo que hizo Calpurnio con Cuttlas (aquí, su reseña) porque la base visual de la que parte es bastante parecida. Pero mientras que Cuttlas se desarrollaba a ritmo de gag, Subsuelo es una historia. Tan satírica, irónica y ácida como la Calpurnio, más incluso, y con armas distintas para llegar a rincones parecidos en la cabeza del lector. Olvidando en todo caso la comparación, que es algo que parece inevitable en el análisis contemporáneo, lo cierto es que Pinheiro y Stella van tejiendo una historia que se puede entender, sobre todo, desde dos puntos de vista distinto. Tiene un tinte antibelicista, sutil, pero presente, por el simple hecho de encontrar dos protagonistas que son soldados en retirada, escondidos y a la espera de rescate. No sabemos nada de su guerra, y ellos mismos llegan a plantear si están en el bando correcto, jugando así con la percepción del lector. La segunda, mucho más íntima, habla de la convivencia en situaciones extremas. Uno de ellos está herido, por momentos agonizante, y cuando la muerte se contempla como una posibilidad más que cercana los filtros del diálogo se pierden y ambos se muestran abiertos como seguramente nunca lo habrían estado en una coincidencia en la vida cotidiana.

Con este planteamiento, sobra decir que la esencia de Subsuelo está en sus diálogos, en lo que dicen los personajes, en lo que eso nos va explicando sobre ellos, ya que entramos con ellos un refugio subterráneo sin saber nada de su pasado, de su personalidad. ¿Son héroes? ¿Son desertores? ¿Son, siquiera, personas a las que merezca la pena escuchar en esta situación límite? Sin aportar ninguna pista, Pinheiro casi les da el famoso teléfono de Gila para que nos hablen, no solo de la guerra, sino de la vida en general, de los miedos que tienen, de los sueños que alistarse a filas les hizo posponer, de la gloria que esperaban conseguir con las armas. La situación es tan rocambolesca que, de alguna manera, se convierte en real. Y hay momentos en los que parece abiertamente absurda, pero en el fondo es fácil entender las sensaciones que van teniendo los personajes. Es una mezcla de emociones curiosa y no dejamos de preguntarnos por el futuro de estos dos sufridores, si conseguirán salir del encierro protector en el que se ven o si estamos presenciando sus últimas horas de vida. Esa incertidumbre marca también la inevitable comedia que se percibe en la historia de Subsuelo, igual que el escenario cerrado del que hábilmente nos permite escapar Pinheiro en algunos momentos.

La referencia más clara a Cuttlas, así a bote pronto, está en el dibujo de Stella. Sencillo, casi esquemático, sin color, con una suave escala de grises como única referencia cromática, en pequeñas viñetas para que ese estilo destaque. Uno no sabe si el estilo del ilustrador el que transmite emociones en los personajes sin necesidad de perfilar sus rostros, en los que no hay ojos ni boca, o si es algo que nos induce a imaginar. No juega con una rejilla fija, y eso es lo que, narrativamente, sorprende con su frescura. Las páginas no sienten la necesidad de resolverse igual, ni con el mismo número de viñetas, ni con la misma disposición. Pequeñas, de formas claras, sin adornos exteriores, pero de presencia y número cambiantes, continuación de hecho de lo que ya nos enseña la curiosa portada del libro, parte ya de la narración. Y luego entran en juego los primeros planos, en los que ese esquematismo del que hablamos desaparece. Curioso, como poco. Y una línea atractiva que sirve para que Subsuelo sea una obra llamativa, distinta y, en cierta medida, atrevida, tanto por su historia como por su dibujo. Desde luego, es un tebeo poco convencional, y eso ya es un valor notable en los tiempos que corren, porque sigue demostrándose que el cómic es un escenario de libertad creativa como quedan pocos en el mundo del arte.

Pipoca e Nanquim publico originalmente Sob o Solo en noviembre de 2019.

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Esta entrada fue publicada en 13 julio, 2026 por en Bianca Pinheiro, Dibbuks, Greg Stella y etiquetada con , , .

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