Guion: Clara Lodewick.
Dibujo: Clara Lodewick.
Páginas: 208.
Precio: 26,95 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Mayo 2026.
Con solo dos obras publicadas en España, Merel (aquí, su reseña) fue la primera, ya queda más que claro que a Clara Lodewick le van los personajes atormentados, viviendo situaciones al límite, pero no por ello menos creíbles o realistas. En Moheeb en el aparcamiento, título que no podría ser más gráfico, nos cuenta la historia de un muchacho de origen afgano pendiente de regularizar su situación en Bélgica, viviendo en la calle y entablando curiosas relaciones con personas que pasan por allí, que se preocupan por él, que entran a formar parte de la nueva vida que quiere forjarse en suelo europeo. No es exactamente un documental, pero sirve de una manera muy hábil para explicar la vida de miles de personas que lo dejan todo atrás pensando que lo que van a encontrar va a ser mejor, aunque la realidad se encargue de darles las bofetadas suficientes como para que se den cuenta de que la vida no es una fábula. No es Moheeb en el aparcamiento un drama que se mueva en el límite, es un acierto que Lodewick no haya querido forzar demasiado la historia para no parecer artificial o interesada, pero sirve para que entendamos mucho más y mucho mejor lo que hay detrás de los grandes titulares o de las opiniones políticas y sociales que desprecian a todo el que llega a territorio europeo como si no fueran personas con necesidades, con emociones y con mucho que ofrecer.
Lodewick logra algo muy complicado, y es moverse en equilibrio en la frontera que hay entre el realismo más palpable y la necesidad de construir un relato que tenga elementos de interés presentes y continuos, mucho más si tenemos en cuenta la extensión del relato, que supera las 200 páginas y lo mucho que hay que ver en cada página, dividida en un alto número de viñetas, no siempre ocupadas por texto, pero sí por mucha información. Y es que Moreeb en el aparcamiento cuenta muchas cosas, abarca muchos temas, muchas facetas de un fenómeno tan complicado y tan utilizado como es el de la inmigración. Para entenderla, es un buen ejercicio pensar en el propósito real de Lodewick a la hora de entrar en este tema, y quizá la mejor respuesta la da la autora justo al final, con la última frase, tres palabras que resumen a la perfección su mirada hacia el refugiado, hacia el inmigrante, hacia ese ser humano que lo arriesga todo para prospera. De hecho, una vez leída esa frase, es interesante el ejercicio de volver atrás y dar al cómic una segunda lectura o, al menos, una reflexión más detenida, para que entendamos lo que hemos leído, la historia de un muchacho que habla tanto con sus silencios y sus acciones como con sus palabras, en una narración que se acerca a terrenos muy emocionales cuando lo necesita y muy descriptivos de manera general.
Quizá esto último pueda provocar la sensación de que hay cierta frialdad en la obra, también por un estilo de dibujo que puede ser más propio de lo costumbrista que de la denuncia, pero con esa última frase Lodewick consigue que esa percepción no sea tan firme como pueda parecer en algunos momentos. La misma sencillez, la claridad que presidía Merel, sigue presente aquí, aunque en Moheeb en el aparcamiento apuesta por una paleta de colores bien distinta, lo que conduce a pensar en las emociones que quiere transmitir la autora, distintas aquí que en la obra precedente. Y con ese estilo, sorprende para bien lo acertado que es el uso de herramientas narrativas tan sencillas como la onomatopeya o la distorsión, siempre con un objetivo claro dentro de la historia. Moheeb en el aparcamiento tiene el mérito de asomarse a un tema trascendente para dejar un mensaje positivo, lejos de la crispación habitual con la que se habla de inmigración, y de hacerlo desde una perspectiva humana. Ni la burocracia, ni la política, ni el gran cuadro sobre este tema. No, Moheeb es un ser humano, y da igual que sea ficticio o no, y su historia es única, aunque luego se pueda extrapolar a otras tantas vidas. Eso es lo que hace que el trabajo de Lodewick para construir un universo creíble en torno a la figura del protagonista sea, como poco, llamativo.
Dupuis publicó originalmente Moheeb sur le parking en marzo de 2025.
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