Título original: Masters of the Universe.
Director: Travis Knight.
Reparto: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Idris Elba, Jared Leto, Alison Brie, James Purefoy, Charlotte Riley, Morena Baccarin, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Jon Xue Zhang, Sam C. Wilson, Sasheer Zamata, Christian Vunipola, Christiaan Bettridge, James Wilkinson, Kojo Attah, James Apps, Stephen Adentan, Arun Bassi, Artie Wilkinson-Hunt, Eire Farrell.
Guion: Chris Butler, Aaron Nee, Adam Nee, David Callaham.
Música: Daniel Pemberton.
Duración: 140 minutos.
Estreno: 5 de junio de 2026 (Estados Unidos, España).
Al final, es una cuestión de enfoque. He-Man y los Masters del Universo es la prueba viviente de que una película tiene tanto valor como quiera darle el espectador según sus expectativas, su experiencia y sus necesidades. Con los trailers se había alimentado la esperanza de que esta pudiera ser una cima de la fantasía heroica de ciencia ficción, una traslación casi perfecta de la mitología de Masters del Universo para que tanto el descubrimiento como la nostalgia funcionaran a la vez, creando una comunión entre el aficionado de siempre y el de nuevo cuño. Y no, no es esa la película que nos ha servido Travis Knight, director de Bumblebee (aquí, su crítica), que ha optado por una comedia total, indiscutible, una que excede incluso el tono de la clásica serie de animación de los años 80, de la que se siente deudora por encima de cualquier otra cosa, pero a la que sobrepasa para tratar de alcanzar al público actual desde la más sencilla y en cierto sentido inadecuada de las formas: el chiste continuo e interminable. ¿Hace eso que Masters de Universo sea una mala película? No. Entendida como lo que es, una comedia fantástica que apela a un aficionado concreto, funciona, es divertida y dinámica. ¿Pero es la película que muchos esperaban? Seguramente tampoco. Y eso lastra el resultado final porque lo más difícil lo consigue la cinta sin problema.
¿Y qué es lo más difícil? Que nos creamos un universo que se ha desarrollado desde los juguetes, los cómics y los dibujos animados en un entorno de acción real. Lo visual en Masters del Universo es precioso. No solo hay un respeto brutal por los diseños más clásicos de los personajes, sino que la construcción de su mundo, esa maravillosa Eternia, es una de las mejores creaciones en CGI que hemos visto en los últimos tiempos. Lo han clavado, incluso con personajes que hay que tener valor para llevar a la pantalla con tanta cercanía al juguete que le sirve de origen. ¿Pero por qué tanto gag? ¿Por qué convertir la película es una suerte de cara sitcom que, además, había sabido esquivar el peligro que tienen estas producciones de llevar la fantasía a la Tierra para que allí se desarrolle buena parte de su historia y el clímax? ¿Es este, de verdad, el mejor camino que han podido imaginar productores, director y guionistas? ¿Era el tono que necesitaban actores como Idris Elba o Jared Leto, esto prestando movimiento y voz a un Skeletor visualmente irreprochable? Según responda cada espectador, encontrará la respuesta a la pregunta sobre el valor y la calidad de esta película. Lo que está claro es que Knight, igual que hizo más brevemente en Transformers, brinda momentos que tienen la virtud de ser casi definitivos, inmaculados, en estas franquicias heredadas.
Por todo lo anterior, no es fácil del todo juzgar si Nicholas Galitzine es un bien He-Man o no. Lo parece, pero habría que verle en otros registros. Lo mismo se puede decir de Camila Mendes como Teela, de Alison Brie como Evil-Lyn o incluso del propio Elba como Man-At-Arms, los principales personajes de una película en la que parece haber un único personaje que se escapa de la comedia, la Hechicera de Morena Baccarin. Con ella, con Grayskull, con Eternia, tenemos un anclaje a la épica que emociona mucho, pero se desinfla cuando nos damos cuenta de que hay demasiado pensamiento en el futuro con las escenas postcréditos, nuevos anuncios de lo que estaría por venir pero que el devenir económico de la película ha evitado que todavía se confirme. Masters del Universo es una película concebida con enorme cariño a la franquicia, también a la película de 1987 (aquí, su crítica), a la que lanza varios guiños, que triunfa en lo que suele suponer la tumba de adaptaciones de esta naturaleza, pero que después se lanza a un camino muy facilón, uno que ataca directamente a otras virtudes que podría haber tenido la película y que, por armar tanto chiste, lleva su duración hasta casi las dos horas y media cuando, en realidad, su historia es una de origen (¿por qué nunca se hacen películas en mundos ya consagrados?) bastante básica en el fondo.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.