CÓMIC PARA TODOS

‘Macarras interseculares’, de Iñaki Domínguez y Marina Cochet

Editorial: Astiberri.

Guion: Iñaki Domínguez.

Dibujo: Marina Cochet.

Páginas: 160.

Precio: 20 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2025.

Hay algo tremendamente adecuado en leer Macarras interseculares en cómic, y para eso no hay nada menor que ir al subtítulo que tenía el libro de Iñaki Domínguez, del que prescinde la novela gráfica ilustrada por Marina Cochet: Una historia de Madrid a través de sus mitos callejeros. Viajamos en este libro a otra época, a una en la que el cómic era otra cosa, como también lo era la vida misma, en la que los macarras eran tipos a los que se podía coger cariño. Son 14 las historias que contiene el libro, 13 en realidad sin tenemos en cuenta que  el primer capítulo es un prólogo que explica de dónde viene el título, conformando una especie de microcosmos circunscrito a Madrid y a una época que muchos miran con nostalgia y en la que, sin embargo, no era todo de color de rosa. Macarras interseculares no es eso, vaya. Es una radiografía de un país, de una época, de un arquetipo que dio mucho de sí en su momento y que ahora también tiene la capacidad de atraer y convencer a un público contemporáneo que se pregunte cómo es posible que estos tipejos pudieran existir realmente. Domínguez describe una realidad que hace mucho que dejó de ser, y ahí está buena parte de su gracia. Ahí y en un trabajo de investigación sobresaliente para dar con el listado de protagonistas que sirven para configurar este universo.

Lo que está claro es que uno no termina indiferente la lectura del libro. Es imposible si tenemos en cuenta los escenarios a los que asoma, los personajes que describe y, sobre todo, su intención de retrato social. Eso es lo que quiere ser Macarras interseculares y no lo esconde, su apuesta es la de enseñarnos pinceladas más o menos breves que hablen de la intensidad de estas vidas desde un ritmo tan frenético como lo es de esos mismos macarras que vemos en estas páginas. El viaje es completo en todos los sentidos. Lo es en el temporal, indudablemente, porque es evidente que quiere enseñarnos un mundo perdido, pero en realidad no tan lejano. Lo es en lo social, porque la radiografía que hace Domínguez es fascinante. Ayuda mucho la estructura, porque nos permite zambullirnos rápidamente en cada episodio sin necesidad de dar demasiadas vueltas o de recibir muchas explicaciones y salimos de cada segmento con la idea de que hay mucho más detrás de cada personaje que vemos, pero hemos visto suficiente para tener una idea clara de lo que supone la vida de cada uno de ellos. Macarras interseculares, sí, pero sobre todo macarras, porque muestran un lado de la vida que fluye de una manera distinta, haciendo que este no sea un tebeo de héroes, ni siquiera de tipos apreciables de base, pero en el que todo fascina.

Y si lo hace es, en buena medida, por el dibujo de Cochet. Hemos comenzado estas líneas hablando de la conveniencia de ver Macarras interseculares en formato de cómic y, más concretamente, hay que alabar en ese sentido la decisión de su ilustradora, porque es la que da vida a los personajes de una manera muy actual, pero siendo a la vez deudora de la época que representa y del cómic que se hacía entonces. Como parte de ese juego, destaca el uso del color, cambiante, camaleónico, casi psicodélico por momentos, siendo un elemento que define la personalidad de la obra de una forma muy decidida, haciendo que no importe demasiado el hecho de que pasemos tan poco tiempo, tan pocas páginas, con cada uno de sus protagonistas. Cochet, además, consigue dar vida al Madrid que se enseña en la obra. Des un tópico decir que es un personajes más, pero en este caso hay que reconocer que así es. Macarras intersecuelares se convierte es un tebeo especial, por lo que es, por lo que adapta, por lo que busca y por lo que describe, porque rompe moldes y expectativas y porque lo hace con personalidad y con brillantez, sabiendo lo que quiere enseñar y haciéndolo con mucha valentía. Porque, ojo, hay que tenerla para hacer de unos macarras, intersecuelares o no, el centro de una obra como esta.

Macarras Interseculares 50

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Esta entrada fue publicada en 12 diciembre, 2025 por en Astiberri, Iñaki Domínguez, Marina Cochet y etiquetada con , , .

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