Título original: Daredevil: Born Again.
Reparto: Charlie Cox, Vincent D’Onofrio, Deborah Ann Woll, Margarita Levieva, Matthew Lillard, Tony Dalton, Michael Gandolfini, Nikki M. James, Arty Froushan, Genneya Walton, Zabryna Guevara, Clark Johnson, Ayelet Zurer, Wilson Bethel, Lili Taylor, Elden Henson, Toby Leonard Moore, Krysten Ritter.
Distribuidora: Disney.
Episodios: 8.
Duración: 47-58 minutos.
Estreno: 24 de marzo / 5 de mayo de 2026 (Estados Unidos, España).
Con Daredevil. Born Again, las sensaciones son cada vez más encontradas. Es difícil no disfrutar con una versión adulta, seria y respetuosa del personaje y su mundo como la que ofrece esta serie, como lo hacía en la etapa de Netflix (aquí, su crítica), como lo hizo en la primera temporada de esta continuación (aquí, su crítica) y como lo sigue haciendo en esta segunda. Pero a la vez parece que vamos con el freno de mano. Vemos a Matt Murdock y todo lo que le rodea, pero no tanto a un Daredevil que saque partido de sus poderes, algo que parece haberse olvidado en esta segunda temporada de Born Again. Vemos el antagonismo con Kingpin, y es brutal, ¿pero no suena a que ya lo vimos así en la anterior serie y en la misma primera temporada? Caen personajes, desde luego, y eso hace que el impacto emocional sea gigantesco, pero a la vez ese dolor parece resolverse de una forma un tanto antinatural. La puesta en escena es brillante, pero por lo que sea, no termina de ser un escenario tan grande como se plantea sobre el papel. Y eso, al final, pesa, sobre todo una vez visto que las dos primeras temporadas de la serie se han convertido en un preludio de lo que parece que está por venir, con la incógnita de saber si en este punto habrá un reseteo de la serie más o menos profundo o la repetición de algunos de sus defectos.
Quizá lo más reprochable sea la sensación de que todo es menos trascendente de lo que parece. No quiere decir eso que no haya momentos de enorme importancia, ojo, giros que tienen que definir a los personajes de forma profunda. Pero entran personajes ya conocidos como Punisher o Jessica Jones sin que tengan un papel demasiado claro, casi como guiños al espectador que no van más allá, y se reproduce esa sensación de que la serie busca una continua dualidad entre Daredevil y Kingpin, independientemente de todo lo que sucede a su alrededor. Ahora bien, el retrato es brutal y se agradece. Hay un poso muy intenso para los dos personajes que funciona de lujo, merced a dos interpretaciones, la de Charlie Cox y, sobre todo, la de Vicent D’Onofrio, de enorme poder Y hay muchos hilos de los que se puede tirar, incluso aunque parezca que nacen en momentos que quedan atrás y en el olvido. Dicho de otra forma, Born Again está siendo la zanahoria en el palo. La vemos, la saboreamos, pensando en lo grande que va a ser cuando la alcancemos, pero nunca nos terminamos de acercar. Es inevitable pensar que los cambios sobre la marcha es lo que en realidad estamos viendo, y aunque hay mucho talento en su confección se nota que no estamos ante una versión definitiva que, quizá, pueda llegar todavía en la próxima temporada.
Dicho todo esto, en Born Again hay una buena comprensión psicológica de los personajes, y eso es algo a tener muy en cuenta. Daredevil es el héroe Marvel que más tiempo ha pasado en pantalla, y eso se nota, pero nunca ha dejado de estar bien llevado. Otra cosa es que ahora mismo prima más el abogado que el superhéroe y eso, en una serie de este segmento, se nota. Y se nota en un doble sentido. Por un lado, la acción se resiente; sí, hay escenas de pelea, y son muy violentas y realistas, pero no todas son satisfactorias en el marco en el que se tiene que mover Daredevil. Y por otro, tanto foco en lo realista hace que los agujeros que tiene el guion, no demasiado notables, pero sí bastantes momentos que exigen mucha credibilidad por parte del espectador, se noten más. Da la sensación de que muchas tramas dan muchas vueltas, y aunque cada escena está bien escrita el conjunto es reiterativo en ocasiones. Por eso decímos que, en cierta medida, esto sea la consecuencia de la construcción del proyecto y tanto del talento de sus autores finales. Se salva, por momentos con una nota espléndida, pero se nota que hay algo de caos incontrolado. En todo caso, Daredevil cuenta aquí con una muy buena versión que invita a seguir pegados a la pantalla, esperando que lleguen los fuegos artificiales que ya hemos vivido tanto en Netflix como en Disney+.
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