Guion: Mike Mignola.
Dibujo: Mike Mignola.
Páginas: 112.
Precio: 22 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2026.
Mike Mignola confirma en las notas finales que hay en Jugando a bolos con cadáveres lo que todos podíamos sospechar viendo la gran cantidad de proyectos de su universo de Hellboy en los que solo firmaba primero el guion, después el argumento y finalmente la creación: su carrera había entrado en una fase de semi retiro. Y en esas nos llega este libro. Firmado por Mike Mignola. Guion y dibujo. Jugando a bolos con cadáveres y otras historias extrañas en tierras desconocidas se gana por eso un reconocimiento mayor del que seguramente habría recibido de haber llegado en los tiempos álgidos de Hellboy. Hoy se entiende mejor como un capricho de Mignola, uno que busca expandir el propio universo de Hellboy (¿acaso Hellboy mismo no era en sí mismo un capricho del autor?) sin necesidad de mencionar al demonio más famoso del cómic, con permiso del Etrigan de Jack Kirby. Es una deuda que Mignola paga, y así lo admite en los agradecimientos, una contraída con los escritores de fantasía oscura que inspiraron su propio universo, y lo sitúa de alguna manera dentro del mismo por usar esa referencia a las tierras desconocidas, que los más estudiosos de Hellboy sabrán localizar (y para los que no, Mignola lo aclara en ese mismo texto final), pero alejándose por completo del mismo. Bendita contradicción.
Mignola es un autor muy reconocible y su forma de encarar el género también lo es. En ese sentido, Jugando a bolos con cadáveres y el resto de historias que componen el libro no esconden necesariamente demasiadas sorpresas. No hay tanto excesiva trascendencia y su ambición, lo hemos dicho, es casi la de satisfacer las ganas que tenía el propio Mignola como escritor de contar algo en este segmento apartado de su universo, en el que hay demonios, vampiros, brujas, héroes o algo parecido, maldiciones y otros tantos elementos de la imaginería fantástica con los que, se entiende, Mignola disfruta de lo lindo. Y eso, con cierta sencillez, sin necesidad de pretender una obra magna de nada, hace que el lector también disfrute. La brevedad es otro punto a favor, porque permite una lectura fluida, rápida, en la que las sorpresas de la fantasía que maneja Mignola se anteponen a los huecos que puedan quedar en las historias o los lugares comunes que el propio autor reconoce en cierta medida al hablar de las referencias que le permitieron dar forma a este mundo en su cabeza, siempre con esas ganas de honrar al género, pero dándole una vuelta para que la extrañeza cobre un lugar importante en el devenir de su mitología. ¿O acaso el mismo cuento que da título al libro no da una idea clara sobre la bendita locura que hay en estas creaciones?
Si el Mignola escritor es reconocible, tanto más lo es el Mignola dibujante. Sus sombras, sus fantasías, sus criaturas, todo lo que siempre hemos disfrutado de su trabajo está presente en las páginas de este libro, reforzado como siempre por el color de Dave Stewart, que termina de ambientar cada uno de estos relatos con una mezcla de elegancia y aura misteriosa que funciona muy bien con este autor. Por eso el disfrute es doble, porque es Mignola dibujando a Mignola, y de alguna manera Hellboy nos ha acostumbrado tanto a buscar esas constantes que recuperarlas es un motivo de alborozo lógico. No es que Jugando a bolos con cadáveres y otras historias extrañas en tierras desconocidas sea mejor que otros trabajos del autor, ni tan siquiera que suponga una evolución natural palpable. Probablemente no sea ni lo uno, ni lo otro. Recordemos, entra más en el terreno del capricho autoral. Pero si Mignola ha gozado haciéndolo, y eso se nota más allá de sus palabras para cerrar el libro, ¿cómo no disfrutarlo desde la posición del lector? Es género, es Mignola y es un pariente lejano de Hellboy. Se le podría pedir más, eso seguro, siempre es posible reclamar algo que supere a lo que tenemos entre manos, pero el viaje que nos propone el libro es delicioso, accesible, muy fácil de leer y mucho más de disfrutar.
Dark Horse publicó originalmente Bowling with Corpses and Other Strange Tales from Lands Unknown en enero de 2025. El contenido extra lo forman un epílogo de Mike Mignola y un portafolio de bocetos y páginas en tinta del autor.
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