CÓMIC PARA TODOS

‘¡Viva la anarquía! El encuentro entre Majnó y Durruti’ 2, de Bruno Loth

Editorial: Ponent Mon / Catarata.

Guion: Bruno Loth.

Dibujo: Bruno Loth.

Páginas: 120.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2021.

Cuando una obra se convierte en un díptico que se separa sobre todo por cuestiones editoriales, lo normal es que la segunda parte tenga un nivel muy cercano al que mostró en la primera, y eso es justo lo que sucede con ¡Viva la anarquía! El encuentro entre Majnó y Durruti, la obra con la que Bruno Loth nos traslada a la era dorada del anarquismo. Y esto, aunque pueda parecer lo contrario, es un nuevo halago al trabajo de Loth, que consigue interesar incluso aunque se sea ajeno a la ideología representada por estas dos trascendentes figuras y sus acompañantes, o para quienes tengan en la cabeza la versión peyorativa del término, como se puede tener más fácilmente en la actualidad. ¡Viva la anarquía! (aquí, reseña de su primer volumen) no es un tratado, sino un retrato, es la manera en la que Loth consigue meterse sin miedo en una reunión privada entre amigos, en una charla que tiene mucho de informal y de admiración, en una que coloca lo extraordinario como intrahistoria de lo cotidiano. Y con calma, con una narración precisa y muy realista, consigue que seamos parte de un encuentro que solo vieron los presentes. Trascendente por el bagaje que traían sus dos protagonistas principales, que es el que se aprecia en los flashbacks que va insertando el autor, pero cercano por el presente, por su forma de hablar y de pensar.

No es una mezcla tan fácil como pudiera parecer a simple vista, ¡Viva la anarquía! no consiste solo en hacer hablar a una serie de personajes para contar batallitas, ni mucho menos. El gran acierto de Loth está en que su estructura es la de una conversación real, una en la que los narradores y los protagonistas van cambiando, de la que vamos a salir con un conocimientos de sus actores mucho más profundo del que podríamos tener con una biografía al uso, y que nos da además una visión histórica del anarquismo que muchas veces no se llega a obtener de los libros de texto por falta de espacio o por el hecho de que la época retratada tiene mucho menor importancia en esos mismos volúmenes que otros hechos que marcaron el siglo XX de una manera más absoluta. Loth, en todo caso, asume todas las desventajas que podría tener su tema escogido y se centra en lo que potencia el resultado, en que nos creamos a los personajes en sus reacciones, no solo en sus historias, en que su lucha sea no solo poética sino emocional. Cuando la historia la está contando una persona, o un personaje, al que es tan fácil creer e incluso contestar, todo va mucho mejor. Y es lo que pasa en ¡Viva la anarquía!, que se conecta con sencillez con el relato porque, además, hay muchos personajes que pueden servir de ancla para meternos en la conversación, no solo sus dos principales protagonistas.

Si decíamos que un segundo libro suele reunir las mismas virtudes del primero, es algo que podemos aplicar sin miedo al dibujo de Loth en este caso, ya que la continuidad es absoluta. Vuelve a ser necesario el brutal trabajo documental que tiene un cómic de estas características, y más cuando son tan abundantes esos flashbacks que nos llevan a otros entornos alejados del ambiente cercano de una mesa en torno a la cual se habla. Se siente la revolución en los dibujos de Loth, pero, lo hemos dicho más arriba, se siente el compromiso personal y emocional que tienen los personajes con sus acciones cuando les vemos contándolas. La clave está ahí, en que la puesta en escena del cómic sirve fundamentalmente para que haya una cercanía total con los personajes. Hay un enorme esfuerzo de contextualización histórica, eso es evidente, incluso alguna secuencia bastante espectacular en su presentación como la del tren, pero la esencia de ¡Viva la anarquía! está en las conversaciones y en la forma en la que vemos a sus protagonistas recordando. No está nunca de más que alabemos las virtudes de un cómic que recrea un momento histórico que muchos desconocerán o a figuras que habrá incluso quien las repudie por tener una ideología contraria, y mucho más si el trabajo es tan bueno como el que hace Loth.

La boîte à bulles publicó originalmente el segundo volumen de Viva l’anarchie!La rencontre de Mahkno et Durruti, en enero de 2021. El único contenido extra es un texto final sobre sus protagonistas.

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Esta entrada fue publicada el 7 julio, 2021 por en Bruno Loth, Catarata, La Boîte à bulles, Ponent Mon.

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