CÓMIC PARA TODOS

‘El horno huérfano’, de Rob Davis

p-horno-huerfanoEditorial: La Cúpula.

Guión: Rob Davis.

Dibujo: Rob Davis.

Páginas: 164.

Precio: 18,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Octubre 2015.

Hay una vocación claramente provocadora en El horno huérfano, una obra de Ron Davis que precisamente por ese motivo se coloca entre la fina frontera entre la genialidad y la perplejidad. Es una historia mil veces contada, la de un viaje de un grupo de adolescentes, casi niños, descubriendo el mundo que les rodea y los misterios que los adultos parecen esconder a gente de su edad. Lo provocador, pero también lo que puede provocar esa perplejidad, está en el escenario que escoge Davis para colocar a Scarper Lee, la sugerente chica rubia que llama su atención, Vera Pike, y Castro Smith, otro joven que se convierte en amigo de ambos y que sufre una extraña afección. Así, en este mundo la lluvia es de cuchillos, las personas conocen la fecha de su muerte y los padres no son las figuras que conocemos, sino objetos que en nuestro mundo estarían inanimados. Si bien es fácil entrar en el juego que propone Davis, especialmente por un dibujo fascinante, poco a poco se va complicando cada vez más asimilar su propuesta narrativa, que exige al lector una inmersión decidida y sin condiciones en una obra que se puede calificar casi con la misma facilidad como valiente y atrevida o como delirante y psicodélica. Viendo su genialidad visual como su gran acierto, el principal problema está precisamente en la lejanía que puede provocar una historia que necesita empatía.

Davis es plenamente consciente de esta cuestión, y por eso coloca a sus personajes en situaciones que cualquiera puede comprender. Quizá el problema esté en que no todas esas cuestiones se desarrollan o se culminan de una forma satisfactoria, dando a veces la impresión de que hay episodios inconexos con la historia central. Casi da impresión de que Davis ha querido hacer una especie de En la carretera, la obra de Jack Kerouac, pero en un entorno de desbocada fantasía, y la mezcla es indudablemente atractiva pero sin llegar a romper de una forma que convenza sin remedio. Hay momentos espectaculares en sus páginas, y probablemente la mejor escena sea la que se desarrolla en el cementerio, en “un desguace de madres usadas”, o el mismo arranque de la novela gráfica, con esa más que sugerente lluvia de cuchillos que delimita a melancolía de Scarper y el contrapunto que supone en su vida la pizpireta Vera, pero también temas y tramas que no se desarrollan con la misma brillantez dentro de este viaje iniciático (¿o es final?) que plantea el autor. O quizá es que esos elementos forman parte de la imprevisibilidad realista y menos literaria de la que Davis quiere dotar a El horno huérfano buscando una trascendencia que no se limite al efecto que pueda producir su mundo de fantasía.

Eso lo consigue desde el primer momento con su dibujo. Con un estilo cartoon y pretendidamente poco realista, Davis ahí sí fascina de una forma mucho más completa y accesible. Puede que le falte algo de dinamismo en algunos momentos, pero el despliegue de imaginación y la efectividad con la que sus personajes expresas sus emociones sin necesidad de atender siquiera a los diálogos son razones más que suficientes para disfrutar de las ilustraciones de esta novela gráfica, potenciadas por un acertado juego de blancos, negros y grises que contribuyen a disparar todavía más la sensación de que estamos ante una obra que no sólo es rara sino que además quiere serlo. El horno huérfano no es una obra fácil. Su dibujo, incluso las convenciones visuales que establece desde sus primeras páginas para entender las normas del universo en el que se desarrolla la historia, invita a pensar que es mucho más accesible de lo que finalmente resulta. Eso, por sí solo, no es positivo ni negativo por sí solo, pero sí una advertencia de que Davis no es un autor complaciente, y sí uno que ha tenido muy claro lo que quería contar y cómo quería hacerlo, sin atender a las concesiones que puede pedir un lector poco arriesgado. El horno huérfano es puro riesgo. Es una apuesta formal y narrativa diferente. Y rara, sí.

SelfMade Hero publicó originalmente The Motherless Oven en octubre de 2014. El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 11 noviembre, 2015 por en Cómic, La Cúpula, Rob Davis, SelfMadeHero y etiquetada con , .

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