Director: Craig Gillespie.
Reparto: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham, David Corenswet, Jason Momoa, Ferdinand Kingsley, Diarmaid Murtagh, Clara Rosager, Heather Agyepong, Alice Hewkin.
Guion: Ana Nogueira.
Música: Claudia Sarne.
Duración: 108 minutos.
Distribuidora: Warner Bros.
Estreno: 26 de junio de 2026 (Estados Unidos, España).
Hay muchas razones a priori para querer enamorarse de Supergirl, pero la película de Craig Gillespie descarrila en la mayoría de ellas. Esa es la perspectiva más clara en una película que no es el desastre que algunos han querido ver, pero que tampoco es una segunda pieza notable de un universo en construcción y que, por ahora, no está consiguiendo los resultados esperados. Suena triste decirlo, pero es una película del montón, un divertimento olvidable y con bastantes fisuras. Es difícil ver cuánto hay de responsabilidad en James Gunn, artífice del reinicio de la franquicia de DC en el cine y cuánto ha construido Gillespie, pero sea como fuere lo cierto es que hay en Supergirl demasiados lugares comunes, ideas trilladas y fallos conocidos. Y es una pena, porque al final esos defectos van a dar a entender que este es un intento fallido más de dar el protagonismo de una película de superhéroes a una mujer o que el propio género está ya agotado y muerto, cuando ambas cosas son falacias que, ojalá, se desmientan pronto. Supergirl es una película que tendría que haber sido fácil de querer y, sin embargo, queda como otra oportunidad tirada a la basura de ser algo diferente y carismático. Y todo parte de lo más básico, de un guion pobre, sin riesgo, sin ambición y fracasando en conceptos bastante básicos que entroncan directamente con su valor como adaptación.
Tras la polémica y resacosa presentación de Supergirl en el Superman de James Gunn (aquí, su crítica), se ha escogido un cómic, La mujer del mañana (aquí, su crítica) que no encaja realmente como historia de origen. Eso hace que los elementos que sí son interesantes en el guion de la película se queden en un tratamiento superficial, que su historia de venganza sea tan simple que no se sostienen las comparaciones con la de Valor de ley y que su villano sea una caricatura sin gracia, carisma ni objetivos. Sin un villano a la altura, el camino del héroe pierde encanto y parece mentira el cine de superhéroes no asimile esta idea como básica tras dos largas décadas de reinado. A quien sí hay que agradecer que lo dé absolutamente todo es a Milly Alcock. No era la elección más obvia para el personaje, no se beneficia de un traje que le sienta tan raro como el de Superman a David Corenswet, pero todo el corazón que tiene la película procede de ella. Y aunque no sea la Supergirl que podríamos esperar, alejada de la imagen de chica perfecta con la que nació en el cómic, aunque podamos (y debamos) debatir lo que depara para ella el guion en su tramo final, Alcock es una apuesta segura para el futuro del personaje y ojalá tenga oportunidades de brillar más de lo que ha podido hacerlo en su película como protagonista. Y, qué demonios, ver a una mujer peleando por la justicia, aunque las coreografías sean insulsas, es un buen mensaje.
Y hay algo que parece incluso molesto: Lobo. Es indudablemente el papel DC ideal para Jason Momoa y su presencia, sin embargo, es rutinaria. Ni es el Lobo que merecemos ni su presencia aporta nada a la ya de por sí forzada historia. Quitarlo no afecta en nada al filme. Su participación en las escenas de acción es, quizá, la mejor forma de ver que no hay carisma ni espectáculo, nada memorable más allá de lo cumplidor, efectos visuales que casi nos invitan a pensar en un spin-off de Star Wars más que en una película del universo DC y un uso de canciones repetitivo con un score casi invisible, que nos recuerda de manera involuntaria todo lo bueno que aporta a una película de superhéroes un leit motif musical identificable. ¿Es entretenida? Sí, no se hace pesada, tiene algún momento emotivo que invita a pensar que hay alma en la película, pero el conjunto no despega. No lo hace en lo visual, no hay ningún personaje de aspecto memorable (ni siquiera Supergirl, a la que no vemos con su traje hasta el final), no lo hace en su comedia (¿se puede decir que la fórmula Gunn ya no convence?) y su drama se queda a medio camino, entre el esfuerzo y el esbozo, desmontado por una excusa argumental, la vida de Krypto, que no se sostiene en un universo lleno de soles amarillos. Qué pena.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.