Guion: Akan Moore.
Dibujo: Dave Harwood, Ian Gibson, Brendan McCarthy, John Higgins, Garry Leach, Mike White, Paul Neary, Ron Tiner, José Casanovas, Eric Bradbury, Bryan Talbot, Dave Gibbons, Jesús Redondo, Robin Smith, Alan Langford, Jim Eldridge, Alan Davis, John Richardson, Steve Dillon, John Cooper, Jon Eckers, Rafael Boluda Vidal, Brett Ewins.
Páginas: 272.
Precio: 39,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2026.
Incluir el nombre de Alan Moore en la portada de un libro facilita mucho las cosas a cualquiera que quiera escribir sobre esa publicación, porque el elogio viene a la mente casi sin pensarlo. Moore es (¿era?) un genio del cómic, ha dejado obras de enorme calado, cambió de manera radical la percepción que se tenía sobre las viñetas en los años 80 y ha sembrado incontables polémicas con las que se ha seguido hablando de él, sobre su trabajo y sobre lo que no es su trabajo. Que tengamos ahora un volumen con Las obras completas de Alan Moore en 2000AD tendría que ser, por tanto, algo muy fácil de evaluar. Genial, ¿no? Y sí, lo es, pero es un Alan Moore no distinto, porque muestra en estas historias inquietudes que han tenido eco en su carrera, pero sí matizable. El relato corto hace que Moore saque una ironía, una mala leche, un sentido de la diversión diferente a lo que le hizo destacar con sus historias más largas, aquellas que le coronaron ya en el cómic norteamericano. 2000AD era otra cosa, requería otros esfuerzos, y un libro como este ayuda a entender cómo llegó Moore a las temáticas que le elevaron al olimpo del cómic. No, no vamos a caer en el análisis fácil de decir que todo lo que hay en este libro es una obra maestra, por mucho que las firme Moore, pero tampoco vamos a ocultar que Moore, incluso con objetivos livianos, tiene una trascendencia soberbia.
Este primer volumen de Alan Moore en 2000AD. Las obras completas nos pone en una senda muy bien guiada, con una división espléndida para ir viendo los rincones en los que el autor fue dejando su sello, en series distintas que fue desarrollando a su gusto. El libro evidencia que Moore era capaz de adaptarse a personajes conocidos, incluso a uno de sus faros, Rogue Trooper, y de dar forma también a creaciones de nuevo cuño. El tono es mucho más juguetón de lo que seguramente estará acostumbrado a ver quien haya pasado por Watchmen (aquí, su reseña) y otras obras más conocidas de Moore. Pero es que 2000AD tiene también sus propios ritmos y características, y el genial escritor sabe adaptarse a lo que tiene entre manos. Y lo disfruta, para qué negarlo, porque en estos escenarios de ciencia ficción tiene mucha libertad para introducir sus inquietudes, aunque sea desde una perspectiva socarrona, cómica incluso a veces, construyendo universos a veces con apenas una o dos historias enmarcadas en una serie. El reclamo es Alan Moore, obvio, pero esto tiene mucho también de 2000AD. Lo bueno del libro es que no hay conflicto en esas dos etiquetas, Moore mantiene su personalidad sin salirse de lo que exigía la revista, del mismo modo que Moore supo adaptarse al superhéroe aunque luego despotricase de su figura.
2000AD siempre ha tenido otra característica esencial, y es que ha sido una cantera de dibujantes bestial. Por las páginas de las historias que componen este libro desfilan tipos como John Higgins, Paul Neary, David Gibbons, Jesús Redondo o Alan Davis, propuestas que están tan cargadas de nostalgia como de buen hacer, aunque en el caso de los ilustradores más populares cueste incluso reconocerles por ser obras primerizas en sus carreras, algo que, por ejemplo, ya vimos cuando se editó en España D. R. & Quinch. La obra totalmente completa (aquí, su reseña), escrita precisamente por Moore y dibujada por Davis, un magnífico aperitivo de lo que podemos encontrar en estas obras completas. No nos engañemos, Moore tiene un gancho espectacular y su nombre es razón más que suficiente para lanzarnos a la piscina sin saber si tiene agua, porque incluso del golpe si no la hubiera sacaríamos algo positivo. Pero no sería justo evaluar este libro sin tener en cuenta todo lo que supone 2000AD, que es mucho, y más en la época a la que este volumen nos pide viajar, aquellos maravillosos años 80 en los que la revista de género dominaba y en los que la ciencia ficción británica tenía un más que merecido prestigio por lo mucho y bueno que nos ofrecía y que ahora, en una labor editorial encomiable, estamos recuperando en notables ediciones como esta.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.