Guion: Juanarete.
Dibujo: María Felices.
Páginas: 96.
Precio: 11 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2026.
La narrativa popular tiene una misión fundamental que, aunque parezca mentira, es inagotable: la de descubrirnos personajes de la Historia de los que merece la pena leer. El joven Martí. Son de Cuba en España es una de esas biografías. SI uno bucea por Internet encontrará muchas referencias de José Martí. Dicho de otra forma, Juanarete y María Felices no han encontrado la piedra Rosetta hablando de este político y poeta. Pero seguro que es una figura que muchos no tienen controlada, y eso hace que el cómic en el que glosan su figura se convierta en algo muy interesante de leer porque nos acerca a realidades históricas de las que creemos saber algo, pero desde perspectivas distintas de las tradicionales. Puede sorprender el estilo visual del cómic, que se aleja del realismo fotográfico tan tradicional en el género, pero es cierto que eso es algo que en los últimos ha cambiado con claridad. Ahora son muchos los acercamientos biográficos que no necesitan de esa narración clásica del cómic francobelga para dar forma a la vida de personajes notables. Y en este caso funciona, porque aporta frescura. Es una forma estupenda de entender a un personaje diferente, que no es un héroe tradicional, pero que, como personaje, sabe encarnar ideales de una manera bastante natural y apegada a la realidad histórica.
No es la primera vez que Juanarete se asoma a la biografía, lo hizo por ejemplo con Pepe Buenaventura Durruti (aquí, su reseña), pero la novedad aquí es que nos narra la vida de su protagonista como si fuera una historia oral, casi un cuento, dándole un aura de leyenda que la hace todavía más interesante, como si fuera algo que ha quedado en la memoria colectiva y que merece la pena ser contado. Puede sorprender que en un libro de tan corta extensión se empleen bastantes páginas en construir ese escenario, pero le sienta muy bien al resultado final. Martí, después, habla por sí solo y Juanarete logra que el cómic nos haga pensar en su protagonista y, esencial siempre en este tipo de obras, que nos invite a investigar más sobre él una vez cerramos el tebeo. La narración es dinámica, se intuye un buen trabajo documental y eso tampoco lastra el ritmo de lectura, no hay una sobrecarga de datos e información y la apuesta del escritor es la de mostrarnos quién y cómo era Martí, más en cuanto a sensaciones (no lo olvidemos, nos están contando una historia) que en cuanto a hechos concretos, aunque lógicamente estos sean los que van impulsando la trama. Hay mucha libertad en cuanto al material escogido para dar forma a la biografía, no olvidemos que esto va sobre El joven Martí, lo que abre la puerta a que haya mucho más que contar.
Felices tiene un estilo bastante singular para una biografía, lo hemos dicho, y más si tenemos en cuenta quién es realmente el protagonista, un actor de la Historia del que muchos lectores sabrán bien poco. Y sin embargo, a pesar de que su trazo puede parecer más propio de biografías de héroes o estrellas más populares, lo cierto es que engancha, nos convierte en espectadores casi de un teatro de guiñoles que disfrutan con lo que están viendo y con su eco en la realidad incluso cuando saben que no hay un realismo evidente en la narración. Es interesante cómo usa (y prescinde a voluntad) de fondos y escenarios, o incluso de formas completas para los personajes que se cuelan en las viñetas, como también lo es el uso del color y otras herramientas narrativas. Dentro de una evidente sencillez, lo cierto es que hay mucho que analizar en la obra, y eso habla del buen trabajo que ha hecho Felices, sorprendiendo al lector y creando una ambientación diferente de lo habitual en el género. El joven Martí es un viaje intenso hacia la Cuba del siglo XIX, la que todavía era colonia española y un buen ejercicio biográfico que se alimenta de la leyenda y de la Historia casi a partes igual para dar forma a un relato que se sale de lo común en la biografía y que está pensado para ser llamativo y original, además de un homenaje a su protagonista, por supuesto.