Título original: Justice League: Warworld.
Director: Jeff Wamester.
Guion: Jeremy Adams, Ernie Altbacker, Josie Campbell.
Reparto: Jensen Ackles, Stana Katic, Darren Criss, Ike Amadi, Troy Baker, Matt Bomer, Roger Cross, Brett Dalton, Trevor Devall, John DiMaggio, Robin Atkin Downes, Frank Grillo, Rachel Kimsey, David Lodge, Damian O’Hare, Teddy Sears, Kari Wahlgren.
Música: Michael Gatt.
Duración: 89 minutos.
Distribuidora: Warner Bros.
Estreno: 23 de julio de 2023 (Estados Unidos, digital).
Hay una cierta agradable ambición en Justice League: Warworld, pero a la vez una insatisfacción general con lo que supone la película de Jeff Wamester. Lo primero surge de su formato antológico, de tres historias que tocan diferentes géneros, explorando versiones alternativas de Wonder Woman, Batman y Superman, según aparecen en el filme, que bien podrían haber sustentado su propia historia, muy a la manera de los siempre reivindicables Otros Mundos del cómic. Western, fantasía heroica y ciencia ficción sirven para aportar frescura y sorpresas a la habitual presencia de la Trinidad de DC en la pantalla. Pero, claro, al final surge la inevitable pregunta de a dónde nos conduce todo esto y la respuesta no es tan memorable, puesto que Warworld no deja de ser un inexplicado prólogo para Crisis on Infinite Earths (aquí, su crítica) que carece de una resolución al clímax a la altura de esta ambición de la que hablamos. Eso y que, en el fondo, le falta algo de emoción, algo de intensidad humana, porque asistimos a la travesía de los tres héroes sin que en realidad sepamos si están padeciendo o no. Estas dos cuestiones no son poca cosa, a pesar de que delante de la pantalla el producto ofrece un solvente entretenimiento, tanto en los segmentos por separado como en el conjunto cuando las tramas se unen.
La cuestión es que el guion del filme no explica por qué tenemos tres episodios, por qué Superman solo aparece en el último de ellos mientras que Batman y Wonder Woman tienen protagonismo en dos de ellos. No hay equilibrio, y tampoco cohesión entre uno y otro segmento a pesar de que, al final, se quiera dar una explicación que sabe a poco… y que de hecho nos deja con la miel en los labios a quienes imaginábamos que en Warworld veríamos de una manera más extensa el mundo al que hace referencia el título. No es así, y da la sensación de que es bien por falta de tiempo o bien porque se da por amortizado con el salto a Crisis. En ambos casos, sabe a poco. Lo más completo de la película por tanto es el western que protagoniza Wonder Woman, con mucho sabor a Spaghetti Western, sobre todo en su presentación, y la fantasía barbárica de Batman acompañando a Warlord. Lo cierto es que ninguna de las dos historias exhibe una fidelidad radical a la esencia de los héroes, lo que carga también ambas aventuras de alguna que otra sorpresa, pero funcionan bien. Lo que no hay, insistimos, es una explicación coherente de lo que estamos viendo o de por qué se desarrolla de esa manera. Se puede comprar que no haya un prólogo que lo explique todo, aunque algo hay en la escena poscréditos de Legion of Super-Heroes (aquí, su crítica), pero faltan cosas.
Aun así, el espectáculo visual es una buena compensación por todo lo que podamos echar de menos en la construcción del relato y del escenario que tiene que desembocar en Crisis. Podemos discutir el diseño de los dos villanos que aparecen en el tramo final, uno previsible por el mismo título del filme y el otro mucho más sorprendente, pero encaja en la estilización que supuso este tramo de las películas animadas del universo DC. La luz y el color funcionan muy bien en cada uno de los segmentos y rinden homenaje certero a los géneros que recuperan, con muchos guiños, evidentes, a obras cumbre de cada uno de ellos, pero sin perder personalidad. La pena es que el tercer segmento quede casi cercenado por la mitad, justo cuando más interés podía tener, porque en el fondo es el que tiene que conectar con lo que viene a continuación. Sin Crisis, todo ese tercio final del filme produce bastante perplejidad por la ausencia casi total de explicaciones, como si todo pasara porque tiene que pasar y para que, aunque sea por unos breves minutos, podamos ver en acción y con sus trajes a Batman, Superman y Wonder Woman. No se puede negar que Warworld mantiene enganchado al espectador, pero tampoco que demasiadas cosas se escapan entre los dedos.
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