Editorial: Norma.
Guión: Jaime Martín.
Dibujo: Jaime Martín.
Páginas: 180.
Precio: 32 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2025.
Podemos pensar que Las guerras silenciosas es un tebeo que va sobre la mili. Y va sobre eso, claro que sí, pero no es lo único que cuenta. Son guerras, en plural, y por eso hay que ahondar en la historia, en su construcción, en lo que nos narra y en cómo nos llega para entender el porqué de un título tremendamente adecuado para un cómic que, no hay por qué esconderlo ya en este punto, es brillante en muchos sentidos. Jaime Martín se coloca en el centro del relato. Mejor dicho, en una esquina privilegiada. Desde allí, nos cuenta los años de su padre en el servicio militar, el duro, el de verdad, el que se hace cuando el franquismo todavía era una triste y vergonzosa realidad en España. Pero nos cuenta, además, el devenir personal, familiar y social de su padre en unos años complicados, habla de cómo se forma su familia, haciendo de esta una singular historia de chico conoce a chica en la España de la dictadura. Y sí, hay una guerra más, la del propio autor consigo mismo, tratando de encontrar la forma en la que este relato pueda servirle a él como narrador y al lector como soporte imprescindible de este acto de contar historias. No acaba ahí todo, hay que añadir una guerra más, la de que un tebeo como este, y lo dijimos cuando apareció hace más de diez años, tenga que ver la luz en primer lugar en Francia y no en España. Esta guerra la vamos perdiendo, pero el talento siempre fluye.
Y hay mucho talento en Las guerras silenciosa. La historia está muy bien estructurada incluso para que los episodios actuales, las conversaciones familiares, parezcan casuales, cuando en realidad tienen mucha información sobre las capas que tiene la obra. Es evidente que el foco principal está puesto en la mili, en los avatares de los reclutas que pasan por esa mal llamada formación obligatoria, pero la habilidad de Martín está en hacer que tenga el mismo peso en la historia cada reflexión propia como personaje, sobre todo las impresiones que va recibiendo de las mujeres del relato, de su pareja y de su madre. Cuánto dicen, aunque pueda parecer que son escenas de relleno. Ese puede ser el principal mérito de Las guerras silenciosas, en tanto que podemos considerar que la parte de la mili es la traslación de un diario, de historias personales convenientemente dramatizadas para que tengan incluso mayor trascendencia. No es, ni mucho menos, un comentario para quitarles mérito, pero sí es verdad que esas escenas hablan por sí solas, son el teórico corazón del tebeo. Pero no es así. Martín lo sabe y nosotros también. No es solo un cómic sobre la mili, es sobre cómo la mili cambió y forjó vidas, una mirada al pasado que se refleja en el presente y que hace que tener ahora entre las manos una edición definitiva, más de diez años después de su publicación, sea un claro acto de justicia.
El dibujo de Martín combina una elegancia sencilla con un acabado realista, producto de un notable trabajo de documentación. Dicho de otra manera, tiene una leve caricatura para crear a los personajes, una que sirve para acercarse a ellos, para entenderlos casi desde el primer vistazo, con una fluidez de movimientos y de expresiones bastante notable, sin que eso arruine el intento de poner al lector en situación de una forma muy visual. Es complicado hablar de la mili en los años de la dictadura si los trajes militares o los vehículos no son los correctos, y el mérito de retratarlos en estas páginas no está en una de las herramientas más habituales para lograrlo, el toque fotográfico, sino en la integración en el estilo con el que dibuja a los personajes. No hay ruptura, hay una combinación fluida y dinámica que sirve para que estemos en situación siempre, cuando estamos sentados a una mesa para asistir a una comida familiar y también cuando estamos en una colonia española en el norte de África, que es el escenario que, por fuerza, se lleva buena parte de las miradas en un primer vistazo al tebeo. El logro de Las guerras silenciosas, no obstante, es el ya indicado, conseguir que nos parezca propia una experiencia tan ajena y tan lejana hoy en día como es el dichoso servicio militar que tan de cabeza trajo a tantas generaciones de jóvenes españoles.
Dupuis publicó originalmente Les guerres silencieuses en agosto de 2013. Como contenido extra, el volumen incluye una serie de documentos y fotografías reales y una página con bocetos de personajes y vehículos.
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