CÓMIC PARA TODOS

‘Doctor Radar, asesino de sabios’, de Noël Simsolo y Frédéric Bézian

10155812_447895345350156_383220935317161104_nEditorial: Spaceman Books.

Guión: Noël Simsolo.

Dibujo: Bézian.

Páginas: 64.

Precio: 18 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2014.

A veces es lo más sencillo lo que provoca un placer más profundo. Doctor Radar, asesino de sabios, no es una historia especialmente compleja. No lo es desde su influencia pulp, no lo es cuando el plan del villano que da título a la obra queda finalmente expuesto, no lo es desde el arquetípico detective que le persigue como si fuera el enésimo duelo entre Sherlock Holmes y Moriarty, y no lo es desde su nada velada e incluso mencionada pretensión de homenajear a Julio Verne. Noël Simsolo es historiador, escritor, actor y hasta director de cine, y por eso no sorprende que de todas esas cosas que no es, acabe siendo algo deslumbrante, algo sencillo, una lectura de evasión de lo más clásica pero a la vez terriblemente moderna y ejecutada con una maestría que no se resiente por esa buscada sencillez. Y el dibujo de Frédéric Bézian aporta una clase enorme. Saliéndose de los cánones más comerciales, con líneas muy marcadas y un espléndido uso del color, consigue que sus personajes sean carismáticos y reconocibles y, lo que es más importante, que la acción tenga el vértigo que requiere. Doctor Radar acaba siendo un cómic que se tarda bastante en leer porque es necesario para apreciar todos los detalles narrativos y visuales de esta historia que, de sencilla que parece ser, acaba siendo maravillosamente compleja.

Simsolo juega con los elementos más manejables que surgen de su planteamiento y hace de Doctor Radar un misterio básico, en el que un villano de identidad desconocida está asesinando a varios científicos en el París de 1920 y un detective que trabaja como tal simplemente por aburrimiento y por destreza trata de desenmascararle y detenerle. Nada rompedor, pero, sin embargo, el escenario es perfecto, los personajes son los adecuados (a uno y otro lado de la ley, y dándoles a todos ellos un protagonismo suficiente, con más mérito todavía si tenemos en cuenta que no es una novela gráfica demasiado extensa) y la acción, con su aparente sencillez, es tremendamente entretenida desde la primera hasta la última página. Lo más sencillo, lo más placentero. Pero quizá donde más destaca Simsolo es en la precisión de sus diálogos para todos y cada uno de sus personajes, y ahí es donde se agradece que su experiencia como escritor no le impida ver la diferencia que hay entre el lenguaje de la prosa y el del cómic. En realidad, ese es uno de los muchos detalles donde se aprecia que la labor de Simsolo es muy inteligente, clásica en más de un sentido pero perfecta para desarrollar una historia que podría haberse publicado en épocas muy diferentes y seguir siendo el sobresaliente trabajo que es.

Es verdad que, en un primer vistazo, el trabajo de Simsolo puede quedar en un segundo plano porque lo primero que llama la atención es el dibujo de Bézian. Ese sí es más rompedor, más original, al menos marca una distancia con respecto a los cánones más habituales del pulp por un lado y de buena parte del cómic francobelga por otro. Y precisamente por eso llama la atención. Pero Bézian va más allá de un simple impacto inicial. Ya desde la primera secuencia muestra una capacidad inmensa para que el movimiento cobre vida en sus dibujos en dos dimensiones, y el espléndido uso que hace del color (tanto en los escenarios como en los detalles) da a Doctor Radar una textura única y especial. A pesar de su larguísima trayectoria (tiene 54 años y viene publicando desde comienzos de los años 80 del siglo pasado), en España casi podemos considerar a Bézian como todo un descubrimiento, y ojalá comprobar la enorme calidad de su trabajo haga que alguien se anime a editar otras obras suyas. Y es que Doctor Radar es un tebeo singular, que convence desde la originalidad del dibujo, que se aprecia desde la inteligencia del guión y que se saborea página a página de una forma exquisita y diferente. Incluso aunque sea el villano de esta historia el que le da título, ojalá sea un primer álbum de una serie mucho más longeva, porque calidad hay y mucha en sus páginas.

Glénat publicó originalmente Docteur Radar, tueur de savants en enero de 2014. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 3 marzo, 2015 por en Bézian, Cómic, Glénat, Noël Simsolo, Spaceman Books y etiquetada con , , .

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