Guión: Brian Azzarello.
Dibujo: Lee Bermejo.
Páginas: 168.
Precio: 17,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2014.
Los nombres de Brian Azzarello y Lee Bermejo, más cuando forman equipo creativo y mucho más si tenemos en cuenta que esta fue su primera colaboración, son capaces de vender cómics por sí solos. Por eso acaba siendo un detalle intrascendente que desaparezca el nombre de Deathblow que sí está en la serie original en esta edición en español de Fuego cruzado. Este relato es un team-up diferente a lo habitual, porque reúne a dos personajes sin reunirles. Batman y Deathblow investigan ramificaciones de un mismo caso con diez años de diferencia. Es arriesgado porque no sigue un esquema sencillo, porque reúne a dos personajes que a priori no tienen un encaje tan sencillo y porque el protagonista esencial, el que permanece en el título, Batman, realmente aparece en muy pocas escenas con el disfraz de murciélago y no tiene la habitual omnipresencia en las historias más urbanas del personaje. Pero destaca precisamente por la comprensión de los dos mundos que toca, el de un mercenario y el de un vigilante, cuando confluyen una ciudad tan característica como Gotham City. Buena parte de ese entendimiento, no obstante, reposa en el trabajo de Bermejo, deslumbrante por momentos.
Azzarello es un guionista que disfruta con lo más sórdido de la realidad. Y Batman tendría que ser, por tanto, uno de los personajes que mejor encajarían en esa visión de la narrativa que tiene. Sin embargo, en casi todos los proyectos que ha firmado sobre el Caballero Oscuro su protagonismo no es del todo claro y contundente, con lo que aún falta por encontrar su versión definitiva del protector de Gotham. Azzarello suele irse a aspectos limítrofes y Fuego cruzado no es una excepción. Además, un crossover, por definición, ya divide la atención entre dos personajes, y en éste el guionista parece apostar al principio más por Deathblow, un título que creó Jim Lee para el universo Wildstorm y que después se integró entre los héroes de DC, e incluso en lo que se refiere a Batman muestra interés durante muchas páginas en Bruce Wayne antes que en Batman. Alrededor de esta concepción, Azzarello monta un guión inteligente, con un espléndido manejo del tiempo, aunque puede que algo enrevesado para los lectores menos exigentes. A pesar de que eso pueda jugar en su contra, ahí es donde están los puntos más fuertes de esta historia, que además sabe llevar a un buen clímax final.
Con todo, lo más destacado de Fuego cruzado no está en su guión, sino en su dibujo. Bermejo tiene la capacidad de ser siempre espectacular y esta primera colaboración con Azzarello, un guionista al que entiende a la perfección, es una muestra más de su categoría como ilustrador. El realismo tanto de sus figuras como de sus ambientes saben sacar lo mejor de este sórdido mundo que quiere plasmar Azzarello. Todo cobra vida con el trajo de Bermejo y sabe hacer que tanto Batman como Deathblow transmitan un enorme carisma con un simple vistazo a cualquier viñeta en la que aparezca uno de los dos personajes. El espléndido trabajo de coloreado de Grant Goleash y José Villarrubia, que dan a las páginas una textura oscura, tendente casi al blanco y negro o a la bicromía, potenciando las sombras y dando aún más fuerza al ya contundente dibujo de Bermejo. Fuego cruzado no es probablemente una de las grandes obras de Azzarello, aunque sí una en la que se puede ver más de un elemento de los que le convierten en un guionista destacado en la actual industria del cómic, con un buen manejo de la violencia y sus consecuencias. De Bermejo sí se puede considerar una gran obra, y su primer gran aproximación a Batman.
El volumen incluye los tres números de la miniserie Batman / Deathblow: After the Fire, publicados originalmente por DC Comics entre marzo y agosto de 2002. Como contenido extra, el volumen ofrece las portadas originales de los tres números dibujadas por Lee Bermejo, un portafolio de bocetos comentado por el ilustrador y un artículo firmado por David Fernández sobre el personaje de Deathblow y la impronta de los autores en las historias de Batman.