Guion: Doug Wagner.
Dibujo: Daniel Hillyard.
Páginas: 144.
Precio: 26 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2026.
Si al Plástico. Muñecas y muertes del título le sumamos que la obra de Doug Wagner y Daniel Hillyard se publicita desde la contracubierta con “Amor, muerte y decapitaciones”, es bastante sencillo tener claro que no estamos, precisamente, ante una historia común. No lo son nunca aquellas que presentan como protagonista a alguien que no está bien de la cabeza y que destaca por acciones que no son precisamente positivas, sin decir mucho más para no reventar sorpresas. Plástico es una historia de origen, sí, pero también de traumas y taras, en muchos más sentidos de lo que podemos imaginar, una vuelta de tuerca que podemos considerar sin miedo como exagerada a la clásica historia del psicópata que puebla el thriller contemporáneo y un viaje de lo más curioso que no esquiva el romanticismo en una historia que, en el fondo, va sobre numerosos asesinatos. No deja de ser un placer insano que tanta muerte provoque hasta sonrisas, pero es que el humor negro con el que juega la obra es digno de mención, abriendo incluso la posibilidad a que, por momento, una historia que tiene que resulta dura tanto en el presente como con los flashbacks pueda despertar hasta carcajadas. Qué extrañas pueden ser las reacciones ante sucesos traumáticos y qué interesante es ver una historia que juega con esas emociones, tanto a nivel interno como pensando en el lector.
Es cierto que podemos ver Plástico como una forma más de rizar el rizo de forma exagerada, buscando un escenario, un trauma, una motivación que roza en lo inverosímil por la búsqueda incesante del thriller de encontrar un camino diferente de llegar al lector. Y eso redunda en un cierto caos que, igualmente cierto, encaja bien en la personalidad del protagonista. Es un acierto en ese sentido ofrecer información dosificada en los dos tiempos de la historia, en un presente que puede caer más fácilmente en ese caos que hemos mencionado, con unos flashbacks que dan sentido a lo que estamos leyendo hasta cierto punto. Quizá la duda puede surgir en el momento en el que nos planteemos quién es en realidad el protagonista de la historia, si es un justiciero algo perturbado o, sencillamente, un loco al que el autor busca justificar de alguna manera. La metáfora de las muñecas (y sus cabezas) funciona bastante bien por momentos y hace que la historia casi se vaya a los terrenos del humor negro, aunque de comedia tenga bastante poco Plástico. De lo que sí tiene es de rareza, como historia y en su interior, con un despliegue de personajes que sufren diversas taras emocionales y físicas, que cada uno gestiona a su manera, El problema puede estar en que, al final, uno puede tener dudas sobre lo que ha leído, pero si engancha es un relato muy potente por momentos.
Eso también se lo tenemos que agradecer al impactante trabajo de Hillyard, que sabe generar la atmósfera necesaria para que entendamos todas las vertientes de la historia. Es una historia de muchos primeros planos, de los personajes, de la violencia y de las muñecas, porque se trata de acercarnos lo más posible a las emociones y a las sensaciones que desprende el relato, y curiosamente con esa herramienta juega a acercarnos a lo más gráfico de este tebeo y también a esquivarlo. La leve caricatura con la que ejecuta los personajes es el punto que necesita Plástico para que nos distanciemos de su violencia lo suficiente como para entenderla. El cómic juega a eso, a llevarnos a una empatía hacia el ¿héroe? de la historia, y a la vez a distanciarnos de él por las decisiones que toma justificándose en su pasado y en sus heridas internas, y por eso es más difícil de lo que podría parecer a simple vista. El thriller busca eso con frecuencia, y es en lo más turbio de su planteamiento donde consigue encajar bien las piezas de su palpable y seguramente buscado desequilibrio narrativo. No es Plástico un cómic que dependa de su final, por eso precede a una historia previa, es su exposición lo que importa. Y eso hace que sea un viaje peculiar, que al final es lo que el género necesita casi desesperadamente para hacerse en un hueco en este escenario tan superpoblado.
El volumen incluye los cinco números de Plastic: Death and Dolls, publicados originalmente por Image Comics entre junio y octubre de 2024. El único contenido extra son las cubiertas originales de Daniel Hillyard y Michelle Madsen.
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