CÓMIC PARA TODOS

‘Noé’, de Darren Aronofsky

noe_27001Título original: Noah.

Director: Darren Aronosfky.

Reparto: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Ray Winston, Emma Watson, Logan Lerman, Anthony Hopkins, Douglas Booth, Leo McHugh Carroll, Kevind Durand, Nick Nolte, Frank Langella.

Guión: Darren Aronofsky y Ari Handel.

Música: Clint Mansell.

Duración: 139 minutos.

Distribuidora: Paramount.

Estreno: 28 de marzo de 2014 (Estados Unidos) y 4 de abril de 2014 (España).

Dado que muy poca gente sabrá de la vinculación de Noé con el mundo del cómic, sobre todo entre quienes vivan ajenos al mundo de las viñetas, procede explicarla antes de valorar en su justa medida el último filme de Darren Aronosfky. El director de Requiem por un sueño o Cisne negro siempre estuvo fascinando por la figura y la historia de Noé, y llevaba años pensando en realizar una película sobre él. Ante las enormes dificultades para reunir el apoyo financiero para rodar ese filme, Aronofsky decidió convertir la historia en una serie de cuatro álbumes, que en España se acaban de editar en dos (aquí la reseña del primer volumen y aquí la del segundo). No es un movimiento nuevo para el director, puesto que hizo lo mismo con La fuente de la vida, que también consiguió rodar más adelante. En el caso de Noé, Paramount se comprometió a poner el dinero después de ver el resultado en el cómic. La película, en todo caso, hace cambios, puntuales en algún caso y sustanciales en otros, y a pesar de estar escritos tanto el cómic como el filme por las mismas personas el salto a la gran pantalla dista de ser una adaptación literal de los álbumes.

Habiendo leído el cómic y habiendo visto la película, da la impresión de que Aronofsky ha querido respetar todas las líneas maestras de los álbumes (quizá la ausencia más notable sea la visita de Noé a Bab-Ilim) pero ha modificado demasiados pequeños detalles que en la gran pantalla no sólo no funcionan igual de bien sino que resultan a veces incluso molestos (como el narcótico para los animales). Esa es la gran sorpresa que produce la adaptación, porque afecta incluso a elementos esenciales de la película, como el papel que juegan en la historia personajes como el de Naameh, la esposa de Noé, o la forma en que se resuelve el enfrentamiento con Tubal-cain. Más previsible era que la plasmación visual en el filme de lo que Niko Henrichon había dibujado en el cómic iba a resultar harto compleja. Pero el fallo aquí no está en los límites que marca la imaginación, algo que podría haberse comprendido por cuestiones técnicas o económicas, sino en el deficiente uso de los efectos especiales (hay planos que resultan difíciles de aceptar en una película de gran estudio) o en los dudosos cambios visuales (los Vigilantes pasan de impresionar en el cómic a ser unos seres casi cómicos en la película, pobres versiones en piedra de los Ents de El Señor de los Anillos).

Hechas estas precisiones, es probable que los seguidores del cine de Aronofsky encuentren motivos fundamentados para disfrutar de Noé, una película que encaja en su filmografía por muchos aspectos, especialmente por la situación extrema en la que ha de desenvolverse su protagonista, no demasiado diferente en su ámbito vital de las que vivían los personajes principales de Pi, Réquiem por un sueño, El luchador o Cisne negro. Y es ahí donde Aronofsky se mueve con acierto. La construcción de los personajes es notable por momentos, moviéndose en este aspecto muy por encima del desarrollo de la historia o de su plasmación visual. El Noé de Russell Crowe es intenso, emocional, casi psicótico en los tramos en los que su fanatismo religioso y creyente se impone sobre otras convenciones humanas y sociales, incluso sobre la supervivencia de su propia familia. Jennifer Connelly, interpretando a su esposa, aporta también una clase sobresaliente y, de hecho, alguna de las escenas en las que ambos conversan y discuten están entre lo mejor del filme, con la presencia quizá no del todo aprovechada de Ray Winstone y Anthony Hopkins. No tienen tanta fuerza los intérpretes más jóvenes, y sólo la ingenuidad y las emociones de Logan Lerman pueden destacarse.

A Noé le falta, sobre todo, una mayor emoción. El reparto, por encima de los demás Crowe y Connelly como se ha dicho, hace un gran esfuerzo para que los personajes resulten creíbles y se elevan muy por encima de los logros de la historia en su conjunto, pero pesan mucho las elecciones de Aronofsky para simplificar el tránsito del guión (o del cómic) a la pantalla. El diluvio universal no termina de ser tan espectacular como cabría imaginarse, y eso sucede con todo. La presencia de los animales, vitales para entender la historia, es casi testimonial, a diferencia de lo que sucede en los álbumes, y en el filme sólo da para unos cuantos de esos planos digitales que se antojan demasiado artificiales. Dado que en la segunda mitad de la película es donde se concentran las mejores escenas, en especial y por paradójico que resulte las más sencillas y humanas, Noé no deja mal sabor de boca, pero tiene demasiados aspectos que no terminan de convencer. Es, en realidad, mucho más simple de lo que cabía esperar, y mucho más para quienes hayan leído el cómic, una versión de la historia más compleja, completa e interesante, y seguramente más fiel a lo que realmente habría querido plasmar Aronofsky.

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Esta entrada fue publicada el 4 abril, 2014 por en Cine, Darren Aronofsky, Paramount.

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