Guion: Étienne Davodeau.
Dibujo: Étienne Davodeau.
Páginas: 164.
Precio: 19,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Abril 2026.
La forma en la que Étienne Davodeau aborda distintas situaciones de la vida real es muy interesante, siempre lo ha sido, tanto para las historias de ficción como para las que son abiertamente reportajes periodísticos y documentales. Allí donde vas encaja en la segunda categoría y tiene la enorme particularidad de que la narradora, quien guía y nos da todas las explicaciones, es su mujer. Y el tema, complejo como pocos, es el Alzheimer. Nuestra protagonista acompaña a quienes sufren la enfermedad, está con ellos, vive sus momentos más íntimos y dolorosos para tratar de enseñarles a aprender de nuevo lo que su cerebro ha olvidado. Sobra decir que es una lectura durísima, porque este es un trance muy delicado. A la vez, es una lectura tremendamente útil. Davodeau se coloca en un lugar en el que mezcla ignorancia por los procesos de esta enfermedad, lo que aporta una clave didáctica muy interesante, y reconocimiento absoluto a la labor profesional que realiza su mujer. A través de las palabras que él escribe nos ponemos, literalmente, en las manos de ella. Y está todo tan bien narrado que es imposible no tener esa sensación de que todos nos convertimos en Étienne Davodeau, especialmente aquellos que no hayan tenido situaciones como las que describe el libro en su entorno familiar, pero sepan de la amenaza que supone el Alzheimer.
Si ya es curioso ver a Davodeau como parte de sus documentales, mucho más en este caso, porque el cronista no es directamente él. Y lo explica. La transparencia es absoluta y funciona como elemento narrativo, porque coloca al lector en la piel de un tercero sin que eso recargue la historia o le prive de sensibilidad. Al contrario, quien esté acostumbrado a las formas de hacer del autor encontrará una frescura novedosa y sincera que sirve para abordar un tema sumamente complicado. Lo hemos visto ya desde puntos de vista distintos, el de Paco Roca en Arrugas o el de Alix Garin en No me olvides (aquí, su reseña), pero el de Davodeau añade a lo emocional un toque clínico maravilloso. No solo sirve para entender la enfermedad y lo que viven quienes la pasan, sino que se adentra en el terreno terapéutico. Normalmente solemos ver las consecuencias y no tanto, como aquí, lo que hoy en día se puede hacer para pelear contra el avance de este mal. Lo sobresaliente de Allí donde vas está ahí, que es una crónica personal, una historia de descubrimiento de aspectos que cualquiera de nosotros puede desconocer, pero a la vez entra en terrenos muy íntimos no cuidadores y afectados con una delicadeza muy profesional. Davodeau tiene razón, esto es algo que tiene que contarse y qué mejor forma de hacerlo que a través de quien lo vive, sin filtros narrativos aparentes.
Esos filtros existen, ojo, pero se asoman en forma de recursos de la narración gráfica. Es decir, Davodeau no dibuja lo que le cuenta su mujer, sino que lo hace a partes iguales entre lo que ella le indica, para que no veamos nada de lo que no debamos ser testigos, para que no invadamos la privacidad de los pacientes, por mucho que se cambien sus nombres y sus rasgos personales para protegerlos, y lo que él mismo ve, su confrontación dialéctica con su mujer para entender por qué se tiene que contar esta historia y los detalles de la misma. Su retrato y su blanco y negro son sencillos y cercanos, documentales en definitiva sin tener por qué asomarse a un fotorrealismo que tampoco necesita el libro. Qué bien usa Davodeau la puesta en escena, los escenarios, los puntos de cámara cuando necesita alejarlos de la conversación o cuando le toca expresar algo muy personal con ellos, recursos todos que forman parte de su narrativa habitual, pero que a la vez se aplican muy bien en función del tema que trate. Este es complejo y delicado, pero Allí donde vas cumple con todos los objetivos, tanto los personales de un autor que quiere hacer un reconocimiento al trabajo de su mujer como los más elevados, los que tienen que ver con el gran tema que toca, sirviendo a un propósito mayor, a caballo entre lo periodístico y lo didáctico.
Futuropolis publicó originalmente Là où tu vas en octubre de 2025.