Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: Eric Corbeyran.
Dibujo: Djillali Defali.
Páginas: 48.
Precio: 12,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2013.
El cómic europeo de Assassin’s Creed, que lleva a las viñetas la popular saga de videojuegos, entra en una nueva fase con su cuarto volumen, Hawk. Ese salto queda ya en evidencia desde la misma ilustración de la portada, que cambia por completo el diseño de las cubiertas de los tres números que formaron la primera temporada. Sigue siendo una historia planteada para satisfacer a los aficionados al videojuego, y muchos elementos siguen conectados con la primera fase, pero cumpliendo con lo anunciado al final del anterior álbum, esta cuarta entrega aspira de alguna manera a ser un comienzo en el que se puedan enganchar nuevos lectores, sobre todo con el cambio de escenario del pasado (la acción pasa del Imperio Romano al antiguo Egipto) y a pesar de que afianza el protagonismo de Jonathan Hawk que ya se vio en el tercer álbum de la serie. El resultado es una simpática mezcla de un entorno de videojuego popular en todo el mundo con las claves del cómic europeo de aventuras, tanto por el formato como por el contenido de la obra.
No cambia el equipo creativo de la serie, con Eric Corbeyran en el guión y Dijillali Defali en el dibujo, por lo que la continuidad con respecto a los anteriores álbumes está garantizada. Eso sí, es verdad que Corbeyran introduce nuevos elementos para que el cómic vaya convirtiéndose en un producto con algo más de entidad propia. Sobre todo destaca una narración paralela algo más compleja que en los números precedentes, porque involucra a más personajes. Sobre todo en la primera parte de Hawk, eso puede producir la sensación de que la narración es algo más lenta que hasta ahora (especialmente que en el tercer libro, que apostaba claramente por la acción), pero casi todo acaba encontrando justificación a medida que avanza la historia, incluso dentro de la sencillez en la que se desenvuelve la segunda parte de la trama. El escaso número de páginas de cada álbum, apenas 46 de relato, juega algo en contra del resultado final. Una vez leído cada álbum, siempre queda la sensación de que leer la historia mejorará, especialmente para quienes no haya jugado nunca a Assassin’s Creed, cuando esté finalmente publicada al completo.
En lo visual hay una continuidad aún más clara que en el guión. Djillali Defali se ha hecho claramente con las riendas de la serie y disfruta con la espectacularidad de los escenarios que plantea el guión, algo que evidencia desde su primera viñeta (una panorámica de El Cairo en el año 1250) y, en realidad, en todas las secuencias que acontecen en el pasado. Defali no sólo domina el componente artquitectónico de sus viñetas, sino también y con la ayuda del coloreado de Cyril Vincent la iluminación de esas escenas. Todo lo que acontece en el presente es algo más rutinario y previsible, aunque casi siempre efectivo. Y donde más destaca es en las escenas nocturnas que acontecen en los tejados de El Cairo, las más conseguidas visualmente y las que ofrecen una narración más clara. Assassin’s Creed es una saga que permite mucho lucimiento visual y que encierra algunas trampas en su adaptación, porque a priori es una serie pensada para iniciados. Poco a poco va encontrando una personalidad propia. Sigue por el momento muy vinculado al videojuego en su historia, aún con algunos cambios introducidos, con lo que la prueba de fuego para cada lector está en que le entre por los ojos. Si convence su aspecto visual, es una entretenida lectura de aventuras a la europea.
La edición en español que Planeta DeAgostini hace de este cuarto libro de Assassin’s Creed se publicó ligeramente antes en nuestro país que en el resto del mundo. Ubisfot, a través de su filial para cómic, Les Deus Royaumes, la editó en noviembre de 2013, de forma simultánea a que Titan Books publicara la versión en inglés. Hawk es el primer número del segundo ciclo. Los tres libros que formaron el primero, Desmond, Aquilus y Accipiter) se publicaron en España entre octubre de 2012 y enero de 2013.