Título original: Spy x Family.
Director: Kazuhiro Furuhashi, Takahiro Harada.
Guion: Kazuhiro Furuhashi, Ichirō Ōkouchi.
Reparto: Takuya Eguchi, Atsumi Tanezaki, Saori Hayami, Kenichirou Matsuda, Hiroyuki Yoshino, Yūko Kaida, Kazuhiro Yamaji, Kensho Ono, Natsumi Fujiwara, Emiri Katō, Ayane Sakura, Kenichirou Matsuda.
Temporadas: 2.
Episodios: 37.
Duración: 24 minutos cada uno.
Estreno: 9 de abril de 2022 / 23 de diciembre de 2023 (Japón, Estados Unidos, España).
La ficción narrativa tiene un enemigo evidente: la repetición. Que una historia nos recuerde a otra es ya un problema, no una referencia, y por eso la batalla por encontrar puntos de partida sugerentes es feroz, llevándonos incluso a absurdos rocambolescos que, en otros tiempos, no habríamos sabido ni siquiera afrontar. Si alguien nos hubiera dicho que resulta entretenido a e interesante ver a un agente secreto formando una familia de mentira con una niña que tiene habilidades telepáticas sin que él lo sepa y con una mujer que en realidad, también ignorante de ello, es una asesina, habrían pensando que se trata de una comedia ligera, trivial y seguramente hasta absurda. Y aquí está sin embargo Spy x Family, que del manga da el salto al anime para ser una de esas series que, más que verse, se devoran, en las que se coge un cariño casi inmediato a los personajes y a la que, en sus dos primeras temporadas, lo único que se le puede llegar a reprochar es lo que ha tardado en sacar partido real del personaje de Yor Briar, la esposa de este curioso trío que en la segunda tanda de episodios se amplía con la adopción de un perro. Toca valorar la serie televisiva, y ahí hay que hacerlo de manera elogiosa, no solo por ser una adaptación precisa y adecuada del manga de Tatsuya Endo, sino una de enorme personalidad, de un dinamismo espectacular, con un respecto gigantesco por la acción.
Dicho de otra manera, ver Spy x Family, a pesar de que se respeta el aspecto visual de los personajes y los escenarios, no es solamente vivir una fotocopia en movimiento del manga. Hay un sentido narrativo claro en la forma en la que la serie se acerca a las historias. Eso se ve desde el principio en lo bien que traslada la ventaja telepática que tiene Anya, la niña de la historia, con una comicidad indudable, remarcada con habilidad en muchas ocasiones por la música. Con ella, la historia de Loid Forger, el espía conocido como Twilight, tiene mucho más sentido… y amplias posibilidades. Porque Spy x Family se entiende desde esa base de historia de espías, desde luego, pero también desde la perspectiva de la pequeña, que llega a protagonizar episodios casi en solitario que no tienen por qué hacer avanzar la trama general de la serie, pero que sin duda construyen al personaje. Es verdad que Spy x Family crece cuanto más en serio se toma, y lo demuestra el ciclo del crucero con el que prácticamente concluye la segunda temporada, el que de verdad sublima la importancia de Yor en esta familia, pero la comedia nunca sobra en este viaje. Nunca. Y mira que puede llegar a ser absurda, pero siempre es divertida. El mérito, seguramente, está en el cariño que se le coge a los personajes desde el arranque de la historia.
El uso de la comedia hace que se valore mucho más el amplio catálogo de soluciones visuales que ofrece la serie. Podemos ver las historias de la serie de televisión que ve Anya como algo más que un homenaje al manga clásico, y podemos ver la brutal espectacularidad de Yor en movimiento como una reivindicación plena de una animación moderna. Pasamos de uno a otro extremo con una facilidad pasmosa, y cada nueva trama que se incorpora a la serie lo hace con tanta naturalidad (el hermano de Yor, la agente que quiere trabajar con Loid a toda costa, la amiga de Anya que se enamora del padre de su amiga…) que todo va fluyendo de una manera fascinante. Es verdad que, sobre todo en la segunda temporada, hay momentos en los que da la sensación de que se ha olvidado la excusa inicial de la serie, la de introducir a Anya en una exclusiva escuela para que Loid pueda acceder a un objetivo de la élite burguesa, pero hay tanto bueno en las historias de largo recorrido y en las que sirven para complementar un episodio concreto que pocas pegas más se le puede poner a Spy x Family en sus dos primeras temporadas. Y con las ganas que dejan de seguir viendo más, no hay duda alguna de que es una de las series anime del momento, una que hasta ahora ha firmado una hoja de servicios sobresaliente, pero que todavía sigue teniendo margen de progresión.
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