CÓMIC PARA TODOS

‘Todo al negro (1985-2012)’, de Keko

Editorial: Norma.

Guion: Keko.

Dibujo: Keko.

Páginas: 392.

Precio: 48 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2025.

Cualquiera que conozca la obra de Keko, ya sea la trilogía que arrancó con Yo, asesino (aquí, su reseña), tebeos más clásicos como Livingston contra Fumake (aquí, su reseña) o trabajos más recientes como Contrition (aquí, su reseña) entenderá que una antología como la de Todo al negro es una absoluta delicia. El libro recoge todas las historias cortas de Keko como autor completo y pasar por todas ellas nos lleva a dos conclusiones que, en realidad, no están pensadas para cambiar lo que ya sabíamos de Keko. En primer lugar, que su mundo es inquietante, que está poblado por personajes intrigantes, que esconden secretos, que se mueven a ambos lados de la moralidad, que están pensados para llamar nuestra atención desde el primer instante. Y después, seguramente lo más importante por su inmediatez, que Keko siempre ha sido un absoluto maestro de la mancha negra. Hay pocos autores que sepan expresar tanto con tanta tinta, y además moviéndose en géneros distintos, no siempre apostando al thriller en el que tan bien encaja esta estética. Con la combinación de ambos argumentos, lo que nos espera en este libro son casi 400 páginas de relatos creados entre 1985 y 2012 con los que lo mejor que podemos hacer en sentarnos tranquilamente y degustarlos con el sabor de las viejas revistas de cómic.

Porque al final Keko simboliza eso. Es un autor que ha sabido dar el salto de aquella forma de entender la historieta en España a la realidad de la novela gráfica actual, y eso habla muy bien de su calidad como narrador. Quizá los lectores que estén más habituados a ver a Keko dibujando historias de otros se sorprenderán algo más con sus historias, pero en el fondo la cosa no cambia. Si Keko acaba trabajando con Antonio Altarriba o con Carlos Portela es porque durante los años que comprende este libro se ha ido forjado una personalidad, esbozando inquietudes y sensaciones como autor. Así que, en el fondo, hay una continuidad deliciosa que no se rompe incluso cuando el libro decide saltar en el tiempo y romper el orden cronológico de las historias, quizá para dar un papel de mayor importancia a 4 botas, mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona de 2003. Todo al negro, en todo caso, va mucho más allá que esta historia única, y más allá de la alabanza general por ser Keko un narrador que va capturando sin necesidad de soltarse en grandes explicaciones, vamos a enmarcar ese relato dentro de la antología, como parte de un conjunto vital que funciona muy bien en su simbiosis, como si realmente una historia hubiera sido pensada para seguir a la anterior que acabamos de leer. Es una fluidez falsa, pero verosímil, como casi todo lo que leemos aquí.

Y luego, claro, está lo visual. Keko es un impacto continuo para los ojos por su forma de entender el dibujo, por la maestría que tiene a la hora de volcar los negros y después imaginar los espacios que tienen que quedar para los blancos. Lo suyo no son las sombras, sino una dimensión oscura en la que esos personajes tan extremos que va creando tienen un encaje perfecto. No es de extrañar que con ese dominio visual sea tan hábil a la hora de moverse en escenas sin diálogo, ni tampoco que cuando incorpora muchas palabras no terminen nunca de comerse la expresividad visual de su narrativa. Tampoco hay que cometer el error de reducir a Keko a una única forma de dibujar, porque eso no sería cierto. Sí, el negro es su herramienta, el título de la antología es un claro mensaje en ese sentido, pero no es una definición única. Hay, lo decíamos, casi 400 páginas para descubrir a un autor mucho más versátil de lo que puede indicar esa percepción reducida de su trabajo. Todo al negro es, en ese sentido, una definición de un autor, un marco en el que comprenderle, un viaje a tiempos que ya no existen y una oportunidad de revisar una obra de manera completa que nos permite entender cómo piensa, cómo escribe y, sobre todo, como dibuja un autor incomparable en muchos sentidos, uno que siempre ha sabido ser brillante desde la oscuridad.

El único contenido extra es una introducción de Álvaro Pons y Noelia Ibarra.

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Esta entrada fue publicada en 4 junio, 2026 por en Keko, Norma y etiquetada con , .

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