CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. Puertas de Gotham’, de Kyle Higgins y Trevor McCarthy

Editorial: ECC.

Guión: Kyle Higgins, Scott Snyder, Ryan Parrott.

Dibujo: Trevor McCarthy, Graham Nolan, Dustin Nguyen, Derec Donovan.

Páginas: 136.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2019.

Puertas de Gotham es una historia ambiciosa. Eso no se lo podemos negar a Kyle Higgins, que escribe el guion de la misma a partir de un argumento realizado por el mismo y Scott Snyder, antes de que este se apoderara de la versión más popular del Batman moderno. Pero es también una historia que se enfrenta a un escollo importante. Buceando en los misterios de Gotham, en la tradición de las grandes familias de la ciudad y la relación que hay entre ellas, es paradójico que quien se esconda aquí bajo la capucha de Batman sea Dick Grayson y no Bruce Wayne. Es obvio que a Dick siempre se le ha puesto a prueba, y tiene una fuerza indudable que este relato esté pensado precisamente para marcar diferencias con Bruce, también de cara al mundo exterior (brillante la escena en la que el Pingüino le echa en cara ese cambio a peor sin saber que hay un nuevo inquilino en la Batcueva), pero quién sabe cuanta fuerza habría tenido el relato con Wayne implicado en el pasado y en el presente. Aún así, a Higgins le da tiempo a tocar muchos temas y todos los personajes de la Batfamilia, con lo que el resultado final es bastante completo y entretenido, aunque sí sea verdad que la ambición de esta suerte de reconstrucción temática de Destructor, aquella historia en la que se introdujo la Gotham diseñada por Anton Furst, parece estar por encima de lo que finalmente recibimos.

El problema de Puertas de Gotham es que abunda desde su base en algo que ha sucedido cada vez que Dick ha vestido el manto del murciélago, sin buscar realmente un ángulo nuevo en este sentido. Pero es que en realidad no es Dick lo que más destaca en la historia. Ese papel se lo dejan Higgins y Snyder a la propia Gotham, a su historia y a su fisionomía. El relato quiere sentar una cronología para sus grandes apellidos que sirva no solo para este momento puntual sino también para el futuro, y se nota muchísimo, especialmente en los flashbacks a los que se recurre de manera continua para que esto sea, por encima de todo, una lección de historia. Que su ambición está por encima de su legado se nota cuanto se descubre el villano al que hacen frente Batman y compañía, funcional y adecuado para este momento pero al que se intuye una difícil proyección futura. Ahí es donde se diluye parte de la vocación de Puertas de Gotham de erigirse en algo más trascendente por mucho que en la lectura presente funcione con precisión. No peca de pretenciosa en ningún momento, eso sí, y deja un correcto thriller en el que Higgins juega bastante bien con los personajes que va introduciendo, haciendo disfrutar mucho de los diálogos de Robin con Black Bat o del propio Batman con Red Robin. Las dinámicas compensan lo que le pueda faltar a la historia de fondo.

La labor del dibujo recae fundamentalmente en Trevor McCarthy, aunque no de manera completa, como ya viene siendo habitual desde hace muchos años en las grandes editoriales americanas. El cuarto número lo realizan entre Dustin Nguyen y Derec Donovan y desde el tercero Graham Nolan se ocupa de hacer los bocetos, también para McCarthy en el quinto y último número de la miniserie. Demasiados nombres para una historia no demasiado larga y que tiene la voluntad de convertirse en una referencia. No pesa esa circinstancia porque el cambio es sutil y el estilo que McCarthy coloca sobre la mesa desde las primeras páginas se mantiene durante toda la historia, pero sí es algo a lamentar en una historia pensada para presumir de una autoría clara. McCarthy, en todo caso, hace un buen trabajo para que todos los personajes luzcan, para que Batman parezca Batman sin dejar de ser Dick Grayson, y para que el antagonista, el Arqueticto, tenga un aspecto a la vez moderno y steampunk que encaje bien en el relato. Aunque pueda quedar una cierta sensación de oportunidad perdida por la altura que se apuntaba, no hay, en realidad, demasiadas pegas que ponerle a Puertas de Gotham, que se mueve bastante bien en el escenario que ha escogido y con los personajes con los que quiere jugar. Al contrario, es una buena lectura construida con oficio e inteligencia.

El volumen incluye los cinco números de Batman: Gates of Gotham, publicados originalmente por DC Comics entre mayo y agosto de 2011. El contenido extra lo forman una introducción de Kyle Higgins, las portadas originales de Trevor McCarthy y Dustin Nguyen y una galería de diseños de McCarthy.

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