Guión: Nacho Fernández.
Dibujo: Nacho Fernández.
Páginas: 60.
Precio: 12,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2018.
A un consumidor de productos de fantasía le pasa con cierta frecuencia, si no siempre, que encuentra con suma facilidad parecidos entre las obras que lee. Y es igualmente obvio que cuando un creador se sienta en su mesa de trabajo vuelca esas mismas referencias, consciente o inconscientemente, en lo que sale de su cerebro y de sus manos. Con Krysalis pasa un poco esto, porque Nacho Fernández, que nunca ha escondido sus predilecciones como fan, y de ahí su conocida parodia Dragon Fall (aquí, reseña de su primer número), se lanza aquí a inventarse su propio universo pero cogiendo un poco de aquí y un poco de allá a la hora de construirlo. Funciona casi siempre una historia de fantasía o ciencia ficción con niños como protagonistas, y eso es lo que nos ofrece aquí el autor, dándole además la siempre agradecida pincelada de la diversidad. Juega con tres pequeños, dos niñas y un niño de menor edad, hijos de dos padres separados que se ahora forman pareja. Es decir, una familia propia de los tiempos y hasta interracial, para que el mercado internacional se abra también de par en par a la obra. Y a eso le mete algunas razas alienígenas enfrentadas, un viaje inesperado al espacio y una reducción de tamaño. La mezcla no puede fallar, ¿verdad? No, no lo hace, se lee muy bien porque es un tebeo francamente simpático y que puede ser la base de un universo inagotable.
Del tebeo infantil se suele decir que es realmente bueno cuando lo puede leer un adulto con la misma facilidad que un niño. Fernández da todos los pasos para que esa sea la sensación que deje Krysalis. Quizá la apuesta más original de este título está en el papel que juegan los padres de los pequeños. Niños metidos en mundos de fantasía hay muchos, es casi algo inevitable en el género y ejemplos hay a montones. Pero pocas veces se ve el papel de los padres salvo en la feliz reunión final con sus hijos. Fernández les da más cancha y eso, la verdad, se agradece, porque da sentido a la familia moderna que forman más allá de que sirva como un elemento que potencia el hecho de que las niñas tengan que hacerse amigas poco a poco. Para la poca extensión que tiene el tebeo, el autor consigue explicar muchas cosas, sobre la parte realista, desde luego, pero también sobre este conflicto interestelar y en miniatura que nos narra. Ahí es, quizá, donde la historia se descontrola un poco, pero el resultado es trepidante, muy divertido y con diálogos muy bien llevados para mostrar el choque cultural que hay entre padres e hijos y entre terrestres y alienígenas. Y eso sin perder de vista que este es un tebeo con vocación juvenil, para que lo lean niños de todas las edades y disfruten con la aventura.
La caricatura de Fernández es adecuada para mostrarnos ese mundo. Sus personajes son divertidos y su ciencia ficción imaginativa. En muchos sentidos, este tipo de historias funcionan de manera proporcional al diseño de sus naves y criaturas, y en ese sentido Krysalis cumple bastante bien. Sin necesidad de romper la baraja y salirse de algunos tópicos (que además justifica con sencillez en algún diálogo), todo tiene un encaje muy suave y elegante. Aunque la portada apunte en sentido opuesto, es importante apuntar que es una obra a color, que de hecho juega con una paleta de tonalidades muy viva que ayuda a pensar en que se busca a lectores jóvenes, algo a lo que contribuye el carisma que tienen los protagonistas, sobre todo las dos niñas, que aprovechan esa ola de hacer que sean ellas las que lleven la voz cantante en la fantasía para contrarrestar su habitual papel de simple apoyo. Encuentros en la pequeña fase, que así se titula este primer libro de Krysalis, es un muy buen comienzo. A veces olvidamos que la fantasía que disfrutamos de adultos nació de la que nos hizo soñar de niños, y tebeos como este tienen la vocación de alimentar esa cantera de sueños y lectores, ambos necesarios para que podamos tener otro tipo de productos más adultos. En su categoría, un buen tebeo, de esos que merece la pena leer y prestar para pasar un rato entretenido.
El único contenido extra es un portafolio de bocetos y comentarios sobre la realización de la obra.
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