Guión: Amanda Conner y Jimmy Palmiotti.
Dibujo: Joseph Michael Linsner, Billy Tucci, Flaviano.
Páginas: 48 cada uno.
Precio: 3,25 euros cada uno.
Presentación: Grapa.
Publicación: Diciembre 2017 / Enero 2018.
Zatanna y las Bombshells. Esas son las invitadas en el tercer y cuarto número de la rocambolesca Una cita con Harley, dos entregas que sirven para poner punto final a las féminas invitadas a esta locura y para confirmar que estamos ante una serie rara, a la que dan ganas de querer por encima de todas las cosas pero que en realidad no termina de aportar demasiado al momento actual de Harley. El objetivo de una miniserie, en teoría, tendría que ser algo distinto a lo que vemos todos los meses en una serie regular, pero Una cita con Harley no parece tener ese propósito. Partimos del hecho de que cuenta con los mismos escritores, Amanda Conner y Jimmy Palmiotti, y la misma serie central ya ha apostado en muchas ocasiones por la idea de los personajes invitados (que se lo digan a Power Girl o Hiedra Venenosa). Por otro lado, es verdad que el alocado comportamiento de Harley contagia, y es fácil que nos sorprende más de una sonrisa, incluso en los momentos de mayor perplejidad que nos pueda provocar la historia. ¿Suficiente? Probablemente no, pero con Conner y Palmiotti estamos acostumbrados a vivir en la misma montaña rusa que seguramente tiene la propia Harley dentro de su cabeza, a ratos en la cima de lo que tendría que ser una buena historia del personaje y a ratos en la más sincera intrascendencia.
En estos dos números vuelven a mostrarse de esa manera. Tiene algo más de ambición el viaje dimensional del encuentro con las Bombshells (aunque tampoco beneficia el hecho de que esta sea la carta de presentación de este equipo femenino, del que todavía no hemos podido leer nada por estos lares por mucho que su serie regular comenzara en 2015 y que haya contado ya con dibujante española, Aneke), porque la aventura con Zatanna no pasa de ser una pequeña historia prototípica de Los Cazafantasmas (hay hasta una broma al respecto) y una excusa para ver dormir a la maga por excelencia del universo DC en sujetador y asistir al intercambio de alusiones sexuales en el que, por supuesto, gana el descaro de Harley. Todo muy entretenido, eso sí, porque cada aventura de Harley, y más cuando está tan bien acompañada, se lee en un suspiro, pero también es importante destacar que deja la sensación de seguir leyendo más o menos lo mismo que hemos tenido hasta ahora, no ya desde Renacimiento sino desde el salto a los Nuevos 52. Por eso ¡La osadía de las Bombshells! es un poco más divertido, porque al menos rompe el escenario habitual, provoca el encuentro entre dos versiones de Harley y nos devuelve, aunque sea de aquella manera, a un atrevido Joker. Y eso, no importa el tiempo que pase, siempre funciona con Harley Quinn.
Para completar esta parte del viaje, tres nuevos invitados en la ilustración, Joseph Michael Linsner se ocupa del número de Zatanna y de algunas páginas de la de las Bombshells, que completa en su mayor parte Billy Tucci y en elque también se deja ver Flaviano. Linsner es, probablemente, el más cercano a la propia Conner, que sigue siendo la autora de las portadas y quizá por eso funcione mejor a nivel visual el número de Zatanna, simpático, juguetón y cercano, que en el fondo es lo que casi siempre pretende ser esta serie, con una violencia más de andar por casa que la que en ocasiones ha presentado la serie regular. ¿Qué decíamos de la montaña rusa? En el dibujo también. La mezcla de estilos en la aventura en la Segunda Guerra Mundial con las Bombshells no beneficia mucho. En realidad nunca lo hace, aunque las editoriales sigan empeñadas en esa política de dibujantes que terminan páginas sueltas para llegar a tiempo a las fechas de entrega no como salvavidas puntual sino como norma. Tucci, en todo caso, se adapta muy bien a la época en la que acontece su historia y aporta un colorido especial para entender a este equipo femenino. Una cita con Harley cruza así su ecuador, confirmando que es una simpática manera de pasar un buen rato sin necesidad de pensar demasiado en la lógica de lo que estamos leyendo.
DC Comics publicó originalmente los números 3 y 4 de Harley’s Little Black Book en abril y agosto de 2016. El único contenido extra son las portadas originales de Amanda Conner, Joseph Michael Linsner y Billy Tucci.
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