CÓMIC PARA TODOS

‘Flash. El regreso de Barry Allen’, de Mark Waid y Greg LaRocque

Editorial: ECC.

Guión: Mark Waid y Craig Boldman.

Dibujo: Travis Chearest, Greg LaRocque, Phil Hester y Mike Wieringo.

Páginas: 416.

Precio: 33,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2017.

Los lectores de cómics, sobre todo los que más años llevamos ya a este lado de las viñetas, estamos más que acostumbrados a que las muertes de los personajes más emblemáticos ya no son intocables. Hubo un tiempo en el que había al menos un puñado de ellas que tenían un significado. Por eso, cuando Mark Waid se propuso devolvernos a Barry Allen, los cimientos de esa creencia se tambalearon. Pero Waid es un tipo inteligente, siempre lo ha sido, y no se limitó a traer de vuelta al personaje sin más. Lo que hizo fue construir una espléndida historia que sirvió para que Wally West se convirtiera en un Flash todavía mejor. El regreso de Barry Allen, a pesar de tener un dibujo que está lejísimos de ser carismático sin importar qué ilustrador coge el relevo en el relato, es una historia muy eficaz, construida con mimo para ser un auténtico homenaje desde dentro a la figura del velocista escarlata y, por extensión, a la de todos los velocistas del universo DC, porque todos tienen su cuota de protagonismo. No es que sea un tebeo perfecto, ni mucho menos, y hay que insistir en que pierde mucha fuerza por su dibujo, pero sí es uno que se lee con mucho agrado a pesar de ver la luz en la habitualmente denostada década de los 90, esa en la que es cierto que cobró protagonismo  un cómic de superhéroes plano en muchos aspectos pero en el que también se hacían obras dignas.

Y de hecho es tan digna que se nota mucho cuando hay algo de relleno, en este caso los dos Annuals, sobre todo el segundo, el que se enmarca en el macroevento de turno, Bloodlines, que en una decisión lógica por fecha de publicación pero discutible por ritmo de lectura aparece en este volumen cortando la historia central, y además en un momento bastante impactante. Hecha esa salvedad, El regreso de Barry Allen está pensada para disfrutar pero también para ser un instante trascendental en la carrera de los dos Flash más populares de nuestro tiempo, Barry y Wally. Verles juntos, de hecho, y además con el añadido de Jay Garrick, es algo que ahora mismo es casi rutinario, pero que entonces era toda una novedad. Y la conjunción es fantástica, sobre todo porque Waid describe a los tres con mucho acierto. No son planos. No son, simplemente, Flash. Son mucho más que eso. Y por esa razón es por lo que la historia convence. ¿Tipos en mallas? Sí, desde luego, y además tipos que tienen que convencer con un superpoder que en ocasiones puede ser algo limitado, pero mucho más que eso. Por eso, y aunque pueda parecer algo accesorio, el papel de Linda en la vida de Wally es tan importante. Waid lo sabe y por eso despide el volumen con un relato que les incumbe a ellos como pareja. Pequeños pasos que sirven para construir un retrato muy acertado.

Lástima, volvamos a esa cuestión, que el dibujo no esté a la altura. Ni el muy noventero (dicho aquí con un tono algo peyorativo, no hay por qué esconderlo) Travis Chearest, ni un Greg LaRoque es el más eficaz, también el que más páginas acumula, pero que casi nunca consigue hacernos ver a un héroe cuya velocidad rivaliza con la de Superman, ni tan siquiera un todavía muy tierno Mike Wieringo que está lejos del estilo algo cartoon que le sirvió para firmar sus mejores páginas antes de su prematura muerte. No hay ningún momento en el que en realidad tengamos la sensación de que estamos ante un dibujo sobresaliente. Sobre todo el principal defecto que muestra LaRoque, en el que nos centramos por ser el dibujante regular durante más tiempo, es que si bien se ve a Flash y se distingue perfectamente a Barry de Wally, sus poderes no cuentan con esa espectacularidad que necesitan. Pelean, sí. Son héroes, hay villanos, pero la cuestión es que no se atisba la épica que necesita. Ni siquiera las splash pages, que están cargadas de mucho contenido desde el guion, responden a todo lo que podrían haber conseguido. La historia sobrepasa con creces al dibujo, sin duda. Con todo, El regreso de Barry Allen se convierte en una de las historias imprescindibles para entender el devenir de Flash tras Crisis en Tierras infinitas (aquí, su reseña).

El volumen incluye los números 73 a 83 y los Annuals 5 y 6 de Flash, publicados originalmente por DC entre diciembre de 1992 y septiembre de 1993. El único contenido extra son las cubiertas originales de Travis Chearest, Greg LaRoque, Ty Templeton, Ed Hannigan y Alan Davis.

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