Título original: Masters of the Universe.
Director: Gary Goddard.
Reparto: Dolph Lundgren, Frank Langella, Courteney Cox, Robert Duncan McNeill, Chelsea Field, Jon Cypher, Meg Foster, Billy Barty, James Tolkan, Christina Pickles, Anthony De Longis, Tony Carroll, Pons Maar, Robert Towers.
Guión: David Odell.
Música: Bill Conti.
Duración: 106 minutos.
Distribuidora: Cannon.
Estreno: 7 de agosto de 1987 (Estados Unidos), 17 de diciembre de 1987 (España).
El salto al cine en 1987 de la franquicia de juguetes de Masters del Universo , muy popular también gracias a la serie de dibujos animados que nació en 1983, puede no ser la película más perfecta que se podría haber hecho con ese material, pero con el paso de los años es un título que se recuerda, se recupera e incluso se descubre con cierto cariño. Las razones son dos. La primera, que se trata de la producción más cara (y se nota) de la Cannon, una productora muy famosa en los años 80 y que hizo películas de acción, ciencia ficción y fantasía que, a su manera, marcaron una época antes de su quiebra, siendo precisamente una de las razones el fracaso comercial de este filme. Y la segunda, que sin ser una película basada en personajes de cómic (aunque los pequeños tebeos que acompañaban a las figuras de acción también explicaban su éxito), es al mismo tiempo la que mejor supo capturar la esencia del medio en la pantalla grande, en unos años en los que los grandes estudios no habían descubierto en absoluto el potencial de las viñetas llevadas al cine y sólo Superman podía presumir de haber contado con una lujosa adaptación. Su director, Gary Goddard, de hecho confesó dos claras inspiraciones, fundamentalmente las creaciones de Jack Kirby en El Cuarto Mundo, pero también el eterno enfrentamiento entre los 4 Fantásticos y el Doctor Muerte, creados por Stan Lee y el propio Kirby. Más de cómic, imposible.
A esas inspiraciones hay que añadir una más, y es el universo de Star Wars, algo que se muestra casi con orgullo casi desde el principio del filme con la fanfarria que compuso Bill Conti para acompañar los créditos y servir como presentación de una banda sonora muy pegadiza. Todo eso, en realidad, se puede considerar como lo más interesante y a la vez como lo más controvertido de la película, y es que las referencias cobran fuerza en detrimento del material original. Puede que el gran problema en ese sentido sea comparar la película con la serie de dibujos animados, que ha venido a ser la versión más popular de los Masters del Universo, y no verla como un ente independiente en muchos sentidos, pero el deseo de Goddard de crear un cómic desvirtúa ligeramente las pretensiones de la franquicia original. Así, se antoja difícil ver a He-Man combatiendo con armas de rayos láser con más frecuencia que usando su emblemática espada (que, en cambio, sí parece tener una importancia en el clímax de la película, cuando Skeletor la aprisiona en un artefacto que deja a la vista de un esclavizado He-Man), como también choca la comparación entre las tropas de Skeletor y sus mercenarios con las del Imperio de Star Wars o los cazarrecompensas a los que recurre Darth Vader en El Imperio contraataca. En todo caso, y ahí es donde empiezan los méritos de la película, todo es muy entretenido.
Incluso el tópico de llevar estos personajes de fantasía a la Tierra (lo que indudablemente abarata presupuestos y limita la necesidad de construir grandes sets) acaba funcionado bastante bien, y la adaptación, que viene a ser la palabra clave para entender los cambios que hay entre la franquicia original y el filme, parece bastante adecuada. Dolph Lundgren es un actor bastante mediocre, pero su hipermusculado cuerpo es una traslación perfecta de He-Man, y Frank Langella, convenientemente maquillado, es un Skeletor fantástico. De hecho, ambos son la perfecta muestra de que el diseño de producción de la película está muy por encima de lo que indica su presupuesto. Es verdad que se nota su escala, pero visualmente la película convence con bastante facilidad en comparación con otros productos de la época, e incluso de la misma Cannon. Por supuesto, hay mucha ingenuidad y un toque juvenil que casi resultaba inevitable en la ciencia ficción aventurera de los años 80 (cuya manifestación menos lograda en Masters del Universo era el pequeño Gwildor), algo a lo que también contribuye el protagonismo de una pareja de actores jóvenes (Courteney Cox, después hiperfamosa gracias a Friends, en su segundo papel como actriz, y Robert Duncan McNeill), pero el clásico enfrentamiento entre el bien y el mal, con un vibrante duelo final de espadas, es lo suficientemente convincente.
Las limitaciones de Lundgren hacen que el papel de He-Man sea menos interesante de lo que debería, pero eso al mismo tiempo facilita que haya otros elementos de interés en la película. El villano principal se lleva muchos méritos, pero es indudable que la película es una de las primeras de este estilo en tener un fortísimo protagonismo femenino, y además con perfiles muy diferentes. La interpretación de Meg Foster de Evil Lynn, lugarteniente de Skeletor, es fascinante por lo mucho que dicen sus miradas y sus gestos, aunque su vestuario limitara en mucho el alcance del personaje; Chelsea Field se convierte en Teela, una auténtica mujer de acción; Christina Pickles es Sorceress, más una presencia mágica; y por supuesto Julie, Courteney Cox, es la dulzura pero también la ingenuidad de la que se aprovecha Skeletor para tratar de expandir su reinado del mal. Son cuatro mujeres y cuatro perfiles completamente diferentes. Esa es una de las muchas lecturas que esconde Masters del Universo, una película que no tendrá la calidad de otros títulos de la época, y cuyos efectos han quedado algo superado, pero que también es mucho más entretenida de lo que se suele reconocer y que visualmente tenía bastante logros. Vista sin complejos y con el necesario toque de nostalgia, es un filme bastante competente. Lástima que su fracaso enterrara la posibilidad de que hubiera una secuela.
Si vi esta película, no lo recuerdo, de hecho (con el mayor respeto) más bien se me hace olvidable y si, comparto opinión con el Nostalgi Critic al respecto de esta obra. Aunque me duele decirlo, ya que tengo aún algunas figuras de esta famosa línea de juguetes y que fueron hechas con unas características propias para adaptarse al mercado Venezolano, lo que hizo que apareciera en aquel entonces Mattel Venezuela (hoy lejos de la cuna de libertadores)
Honestamente, la primera serie de He Man y sus amigotes era innovadora en algunos aspectos pero la revisión del 2002 me pareció un poco más sólida y que pudo dar para más, mucho más.
La franquicia ahora no es más que un recuerdo aunque tiene un comic publicandose en DC, pero dudo mucho que vuelva a tener ese esplendor que tuvo ya que los 80, han concluido hace tiempo
Es una franquicia curiosa, sí, porque salvo la serie de animación de los años 80 nada parece haber tenido éxito a la hora de llevar esta línea de juguetes tan conocida. La película sí que se merece una revisión nostálgica. No es una gran película, eso está claro, pero tiene elementos muy simpáticos, y más viendo las conexiones que tiene con otros cómics que nada tenían que ver con estos Masters del Universo.