Título original: Lady Death: The Movie.
Director: Andy Orjuela.
Reparto: Christine M. Auten, Mike Kleinhenz, Andy McAvin, Rob, Mungle, Mike MacRae, Chris Patton, Dwight Clark, Maureen McCullough.
Guión: Brian Pulido.
Música: Bill Brown.
Duración: 77 minutos.
Estreno: 24 de julio de 2004 (Estados Unidos, vídeo).
Distribuidora: ADV Films.
Siempre es una sorpresa que, estando involucrado el creador de un personaje, una adaptación al cine de un cómic pueda ser tan mala. Lady Death nació en las viñetas de la imaginación de Brian Pulido y él mismo es quien se encarga del guión de su película, pensada para el mercado de vídeo, pero el fiasco es de los grandes. Quien espere una película que haga justicia a la evidente violencia y sexualidad que desprenden la historia y el personaje, que se olvide. Quienes busquen un filme americano que aproveche las ventajas del anime en ese terreno, no lo encontrará. Y quienes simplemente quieran ver una película entretenida, tampoco tendrán suerte con Lady Death: The Motion Picture. El punto de partida, por manido que sea (y, por supuesto, anclado en el comienzo de los años 90, cuando el físico femenino y la acción exagerado encontraron su cénit en el cómic norteamericano), tiene su atractivo y da mucho juego, pero la película se pierde en lugares comunes con muchos elementos suavizados, exhibe una animación muy deficiente, no destaca en ningún aspecto y carece de la más mínima épica.
Lady Death arranca en la Suecia medieval narrando la historia de Hope, una joven que acabará viéndose envuelta por culpa de su padre en tratos directamente relacionados con el Infierno. Eso provocará su transformación en un poderoso pero inquietante ser, una mujer de piel y pelo blancos, de medidas físicamente imposibles y de grandes dones oscuros. La película suaviza muchos elementos del cómic, especialmente en lo que se refiere a la relación de Hope con su padre, y eso acaba siendo un problema, porque sitúa a la cinta en la más absoluta indefinición. ¿Es para adultos por lo explícita violencia y por su temática? ¿Quiere ser para niños haciendo que nada sea tan truculento como podría ser? Y eso, además, encuentra un reflejo muy claro en su animación. Lejísimos de los niveles del anime japonés, por mucho que intente imitar sus vías, siempre da la impresión de que sus personajes están dulcificados, cartoonizados, y así es difícil que incluso Lucifer, que es el antagonista de Lady Death, genere la impresión que necesita la historia para funcionar.
Lo cierto es que, salvando la premisa (que ya en el cómic fue improvisada sobre la marcha para dar un trasfondo a un personaje que nació como puro objeto de deleite visual, una de las notables consecuencias de los años 90), la película es bastante absurda. La historia no tiene motivaciones de ningún tipo, la guerra que se desencadena en el Infierno no tiene razón de ser, y ni siquiera los planes de Luficer o Lady Death, ni siquiera los de Cremator, esa suerte de maestro que encuentra la protagonista. Las cosas suceden con la misma facilidad con la que podrían haber sucedido las contrarias, no importa demasiado con tal de llegar al clímax final que se pretende. Y es una pena, porque se pierden muchas opciones de conseguir algo más. El papel del prometido de Hope o la utilidad de la espada que utiliza Lady Death son elementos que podrían dar juego pero que en la película se limitan a desfilar por la pantalla para ir rellenando escenas que, sumándose, alcancen una duración satisfactoria para comercializar la película. Ni siquiera las voces son especialmente estimulantes para salvar la película, como tampoco lo es la animación.
Eso, el aspecto visual de la película, es la gota que colma el vaso. Un mal guión o una negligente construcción de los personajes podría haberse perdonado hasta cierto punto, como se perdonaba en los cómics de más éxito de los 90, a cambio de una espectacularidad, de una imaginería visual deslumbrante. Pero Lady Death tiene una animación torpe, probablemente víctima en parte de nacer en una etapa en la que la animación tradicional y la animación por ordenador todavía no casaban bien en absoluto y en parte de sus propias dudas por querer acercarse al anime pero desde unos planteamientos claramente norteamericanos. De esa manera, nada funciona como debiera. Ni los diseños, ni las transiciones, ni los movimientos. Especialmente sangrante es ese aspecto en las escenas de masas, que se asemejan a primitivos juegos de ordenador y que el paso del tiempo va machacando con menos piedad que cuando la película llegó al mercado de vídeo. Más allá de su carácter de rareza, por el tipo de película que es y por el cómic que adapta, Lady Death: The Motion Picture es un fiasco absoluto.