Guión: Junji Ito.
Dibujo: Junji Ito.
Páginas: 248.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Junio 2014.
Cuando una obra de terror perturba, es que ha logrado buena parte de sus objetivos. Black Paradox lo consigue. Junji Ito llega al punto de perturbar al lector en todas las páginas y prácticamente desde la primera, asumiendo un punto de partida inquietante (cuatro jóvenes que no se conocen de nada han quedado a través de Internet para suicidarse juntos) y llegando al final a un punto aún más perverso que se marca el ambicioso propósito de analizar el alma humana y crear al tiempo una fascinante especulación sobre lo que sucede con ella cuando la persona muere. El terror, no obstante, no procede sólo del entorno más fantástico que hay en la historia, con la manifestación física de las almas, la forma en la que llegan a manos de los protagonistas y esa otra dimensión en la que vagan a la espera de regresar, sino que se manifiesta también a través de la personalidad de algunos de los protagonistas, personas sin escrúpulos, capaces de cualquier cosa por su beneficio personal o por vengarse. Esas bajas pasiones acaban formando un escenario de terror tan creíble y contundente como el que surge de bordear la muerte como tema central prácticamente en cada página del manga.
A Junji Hito se le escapan algunos de los temas que plantea, incluso algunos de los que más interés podían aportar a la trama, como la presencia de los doppelgänger (una persona idéntica a otra que suele utilizarse como muestra del gemelo malvado), que se convierte en lo más inexplicado de toda la historia a pesar de ser uno de los primeros elementos que se cuela en la narración, o el hecho de que sean precisamente estos cuatro personajes los que compartan el nexo de los portales a otra dimensión. Pero, aún así, el impacto sigue predominando en los planteamientos de Hito y ahí el triunfo es grande. Perturba, como se ha dicho, y también sorprende. Hay un profundo y turbio ejercicio de imaginación en Black Paradox, y un manejo bastante hábil del tiempo como para que la evolución del relato sea perfectamente verosímil. Pero el impacto más terrorífico sale de sus personajes, de sus motivaciones para querer morir y de la forma en la que van aceptando de nuevo sus vidas cuando su intento de suicidio colectivo les abre la puerta a un mundo completamente nuevo. No es una reflexión sobre el suicidio, pero de alguna manera Ito consigue trazar perfiles más que interesantes con este telón de fondo.
Lo más destacado, en todo caso, sigue siendo el impacto de terror. Y ahí Ito consigue hacer que sus dibujos estén a la altura de sus ambiciosas pretensiones. Busca impresionar con lo que sucede, pero también con la manifestación visual de lo que tiene en su imaginación, y en ambos ámbitos logra una nota importante. Las imágenes son tanto o más perturbadoras que las ideas del autor, y todo forma parte de un crescendo complejo y desagradable, en la que cualquier rasgo de esperanza se va difuminando en imágenes impactantes y aterradoras. Como en el guión, eso no es sólo atribuible a las instantáneas más desagradables (que las hay), sino también a las personalidades cada vez más siniestras de algunos de los personajes. Black Paradox es un complejo relato de terror que sabe conjugar la emoción de pasar páginas para conocer el siguiente paso de los protagonistas, hacia los que es casi imposible sentir simpatía pero a los que se entiende por la precisa descripción de Ito, con el rechazo que generan los elementos más truculentos de la misma historia. Y provoca tantas sensaciones que al final se pasa de puntillas por algunas de las cuestiones que el guión no termina de cerrar satisfactoriamente.
Black Paradox se publicó originalmente en 2009 en la revista Big Comic Spirits, de Shōgakukan. El contenido extra de este volumen son dos historias más de Junji Ito, La lamedora y El pabellón de lo paranormal, ésta última en color.