Editorial: Penguin Random House / Reservoir Books.
Guión: Mario Torrecillas.
Dibujo: Artur Laperla.
Páginas: 416.
Precio: 21,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Abril 2014.
No se puede negar que Dream Team es una novela gráfica que va sobre fútbol. Pero que nadie se equivoque, no estamos ante un cómic para futboleros. Ni mucho menos. Hay fútbol, pero el fútbol no es en el alma de la historia. Para encontrarla hay que ir mucho más allá del balón, de la portería y del juego. Hay que ir a lo que realmente es Dream Team, una historia de barrio. Es un relato de un enorme, complejo y muy trabajado trasfondo social que, en otro contexto, no tendría nada que envidiar al tan alabado cine social británico. Esa es la vertiente en la que se adentran el guionista Mario Torrecillas y el ilustrador Artur Laperla para dar vida a la historia de Enzo, un chaval de un barrio de Valencia que juega en un equipo de fútbol modesto, cuyos padres están separados y cuya vida va a cambiar después de que un ojeador del Arsenal se pase por uno de sus entrenamientos y hable con él. Con esa premisa, Torrecillas y Laperla desarrollan un relato que nada tiene que envidiar a las fábulas, que tiene verdades y mentiras, pero sobre todo una intensidad realista que se palpa desde la primera viñeta, tanto en los aspectos más dramáticos de la historia como en los más joviales.
Lo primero que llama la atención en Dream Team, antes incluso de empezar la lectura, es su inusual extensión, más de 400 páginas. Y lo destacable, ya inmersos en dicha lectura, es que justo eso es lo que permite a los autores una exposición tan pausada como necesita la historia. Además, no supone un lastre en ningún momento, ya que se devora con avidez gracias a la inmensa cantidad de temas que toca el relato. Porque, volviendo al argumento inicial, lo que importa de este tebeo es su enfoque social. La familia, el alcohol, los malos tratos, la depresión, las autolesiones, la inmigración, la religión… Asombra que tantos temas serios aparezcan en estas páginas y todos con el mismo marchamo realista que da a toda la historia una credibilidad formidable, sobre todo teniendo en cuenta ese peculiar desencadenante que encuentra Torrecillas, una mentira piadosa que, como no podía ser de otra forma, acaba descontrolada. Es, efectivamente, una novela gráfica sobre fútbol, y por eso el clímax emocional y argumental está en un partido que se narra y se lee con la emoción de quien ansía saber el marcador final, pero es muchísimo más que eso. Es un enorme pedazo de vida y un fascinante retrato social en el que todas las piezas tienen un significado.
El gancho, además, está en el dibujo de Laperla. Sencillo, caricaturesco, arquetípico, pensado para que cada personaje despierte sensaciones desde el primer vistazo, para que quede claro qué pretende representar, aunque su trazo y el guión de Torrecillas sean luego tan hábiles como para esconder detrás de ese dibujo de apariencia más infantil las dobleces que ofrece la vida real y que recoge tan bien su guión. Laperla, además de usar esas herramientas, es un narrador terriblemente hábil. Con unas figuras que en alguna ocasión dan la impresión de ser algo rígidas, el ilustrador sorprende con un dinamismo en las escenas deportivas que tienen una textura diferente y muy atractiva. Con eso y con la espléndida narración paralela del clímax, Dream Team se muestra como una lectura espléndida, en la que se pasa con una enorme facilidad de la euforia a la tristeza o de la ilusión al drama dentro de una historia muy bien construida, emocionante en su lado deportivo, precisa en la parte más personal y sobre todo realista en todo momento. No es fácil decidir en qué faceta destacan más Laperla y Torrecillas, porque eso dependerá de qué despierte empatía y emociones en cada lector. Pero que firman un espléndido trabajo es algo que sí ha de decirse.
El libro cuenta con una introducción de Juanjo Sáez realizada con su particular estilo gráfico y unas notas finales de Mario Torrecillas.