Guión: Christopher Yost.
Dibujo: Ryan Stegman y Khoi Pham.
Páginas: 208.
Precio: 16 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Marzo 2013.
«Todo el poder, nada de responsabilidad». Pocas veces una frase promocional habrá sido tan acertada como la de Araña Escarlata. Es como leer un tebeo de Spiderman, pero uno en el que el protagonista tenga mala leche, esté siempre malhumorado, y acepte comportarse como un superhéroe sólo por un sentido del deber que le da rabia aceptar. Y, por supuesto, empleando sus poderes sin muchos miramientos hacia los malos. Así es la Araña Escarlata, nombre heroico también a su pesar que identifica a Kaine, otro clon de Peter Parker que volvió a escena en Spider-Island (aquí, su reseña) y que ahora le sirve a Christopher Yost para llevar un superhéroe a Houston. El escenario y la misma definición del héroe le permiten construir una historia y un microuniverso distintos de lo habitual, para conformar un cómic de superhéroes más clásico de lo que podría parecer por algunas de esas características de antihéroe que tiene Kaine y muy entretenido. Sus defectos, si es que se pueden considerar como tales, es que hay muchos elementos típicos en el prototipo de serie que se quiere construir. Pero tampoco es tan relevante porque el resultado es muy solvente.
Y esa buena sensación se debe a que todas las piezas conectan con bastante facilidad y a que Yost sabe hacer que su personaje protagonista vaya evolucionando de forma natural y prácticamente en cada número. Es verdad que en realidad estamos ante una especie de Spiderman un punto más macarra, y eso se ve de una forma evidente de hecho durante toda la historia, con una forma de pelear de la Araña Escarlata con algo más de violencia y algo menos de restricción, pero sobre todo en sus actitudes y en la narración en off por la que opta Yost, casi convirtiendo a Kaine en el protagonista de una novela negra. El tono de héroe a su pesar funciona en todo momento y hace que, de alguna manera, el reparto de secundarios alrededor de Kaine se forme con mucha naturalidad. Sería fácil destacar su relación con Aracely, una joven llena de sorpresas que es la que despierta ese sentido de la responsabilidad del que quiere huir el protagonista, pero en realidad la interrelación es igualmente espléndida con Annabelle, otra mujer que le presta su ayuda, el doctor Meland o el agente Layton. La diversión llega por medio de un cuadro de villanos y personajes con poderes tan variopinto como atractivo y perfecto para estas aventuras.
Los siete primeros números del libro los dibuja Ryan Stegman y los dos últimos Khoi Pham. Ambos consiguen hacer suyas las historias con relativa facilidad, aprovechando los elementos más espectaculares de cada guión. Es verdad que Stegman se puede apoyar más en los personajes que Pham, ya que los dos últimos números son acción pura con la divertida aparición de los Rangers y una trama en la que cobra protagonismo una amenaza en forma de energía y surgida de las profundidades. A Stegman le toca, por tanto, definir algo más a los personajes sin máscara, y lo hace francamente bien. Exagerando algo más las posturas arácnidas del protagonista, destaca además la batalla que Araña Escarlata mantiene con Xiuhcoatl y el magnífico uso del fuego que hay en sus episodios, tanto en el dibujo como en el coloreado y la iluminación.Tanto Yost por su lado como Stegman y Pham por el suyo saben solventar el mayor riesgo que tiene esta serie: acabar siendo un Spiderman de segunda categoría. Y no lo es porque los autores consiguen aprovechar sus elementos característicos para ir construyendo una mitología propia. Por el momento escasa, pero sin duda adecuada para ser el comienzo de una serie.
El libro incluye los números 1 a 9 de Scarlet Spider, publicados originalmente por Marvel Comics entre febrero y noviembre de 2012. Además de un artículo de presentación de Julián M. Clemente, el volumen presenta las portadas originales de dichos números, dibujadas por Ryan Stegman, y las alternativas, obra de Mark Bagley yMike Perkins.