CÓMIC PARA TODOS

‘Andrea Hojarasca’, de Àlex López

hojarascaEditorial: Dolmen.

Guión: Àlex López.

Dibujo: Àlex López.

Páginas: 168.

Precio: 24,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2013.

La frescura del cuento nunca pasa de moda. Andrea Hojarasca, de Àlex López, es una de esas historias que evidencia que la fábula aparentemente infantil tiene en el cómic un magnífico medio de expresión y que las historias deudoras de la fantasía de los años 80, con la que crecieron un amplio grupo de creadores y lectores entre los que sin duda está López, sigue siendo una inspiración formidable en unos tiempos en los que el medio parece haberse orientado a un público más adulto. Como si los adultos no pudieran disfrutar como niños con lecturas como ésta. Como sucede en otros medios y en este mismo del cómic, puede que su corte infantil engañe a algunos potenciales lectores, pero las posibles dudas se disipan muy pronto. El libro narra la historia de Andrea, una niña mitad humana, mitad vegetal, despreciada por ser diferente y condenada a vivir confinada por culpa de supersticiones y miedos absurdos. En un mundo de fantasía singular, en el que los humanos son una leyenda encerrada en los libros y en los sueños de su protagonista, Andrea tendrá que hacer frente a numerosos peligros y vivir extrañas aventuras para descubrir la verdad sobre quién es y su propósito en la vida.

Àlex López ha confesado que la inspiración para Andrea Hojarasca está en películas de fantasía de los años 80 como Cristal Oscuro (Frank Oz y Jim Henson, 1982) o Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986), que crearon una mitología juvenil que nadie ha sabido imitar hasta la fecha. Para cualquier aficionado al género de aquellos años, era una confesión innecesaria, pues es imposible esconder el cariño que hay hacia aquellos títulos en las páginas de Andrea Hojarasca. No sólo el género, también el tono, la historia y el diseño de los personajes son claramente deudores de aquellos filmes. No quiere decir lo anterior que Andrea Hojarasca se limite a aprovechar los méritos de aquella para presentar un remedo con el que contentar la nostalgia de los lectores treintañeros y captar la atención de los más jóvenes. En absoluto. Esta novela gráfica, de hecho, se caracteriza por la creación de un mundo propio y personal en el que Àlex López desarrolla una historia en tres actos, con un delicioso uso de la elipsis y con el uso de unos personajes carismáticos y atractivos, quizá algo arquetípicos en algún caso pero siempre bien llevados. El relato tiene una acertada estructura circular que arranca intrigando al lector en la presentación de su mundo mágico y se cierra con una sensación hermosa, la que siempre produce haber leído una historia buena y bonita.

Como todo cuento que se precie, bajo un envoltorio amable e infantil, usado este adjetivo en el mejor de los sentidos y no el peyorativo que algunos usan de forma equivocada, se esconden moralejas y temas mucho más trascendentes. Andrea Hojarasca habla de la búsqueda de la identidad personal, de la ambición, de la amistad, del valor y del amor a la lectura, tan esencial en estos tiempos de asedio a la cultura. Más que en la narración, donde se ve la clara influencia de Cristal Oscuro es en el dibujo de Àlex López. Es difícil no ver en las criaturas del autor de Andrea Hojarasca influencias de los Skeksis, los Mystics y los Gelflings de la inolvidable película de Frank Oz y Jim Henson. Pese a todo, hay una clara vocación de marcar diferencias también aquí y plantear un mundo personal (seguramente habría que enmarcar en ese objetivo que su hada, muy lejos del atractivo de Campanilla, no tenga el cuerpo de una modelo). El trabajo de ilustración es muy completo, no sólo con el trazo a medio camino entre el libro infantil y la animación, sino también con un fantástico uso de los tonos ocres del otoño en el que empieza la narración y una hermosa belleza en el blanco de la nieve con el que finaliza el segundo acto, el del invierno. Es, de hecho, a través del color, como se va viendo la transición del personaje protagonista, una encantadora niña mágica que hace que la historia convenza desde la primera viñeta. Y es que Andrea Hojarasca es una pequeña delicia que da gusto leer.

El volumen se completa con un prólogo del escritor Javier Ruescas («esta es una historia de fantasía que logra traspasar el papel, que demuestra que escribir para los más jóvenes no es nada sencillo, pero que cuando se hace bien, puede llegar a dar resultados sorprendentes», dice), un portafolio de siete páginas con bocetos del autor y una galería de interpretaciones de esta obra a cargo de Enrique Fernández, Ricard Efa, Pere Mejan, Xavier Salomó, Jali, Man Arenas y Xöul.

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Esta entrada fue publicada el 12 diciembre, 2013 por en Àlex López, Cómic, Dolmen.

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