Guión: Bill Willingham.
Dibujo: Gene Ha, Shawn McManus y Mark Buckingham.
Páginas: 144.
Precio: 15,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Agosto 2013.
Con más de de diez años de publicación, Fábulas mantiene la frescura. Parece algo fácil, pero no lo es. Perder la magia de la sorpresa inicial puede afectar muy negativamente a una serie, y mucho más en los tiempos actuales, en los que las etapas de los autores al frente de una cabecera no suelen ser demasiado extensas. Fábulas, sin embargo, sigue siendo el juguete predilecto de Bill Willingham, y aunque es obvio que los recursos que utiliza habiendo sobrepasado los cien números no tienen tanto impacto como al principio, sí es cierto que la serie mantiene el sincero entretenimiento que ofrece desde 2002. Y lo hace, además, en una doble vertiente: con historias de fantasía que suceden en mundos de cuento y con historias igualmente fantásticas que suceden en el mundo real y actual, mezclándolas a conveniencia para explicar tramas y personajes. En este decimonoveno número de la colección en España hay tres grande bloques y el que da título al libro, Blanca Nieves, es el tercero de ellos. Es lógico que sea el relato central porque es el que está ligado más claramente a la continuidad de Fábulas y el que sigue desarrollando subtramas que tendrán solución más allá de las páginas de este libro.
En este arco argumental, y aún asumiendo que puede no sorprender tanto a quien haya seguido la serie desde el principio, se juntan algunas de las mejores cualidades de Fábulas. Una de ellas es el uso de sorpresa, con la aparición de nuevos personajes que vienen a complicar el universo ya existente sin trastocarlo, como es el caso del príncipe Brandish, primer marido de Blanca Nieves, que desea recuperar a su esposa por la fuerza, encerrándola en una torre hasta borrar todo rastro de su unión con Feroz, que no está en la nueva Villa Fábula porque ha salido en busca de sus hijos desaparecidos. Otra, el magnífico desarrollo de los personajes, un aspecto en el que Blanca siempre ha estado por encima de la gran mayoría de sus acompañantes porque Willingham opta por la sutileza en su descripción. Y, finalmente, porque la fantasía y la realidad encuentran un equilibrio perfecto, que facilita al entretenimiento. Mark Buckingham evidencia en esta historia por qué sigue siendo el dibujante perfecto para Fábulas, tanto en la expresión de sus personajes como en la espectacular batalla que narra a lo largo de los dos últimos números del arco. Es en ese clímax cuando Buckingham da rienda suelta a su imaginación, como también en la subtrama paralela que se desarrolla con Gepetto y Bestia. En estas páginas, el vivo color que aplica Lee Loughridge hace crecer las ilustraciones con suma facilidad.
Los otros dos relatos se adentran en la faceta más fantasiosa de Fábulas. Destacan las dos partes de El juego del destino, escritas por Willingham y dibujadas por Gene Ha, y que aunque no lo pueda parecer en un primer vistazo, están íntimamente ligadas con la historia central del libro. Ha consigue unas hermosísimas imágenes de cuento oscuro y adulto, tanto a través de Feroz como de la bruja de piel verde que juega con los destinos de las criaturas mágicas (y cuya identidad, más evidente para los conocedores de las leyendas, se conoce al final de esta historia). El mágico enfrentamiento final de estas páginas está espléndidamente dibujado, muy bien dibujado. Siempre es agradable ver a Feroz en la etapa anterior al arranque de la serie, como un enorme y poderoso lobo. El otro segmento de este libro, totalmente desvinculado de los otros dos, lo forman los capítulos finales de Una revolución en Oz, ilustrados con su magnífico estilo caricaturesco, que tan bien le sienta a esta franquicia, por Shawn McManus. Lo que continúa como un relato que no rehuye los aspectos más cómicos de las fábulas se acaba convirtiendo en realidad en una pequeña y modesta aunque igualmente deliciosa historia de amor.
Este decimonoveno número en español, publicado por ECC, incluye los números 122 a 129 de Fables, editados por DC Comics a través de su línea Vertigo entre noviembre de 2012 y mayo de 2013. El volumen incluye como contenidos extra un artículo sobre Blancanieves escrito por Fran San Rafael y las portadas originales de dichos números, dibujadas todas ellas por Joao Ruas a excepción de la del número 125, una ilustración apaisada de Mark Buckngham cuya parte central sirve de cubierta a la edición española.