Guion: Guido Piccoli.
Dibujo: Giuseppe Palumbo.
Páginas: 136.
Precio: 24,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2026.
Desde hace ya muchos años, la ficción popular se ha visto inundada con títulos que ponen el foco en personajes de dudosa moralidad, villanos en el caso de la ficción, pero también criminales de todo pelaje que adquieren el protagonismo de las historias. Cuando esas figuras centrales son, además, personas reales, la cosa se vuelve más complicada, porque los autores tienen que justificar que estén en el centro de todo sin mostrar una idolatría o, al menos, un reconocimiento de genialidad que justifique sus causas. Escobar. El patrón se enfrenta a esos demonios y sale victorioso porque Guido Piccoli y Giuseppe Palumbo abrazan una forma de relatar la vida del más popular de los narcotraficantes colombianos de una manera que aúna de una manera notable el tono documental con la presencia de un narrador invisible en situaciones complicadas de documentar, y todo ello con un lenguaje preciso, local, con el que se quiere mostrar un ambiente sobre todo creíble. Escobar es justo eso, verosímil, no hay nada en sus páginas que no podamos creer que haya sucedido realmente, ni las situaciones, ni las conversaciones. Por eso mismo acaba siendo un tebeo intenso que refleja a la perfección lo que era vivir alrededor de Pablo Escobar, ya fuera a su lado, sirviéndole, o al otro lado de la ley, confrontándole.
Siempre es tentador iniciar la historia de un gigante criminal con su declive y Piccoli no se resiste a hacerlo en Escobar. No hay mejor manera de situarse en el lado correcto de la historia, recordando que lo que hizo este narcotraficante le sitúa en el margen de la ilegalidad. Su retrato habla de sus virtudes como líder, sería imposible entender su imperio de la droga sin que eso estuviera reflejado en el libro, pero dejando siempre claro lo que está sucediendo. Escobar no es un personaje romántico para Piccoli, aunque muestre la admiración de personas anónimas por alguien que movía tanto dinero, pero tampoco necesita juzgarle. Exponer su vida y sus acciones basta. De ahí que habláramos del tono documental que tiene el cómic, visto además desde distintos puntos de vista y eludiendo entrar en una narración en primera persona que pudiera significar una loa injustificable hacia un personaje tan oscuro. Eso sí, tampoco siente el escritor una necesidad de demonizarle. Obviamente, hay un trabajo de ficción notable a la hora de reconstruir conversaciones de las que no hay registros, pero hay un claro afán periodístico en este trabajo, para que salgamos del libro con la sensación de haber recorrido todo el arco vital y criminal de su protagonista. Y eso tiene un valor notable por la importancia que tuvo el personaje en varias décadas de la vida de Colombia y del mundo.
El tono documental queda también acreditado, y bastante bien defendido, con el dinujo de Palumbo. Lejos de conformarse con bustos parlantes en primer plano, el ilustrador consigue una narrativa bastante interesante, una en la que tiene que convivir con cuantiosos textos dentro de cada viñeta, pero abriéndose paso para comunicar con la imagen con la misma facilidad que lo hacen las palabras. Escobar. El patrón tiene, lógicamente, la obligación de encontrar referentes fotográficos para determinados personajes, en especial para su protagonista, y logra ese objetivo sin sentirse preso de sus condicionantes. Con colores pálidos, quizá para dar la sensación de la decadencia del imperio que vemos desarrollarse, la historia abraza un cierto tono de melancolía visual que deja muy buen sabor de boca. El valor de Escobar. El patrón está justamente en ese toque que dan tanto el escritor como el ilustrador, sabedores del material que tienen entre manos, de lo que implica acercarse a una figura tan compleja como la de Escobar, alguien que levantó un imperio gracias a su carisma, a su fuerza y a su inteligencia. Todo eso se ve en el cómic, pero también que se trató de una figura despiadada que no conocía los límites que afectan al común de los mortales. Muy buena biografía, muy buena historia.
Mondadori publicó originalmente Escobar. El patron en abril de 2017.
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